Los tres mejores jugadores de póker de la historia

El cine es un medio magnífico para contar historias y crear emociones. Un fenómeno cultural que forma parte del entretenimiento cotidiano de la sociedad. Una ventana abierta a un mundo donde aparecen miles de historias con innumerables personajes que abordan la realidad desde diferentes prismas. El póker es una temática que ha sido muy utilizada en las películas estadounidenses a lo largo de la historia. Unas representaciones que han inundado el imaginario colectivo de los jugadores sobre el juego de cartas. Sin embargo, la realidad siempre supera a la ficción. La historia del póker está llena de jugadores únicos e irrepetibles. Leyendas que han escrito con letras de oro sus nombres en el libro del juego de cartas más popular del mundo.

La realidad de jugadores como Adrián Mateos y Ramón Colillas contrasta con el imaginario popular de un mundo oscuro proyectado por el cine. Una élite del póker donde se concentran jóvenes con estudios que llevan años aprendiendo todo lo relacionado con los naipes. El juego de cartas se ha profesionalizado en los últimos tiempos adquiriendo una popularidad inimaginable. Una situación actual que es fruto de las semillas plantadas por los grandes jugadores de la historia a lo largo de la historia, aunque algunos de ellos son completamente desconocidos en la actualidad. Figuras que abrieron el camino para que otros jugadores siguieran sus pasos en el apasionante mundo de los naipes.

Stu Ungar, el niño que dominó el póker

Stuart Errol Ungar nació el 8 de septiembre de 1952, en Manhattan, Nueva York. Aprendió a jugar a las cartas en el bar que tenía su padre en la ciudad, ya que era un niño muy inteligente y tenía memoria fotográfica. De hecho, con tan solo 10 años ganó su primer torneo de cartas de Gin Rummy. Su padre murió en 1967, y poco después, su madre sufrió un derrame cerebral. Para salir adelante decidió convertirse en un jugador más activo y con tan solo 14 año se convirtió en el mejor jugador de esta modalidad en Nueva York. Su aspecto aniñado, por el que era apodado como ‘The kid’, generaba menosprecio entre sus rivales, pero siempre terminaban sorprendidos por la habilidad del joven Stu Ungar.  

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Su fama se extendió hasta tal punto que nadie quería jugar contra él en Nueva York, por lo que se mudó a Miami, Florida. En 1977, se estableció en Las Vegas, Nevada, donde se consagró como el mejor jugador de póker de la historia. Stu Ungar extendió su leyenda a la ciudad del juego, donde algunos casinos le pidieron que no participara en los torneos, ya que el resto de los jugadores tenía miedo de enfrentarse a él en la mesa de juego, incluso otros casinos llegaron a prohibirle la entrada al establecimiento. Con tan solo 26 años, derrotó a Doyle Brunson en el Maint Event de las World Series of Poker (WSOP), convirtiéndose en el campeón más joven de la historia en ese momento. Un torneo en que el que era la segunda vez que jugaba a la modalidad Texas Hold’em, después del Super Bowl of Poker de 1980.

El neoyorquino sumó otros cuatro brazaletes de las WSOP a su palmarés, dos de ellos del Main Event (1981 y 1997). Una marca sólo igualada por el mítico Johnny Moss. A pesar de ello, su carrera se frenó prematuramente en noviembre de 1998, cuando con tan sólo 45 años murió a causa de una sobredosis. Una auténtica leyenda que murió demasiado pronto, aunque demostró que era casi invencible. La noticia de su muerte causó una gran conmoción en el mundo del póker, ya que todos sus rivales y compañeros coincidían en que era el jugador con más talento que se había sentado en una mesa a lo largo de la historia.

Doyle Brunson, el primer jugador en conseguir un millón de dólares

Doyle Brunson es historia viva del póker. Una de las mayores leyendas de la historia que durante el pasado año anunció su retirada definitiva, después de más de 60 años como jugador profesional. Considerado como uno de los padres del póker moderno, junto con ‘Amarillo Slim’, Brunson ha conseguido 10 brazaletes de las WSOP durante su carrera, con dos victorias consecutivas en el Main Event (1976 y 1977). Una cifra sólo superada por Phil Hellmuth con 13 títulos. Más allá de los títulos, el tejano forma parte de ese selecto grupo de jugadores, que no aparecerán en las clásicas peliculas de poker o escenas de estas, pero que han contribuido a que el póker sea considerado un juego de habilidad, además de la repercusión que ha alcanzado en los últimos tiempos.

Doyle Brunson

‘El Padrino del Póker’ comenzó en el juego de cartas por casualidades del destino. Durante su adolescencia se centró en el atletismo, ya que tenía un físico prodigioso para la época. Cuando llegó a la universidad ya era el segundo mejor corredor de una milla de todo el estado de Texas y fue elegido MVP de la Border Conference. Sin embargo, una lesión de rodilla en el trabajo le obligó a estar dos años alejado de las pistas, por lo que puso fin a su carrera deportiva de éxito en el atletismo. A partir de ese momento, el tejano comenzó a interesarse por el mundo del póker. Un juego de cartas donde se convirtió en el primer jugador de la historia en alcanzar el millón de dólares de ganancias en los torneos.

‘Amarillo Slim’, el embajador del póker en Estados Unidos

Thomas Preston, más conocido en el mundo del póker como ‘Amarillo Slim’, fue uno de los pioneros del juego de cartas en el siglo XX, junto con otras grandes figuras como Johnny Moss o el propio Doyle Brunson. El jugador nacido en Arkansas contribuyó en la popularización del póker, especialmente de la modalidad Texas Hold’em, durante toda su carrera hasta su fallecimiento en 2012. Su papel de embajador comenzó en 1972, cuando conquistó el Main Event de las WSOP, el primero de sus cuatro brazaletes. Tras lograr ese título, apareció en diferentes programas de televisión y radio a nivel nacional, incluso en horas de máxima audiencia, cambiando la mala imagen del póker en Estados Unidos. Una contribución que se reconoció en 1992, cuando su nombre fue incluido en el Poker Hall of Fame.