viernes. 30.09.2022
DIO TODO UN EJEMPLO DE CÓMO HAY QUE ANIMAR

La afición albinegra se quita una vieja espina en un campo que, hasta ahora, estaba maldito en los partidos claves

Aunque es la segunda vez que se gana en Córdoba (la primera también fue con Juan Ignacio hace cuatro años) el 1-2 significa tanto como quitarse una espinsa para muchos de los aficionados queviajaron hasta Córdoba. Ganar en el Nuevo Arcángel suponía seguir vivos en la pelea por el ascenso,...

Aunque es la segunda vez que se gana en Córdoba (la primera también fue con Juan Ignacio hace cuatro años) el 1-2 significa tanto como quitarse una espinsa para muchos de los aficionados queviajaron hasta Córdoba. Ganar en el Nuevo Arcángel suponía seguir vivos en la pelea por el ascenso, no valía otro marcador, ni siquiera el empate y mucho menos tras los marcadores registrados en la jornada. Había que ganar y se ganóen una jornada maratoniana que empezaba sobre las once de la mañana de este sábado en la explanada del Cartagonova y que terminaba en la madrugada de este domingo, con el regreso de los diez autocares y de muchos de los numerosos coches particulares que también se desplazaron hasta la capital cordobesa.

A nadie se le escapa, ni en Córdoba ni tampoco en Cartagena, que la afición cartagenerista ha vivido dos desencuentros históricos en El Arcángel, tanto en el viejo campo ribereño como en el nuevo Arcángel. En ambos tenía un ascenso en juego y en los dos la categoría hacia la que se encaminaba era la misma que ahora desea abandonar por vía de apremio. Y las dos acabaron con lágrimas que, esta vez sí, tiene que terminar bien. Si es verdad eso de que a la tercera siempre va la vencida en esta ocasión el equipo cartagenerista ha cumplido con su afición en un lugar como Córdoba donde la historia contempla dos de las grandes decepciones de los últimos tiempos.

Las tristezas y desencuentros del Cartagena en Córdoba son de sobra conocidos. Ambas ocasiones las vivimos en nuestras propias carnes y son un estigma del cartagenerismo. Es verdad que tras su última gran decepción en el Nuevo Arcangel con el propio Juan Ignacio ya ganaron en Córdoba hace ahora casi cinco años. Era en Segunda B, en la segunda vuelta y los cartageneristas, que más tarde perdieran el ascenso ante el Vecindario, ganaban en Córdoba 1-2 en un buen partido así que JIM ya sabe lo que significa ganar en la ribera del Guadalquivir como cartagenerista.

Pero la historia ha sido cruel, muy cruel con los blanquinegros a la hora de sufrir tropiezos imborrables que están en la historia. El más reciente de sus dos traspiés llegó en 1999. Era un 27 de junio y los blanquinegros, entrenados por Aranguren, tenían preparado el champán y una cena de celebración en el hotel Hesperia junto al Guadalquivir. Únicamente necesitaban un punto para certificar matemáticamente el logro y además su rival, el Córdoba de Escalante, había exhibido una irregularidad preocupante en los cuatro partidos anteriores.

Sin embargo, esa tarde los blanquiverdes completaron uno de sus mejores partidos de su historia reciente y se hicieron con un triunfo espectacular (2-0 goles de Espejo y Pedro Aguado) que dejó helados a los más de1.500 seguidores que ocuparon el fondo norte de El Arcángel y a los otros muchos que esperaban una larga noche de gloria en Cartagena. Luego llegó el cordobazo tres días después.

Aquel mítico Efesé y el cordobazo
Aquel equipo, que se llamaba Cartagonova, fue el heredero en cuanto a supremacía en la ciudad del mítico Efesé (conjunto que aún sobrevive en categorías regionales gracias al esfuerzo de Gómez Meseguer y de su gente). Pero es que también tuvo un rato amargo en tierras cordobesas. Fue en 1991 y en otra fase de ascenso bien diferente. A la última jornada llegaban igualados a puntos junto a Getafe y Racing de Santander, que jugaban en Las Margaritas. Una victoria les ascendería si los cántabros no vencían a los madrileños.

Todo les rodó de maravilla hasta seis minutos del final. Ellos ganaban 0-3 a un Córdoba desmotivado mientras que en un partido rarísimo, getafenses y cántabros empataban a tres después de haber tenido ambos el mando del encuentro. Justo en ese momento llegó el recordadísimo autogol de Pombo. El defensor azulino remató de forma impecable un centro contra su propia portería y llevó al delirio a los cántabros presentes en Las Margaritas, el viejo campo getafense Las lágrimas de una de las mejores generaciones de jugadores de aquel equipo sobre el césped de El Arcángel fueron las de una victoria absolutamente inútil.

Desde este sábado cambió un poco la historia. Hubo lágrimas, pero fueron lágrimas por la victoria cartagenerista y por mantener vivo el sueño del ascenso a Primera.

La afición albinegra se quita una vieja espina en un campo que, hasta ahora, estaba...
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