La Farola del Lago. ¡¡Por derecho propio!!

Sí señores, por derecho propio traigo a mi “Farola del Lago” a un gran futbolista, gran persona, magnífico Ingeniero, y sobre todo uno de mis mejores amigos (casi hermano, diría yo) se trata nada más, ni nada menos que, de ANTONIO HERNÁNDEZ PARDO “NITO”. Me descubro para hablar (escribir en este caso) de esta persona. Deseo fervientemente saber transmitir a mis lectores el talante deportivo, profesional y humano de “Antoñico”. Voy a intentarlo. Debo aprovechar, que mi archivo mental funciona a tope, para recordar y dar a conocer en mi columna, a grandes deportistas, y a personas que han ido dejando en mí un recuerdo, que a través de los años perdura. Y he decidido, plasmar en ese enorme transmisor de noticias, acontecimientos, y opiniones que es “Internet”, para que mi modesta aportación a su recuerdo, se pueda recuperar simplemente apretando un botón del ordenador. Algunas veces, he escrito de los tiempos en los cuales, la explanada de la plaza de toros, era en Cartagena algo así como el estadio Bernabéu.

Esa explanada era el escenario y la “cuna”, donde los chavales disfrutábamos, y hacíamos disfrutar a los espectadores, de nuestro deporte favorito ¡El Fútbol! Todos los domingos, subían por la calle del Ángel 1500-2000 personas, para ver a los chavales hacer “diabluras” con el balón, y de todos esos “chavales”, había uno que era el “arte”, la “esencia”, el malabarismo y el espectáculo, ese chaval era ¡NITO! Era… para que ustedes se hagan una idea el Isco actual, templaba, escondía, y burlaba al contrario con un simple movimiento de cintura, ¡palabra de honor que no exagero! Mis contemporáneos (cada vez van quedando menos) podrán refrendar lo que estoy escribiendo. Servidor pude disfrutar como futbolista a su “ladico” varios años, hasta que irremediablemente su clase y su arte empezaron a llamar a la puerta de equipos de mucha más “solera”, a los que yo no podía aspirar. Mi amistad, y compenetración con Nito, era muy grande en todos los órdenes, y por ello, mis visitas a su casa de la calle del Ángel en Cartagena- España (¡Ay Nito… nuestra calle del Ángel!) eran habituales. Sus padres, el señor Emilio (sastre de gran prestigio) y la señora Encarna, tenían un taller de sastrería en su propia casa, y en ella trabajaban seis o siete chicas.

Debo confesar que, el estar un “ratico” charlando con esas chicas, era un aliciente más para que mis visitas a su casa fueran tan frecuentes. Los padres de Nito me tenían un gran aprecio y yo a ellos. Además, cuando me compraba un traje (incluido el de mi boda) era el señor Emilio quien me los hacía. Servidor, sentía una gran admiración por este señor, nunca presumía de tener unos hijos “superclase” (podía haberlo hecho), su serenidad y claridad de ideas eran impresionantes. Bueno… ya ven ustedes, me pongo a escribir, se me va el santo al cielo y empiezo a enhebrar recuerdos… ¡no tengo remedio! Nito, alternaba sus partidos entre el Naval juvenil y el Rápido F.C., (equipo éste que nunca quiso abandonar) y, naturalmente, su “clase” no pasó desapercibida para un técnico tan magnífico como era Don Antonio Molinos, entrenador del Cartagena F.C., quien rápidamente lo incorporó a su equipo. Nito, había crecido en todo.

Nito vale

En presencia física (tenía gran prestancia), en sabiduría futbolística, en cada encuentro dejaba constancia de su enorme calidad. Por aquella época, al Real Murcia (que estaba por los puestos de cabeza de la segunda división) le entrenaba el ídolo de mi niñez, ¡Ignacio Eizaguirre Aguirre! “El León de Dublín” ex portero de la Selección Española. Bueno… he dicho que era mi ídolo, pero la verdad es que era el ídolo de todos los críos de los años cincuenta. El Real Murcia vino a por Nito, para incorporarlo a su plantilla, y ponerlo bajo las órdenes de Eizaguirre. En el Real Murcia Nito hizo “partidazos” y se granjeó el cariño de todos los aficionados. Y ahora señores, es cuando viene el “meollo” de este articulo, lo que ha hecho que para mí, Nito y su familia sean algo excepcional.

Al propio tiempo que Nito “encandilaba” con su fútbol a los aficionados, estudiaba Ingenierita Técnica Industrial en Cartagena-España. Esto era lo que de verdad obsesionaba al Sr. Emilio, que su hijo tuviera una carrera y se labrara su porvenir. Servidor, por propia experiencia, sé lo difícil que era en esas fechas compatibilizar ambas cosas. Pues bien, fíjense lo que les voy a relatar a continuación (deseo que los padres y los chicos que pretenden obsesivamente ser futbolistas tomen nota). Con veintidós años, en plena juventud futbolística, y estando en las agendas de los secretarios técnicos de los mejores equipos de primera división. El señor Emilio se sienta con su hijo y le dice… “Antoñico”, estás en segundo de carrera, ¡tienes que tomar una decisión!, o fútbol o carrera, es imposible que sigas haciendo las dos cosas porque vas a enfermar. Nito cierra los ojos, su mente está atormentada, es un momento crucial de su vida, pero… provisto de la gran personalidad que siempre ha tenido decide… ¡La carrera! Ufff, estoy escribiéndolo, y me da escalofrío. ¡Qué valentía señores! pero… obtuvo su premio. Nito, terminó la carrera de ingeniería, (faltaría más) y obtuvo el número dos en unas oposiciones para funcionario del Ministerio de Obras Públicas. Por esas fechas ya había conocido (y se había enamorado) de su bella vecina de “enfrente” en la calle del Ángel, Ana María Fernández, con la que se casó y ha compartido toda su vida. Por razones de su trabajo estuvo destinado en el puerto de Alicante muchos años, y allí estableció su hogar. Pero sus visitas a Cartagena son constantes, y cuando se acerca a su calle de Ángel los ojos se le ponen cristalinos, cuando piensa en los amigos y en su familia.

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Óleo de La Farola del Lago, obra de Nito, regalo para Loren, autor de este artículo.

Tengo además el “honor” de que mi amigo Nito, me haya dedicado un óleo pintado por él, que representa mi (nuestra) Farola del Lago. ¡Es imposible!, no puedo hacer más cortos mis artículos. Trato de contar parte de la vida de personas que he admirado y querido, y… no es tan fácil expresar en dos palabras todo esto. Me falta aclarar que, servidor para nombrar a Nito le digo “Antoñico”, pues sé que le gusta, porque le recuerda su casa y sus seres queridos. Recuerden ustedes que en algún momento de este artículo he dicho que, el señor Emilio podía presumir de tener hijos (superclase) y es cierto porque… Emilio, su segundo hijo, fue internacional juvenil, y traspasado al Real Madrid ¡ahí es nada! ¡Menuda saga! Pues nada queridos amigos, encantado de poder contribuir con estas historias que me salen del alma, a que perdure el recuerdo de personas que merecen un sitio en nuestra querida ciudad Cartagena-España y como siempre dar las gracias a mis lectores.

P.D. Tengo el gusto de dedicar esta “Farola”, a mi amigo “Antoñico”, a su esposa Ana María, a sus hijos Ana Mari y Emilio, y a sus nietos Emilio, Rubén y Paula, esta última futura medalla olímpica de gimnasia, (con nueve años es campeona de España en paralelas). Estoy seguro, y deseo que pasado los años, cuando sus nietos se “metan” en internet y aprieten una tecla dirán… mi abuelo está ahí ¡POR DERECHO PROPIO! Un abrazo.