FCC: nueve jugadores de color en diez campañas

 A propósito de Paul Quaye, cuya prueba llegó a su final el jueves 12 de enero en La Manga Club para los del estadio Cartagonova, nueve han sido los jugadores de color utilizados por el Cartagena en los últimos diez años. Prácticamente ninguno fue la panacea. Lo dice la historia. Todos aportarían colorido, pero poco más: muy pocos alcanzaron el aprobado. Con Quaye podría llegar la excepción.

Abrió la brecha el guineano español Juvenal Edjogo, nacido en Sabadell, que fue alta en las filas albinegras en Segunda B, en 2007-2008, en la etapa de los entrenadores Fran Alcoy y Pichi Lucas. Tenía entonces el mediocentro 28 años y jugó veintinueve partidos. Además del fútbol su gran afición eran los toros, la fruta hoy prohibida en su tierra catalana. Fue internacional absoluto con Guinea Ecuatorial.

Además del fútbol, la gran afición de Juvenal eran los toros, la fruta hoy prohibida en su tierra catalana

En 2008-2009 , la temporada del último ascenso del Cartagena a Segunda, el nuevo jugador fue el delantero Addisson Alves de Oliveira, brasileño, de 27 años entonces, que fue autor de 9 goles en treinta y tres encuentros. Solía celebrar sus tantos practicando una divertida voltereta. Una vez que fue baja se marchó al Puertollano para dos campañas. De albinegro  fue uno de los que más  alto rendimiento ofreció.

En la siguiente campaña, la 2009-2010, hubo una pareja de jugadores de color en el plantel negriblanco: Alberto Quintero y Javier Balboa. Panameño el primero y guineano de nacimiento el segundo. Quintero, de 22 años, fue una apuesta de Juan Ignacio Martínez (JIM) que lo conoció cuando el chico jugaba en Torrellano, una pedanía cercana a Elche. Llegó a España como turista "sin papeles" y jugó 19 partidos en Segunda. Eficacia: cero patatero. Era jugador rápido, desequilibrante pero erraba de manera clamorosa cara a las puertas rivales. Volvió a su país donde había sido internacional.

El papel de Balboa, que llegó al Cartagena con la temporada en marcha y como refuerzo, tampoco fue de los que destacaron. Actuó en 11 partidos pero su aportación al equipo no estuvo acorde con las expectativas que levantó su fichaje. Tuvo experiencias en el fútbol portugués y un paso efímero en el primer equipo del Real Madrid, en el que jugó 7 encuentros en dos etapas, la última de ellas con Schuster de entrenador.

Vale Riga (1024x768)A Riga lo fichó Buitrago mirando su historial...pero no hizo ni un gol. Y lo presentó Paco López.

En 2010-2011 un nuevo jugador de color aterrizó en el grupo cartagenerista: Rahanat Riga, de Ghana. Delantero con pasado en el Levante UD, tres campañas, y en el Bolton Wanderers, otras tres. De 29 años cuando llegó a Cartagena, no fue capaz de conseguir un solo gol para el equipo de JIM en diez partidos, unos 450 minutos de juego. David Buitrago, el director deportivo, se cubrió de gloria con su contratación. Bien es verdad que su historial después de llegar a Valencia  (Levante)  en 2005, fue brillante hasta ser el máximo goleador granota el año del ascenso a Primera con Mané de entrenador. Había jugado en el fútbol holandés, incluso compró un hotel en Amsterdam. Físicamente destacaba Riga por su cabello, dominando unas enormes rastras.

El ghanés Riga ascendió a Primera al Levante con uno de sus goles, pero después en Cartagena 'ni se enteró'

Turno para el siguiente moreno en la última década del fútbol cartagenero profesional, Cleber Monteiro, brasileño nacionalizado portugués, quien llegó en 2011-2012 desde el fútbol lusitano. Tenía 31 años, era pivote defensivo y participó en 11 encuentros (cuatro como titular) en la entonces llamada Liga Adelante. Tampoco respondió a lo que se esperaba de él.

En el triste retorno a Segunda B, el Granada cedió al Cartagena en el ejercicio 2012-2013 a Kabiru Akinsola, nigeriano de 21 años, que no acabó la campaña por su escaso rendimiento.  Se daba de bofetadas con la báscula. Había marcado 15 goles en el Cádiz en la Liga precedente, en una buena campaña, pero luego no se estrenó como realizador en las filas del plantel confeccionado por el lorquino Pedro Reverte, quien mantuvo un rifirrafe con Juan Carlos Cordero por la salida del jugador de color.

Tras un parón de dos temporadas (2013-2014 y 2014-2015) sin extranjeros de color, en 2015-2016 llegó el brasileño Gladestony al estadio de la rambla de Benipila. También joven, de 22 años, jugó cuatro partidos (menos de 60 minutos en total) y pasó sin pena ni gloria. Turno esa misma campaña para el costamarfileño Adama Fofana, de 19 años, cedido por el Leganés, que debutó en Segunda B con la camiseta albinegra en el 'Romero Cuerda' ante el Villanovense (1-2). Es el único jugador de color que renovó contrato -hasta cuatro años- en la década. Aporta su juego al Cartagena B de Preferente Autonómica y se entrena con la primera plantilla con la supervisión de Alberto Jiménez Monteagudo, preparador con plenos poderes hasta junio de 2019.