MARCÓ EL GOL DECISIVO DE ASCENSO EN ALCOY PERO SE RETIRÓ MUY JOVEN PARA PASARSE AL MUNDO DEL TOR0

Juan Pablo, de ‘héroe’ en El Collao a mozo de espada taurino y ´pescaor’ en un barco de Málagaa

La historia de Juan Pablo Ruiz, el delantero sevillano que con su gol le daría el ascenso al Cartagena en El Collao es, cuando menos, curiosa. Se retiró pronto y ahora se dedica a ser mozo de espada por las plazas de toro y en invierno se gana la vida como ‘pescaor’ en un barco pesquero de Málaga

El sevillano Juan Pablo con el balón guardado bajo su camiseta como recuerdo de aquella tarde/Foto Estadio
El sevillano Juan Pablo con el balón guardado bajo su camiseta como recuerdo de aquella tarde/Foto Estadio  

Viendo el cartel realizado por el club albinegro para anunciar este nuevo Cartagena-Alcoyano de este domingo en el que se ven a los dos grandes artífices de aquella tarde histórica en El Collao, Juan Pablo y Carmona, hemos querido indagar un poco en la historia de ambos y saber a qué se dedican ahora.

El caso de Carlitos Carmona es bien conocido. Milita en el Sporting de Gijón desde el 22 de julio de 2012, cinco temporadas de las que las dos últimas han sido en Primera. Suya fue la jugada de aquel gol Para la historia materializado por el sevillano Juan Pablo.

JUAN PABLO, DEL FÚTBOL A LOS TOROS

La historia de Juan Pablo Ruiz, el delantero sevillano, de Palma del Río, que aquel 24 de mayo le dio el ascenso al Cartagena, parece cuando menos increíble. Juan Pablo, que aquella tarde jugaba con el 17 a la espalda, tenía entonces 27 años y lo que no sabía es que tenía los días contados en el mundo del fútbol…para pasarse al de los toros.

El sevillano siguió en el Cartagena pero Juan Ignacio no le quería por su indolencia así que en el mercado de invierno de aquel 2009 acabarían largándolo al filial del Valencia. Allí estuvo hasta final de aquella campaña, para volver a su tierra sevillana y fichar por el Écija, que entonces estaba en Segunda B. estuvo en la 10/11 y en la 11/12 marcando ocho goles en cada una de ellas, pero al final de esta última temporada se cansó y cuando aún no tenía 30 años se dejó el fútbol.

Aún hubo un intento del Puebla, el equipo de su pueblo que jugaba en la Regional sevillana, por rescatarle para el fútbol. Jugó algunos amistosos pero aquello no llegó a cuajar porque Juan Pablo ya quería ir por otros derroteros, en concreto por los del mundo del toro.

A Juan Pablo estando ya en Cartagena solía escaparse a un picadero próximo a Los Alcázares para disfrutar de los caballos, otra de sus pasiones. Un amigo le habló de la posibilidad de trabajar como mozo de espada para una cuadrilla de toreros y entonces Juan Pablo ya no lo pensó.

Desde entonces Juan Pablo alterna su condición de mozo de espadas con la de pescador, embarcado en un pesquero de Málaga –dónde vive- y que sale a faenar en invierno por los alrededores . Pero Juan Pablo, que ha vuelto alguna vez a Cartagena en visita particular, lo que le gusta y con lo que disfruta es con estar en el callejón facilitando todos los avíos necesarios (capotes, muletas, montera o el estoque simulado y estoque de acero) además de ser el que viste al diestro y el que se encarga de la organización de cada viaje.

Lo de ser mozo de espada  probablemente es la figura de la cuadrilla más desconocida por su falta de protagonismo público, no así por su importancia, ya que es la persona que da confianza, apoyo y devoción incondicionalmente a su maestro. Siempre, pase lo que pase, buscando la tranquilidad de su matador en todo momento y por encima de todo.  

Podríamos decir que es la otra media naranja de la figura. Se adelanta a las necesidades y los pensamientos de su maestro. Es la persona que vive no solo de los momentos de incertidumbre, de inseguridad y de intimidad con el matador, sino es el que, con grandes conocimientos y complicidad, habla con él dentro y fuera de la plaza con una sola mirada. Eso es lo que Juan Pablo hace ahora, increíble pero cierto.

A Juan Pablo, ya lo decía él mismo en Cartagena, no le gustaba el fútbol. Era más de caballos y de guitarra. Al final ha terminado en dos profesiones antagónicas a la de futbolista, con la que aquella tarde de mayo lograría su mayor gesta en El Collao.

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