“El estadio de las estrellas – La La Cartagonovand”

El deseo de todo mortal cuando paga una entrada, o un abono, o la gana en algún sorteo, es contemplar un bello espectáculo que le haga soñar, cantar y olvidarse de la vida diaria. Ayer lo tuvimos. Así que hoy todo el mundo estará contento, algunos no hay manera, hasta que la rutina semanal lo engulla nuevamente.

“La La Land” es la película de moda. Todo el mundo habla de ella y tiene todas las condiciones para pasar a la historia. Te hace soñar e imaginar. Es lógico que también tenga sus detractores y sus críticos. No sabemos si el F.C. Cartagena es el equipo de moda y si pasará a la historia, ojalá, pero sí nos hace soñar e imaginar y levantar los pies del suelo. Es pronto, es muy pronto aún, es demasiado pronto, es tan pronto que tenemos la obligación de no levantar los pies del suelo aunque tengamos todas las ganas del mundo. Es inevitable, y lo sabemos. El espectador quiere ver una obra maestra o de lo contrario pensará que es un bodrio.

El momento clave de la cinta es cuando la protagonista sentencia que “la gente ama ver a otras personas haciendo lo que les apasiona”. ¿Amamos el fútbol viendo a los jugadores haciendo lo que les apasiona? Si hace dos semanas comentaba que cada aficionado tiene un entrenador dentro, hoy es obligatorio que diga que cada aficionado tiene un amante del fútbol dentro, y cada uno vive su propia historia de amor apasionada y su película de diferente manera. Todas las formas son válidas y correctas siempre que se interpreten con coherencia. La putada es que el fútbol carece totalmente de ella, así que no deja de ser una enorme paradoja. La pasión en lo que hacen, y en lo que creen, es la clave de la película. Si el director consigue plasmar su idea, y cuenta para ello con los actores adecuados que interpreten correctamente lo que se les pide, el resultado será espectacular. Ayer lo fue. La idea del entrenador, con el 11 que tenía en la cabeza, se plasmó en el terreno de juego. Igual que se plasmó la semana pasada con otros actores. Diferente película, diferentes intérpretes. Es lo lógico. ¿Sería la misma película “La La Land” con otros actores? Lo dudo.

El espectador vibró y disfrutó de un gran partido de fútbol, no es la primera vez, cuando todo, y todos, están en su lugar y en el momento adecuado. Es el esfuerzo y el trabajo del bloque, unos más visibles que otros, que nos recuerda que para alcanzar el éxito hay que funcionar como un equipo. El mismo mérito tuvo Limones que Arturo. Cada uno debe de interpretar bien su papel para lograr el objetivo. La pasión en el terreno, y en la grada, volvió a ser fundamental. Centrándome en la realidad y saliendo de mi película, destacar el buen sabor de boca que dejó Fernando Llorente. Su excelente trabajo, en la primera aparición como titular en casa, mostrándose como un jugador muy completo y trabajador, confirmado el gran acierto de la directiva. Los movimientos del mercado han ocupado gran parte de los comentarios, llegando al punto de asegurar que muchos equipos se han reforzado mejor que nosotros. No sé si lo habrán hecho o no, pero mi preocupación era nuestro equipo y estoy muy contento con lo visto.

No necesito compararme con el resto si estamos arriba. Lo que necesitamos es sentir la pasión en lo que hacemos…