LA ENTREVISTA TELEFÓNICA EN TIEMPO DE COVID-19

El entrenador manchego pasa el confinamiento con su familia en Huelva, su último destino, en espera de tiempos mejores

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Es cierto que a Alberto en la grada algunos maleducados le llamaban “calvo de mierda”, por llamarle algo. Entre la afición de Efesé tuvo en momentos determinados división de opiniones, dependiendo de los resultados. Se le exigió más que nadie, incluso con los mejores números en sus campañas de albinegro 

Alberto Monteagudo es uno de los entrenadores nómadas. Cuando los foros de algunos medios estaban dando una imagen de jungla sin fronteras, se colaban mensajes anónimos de lectores que insultaban o menospreciaban a todo quisque, descontrolados, hasta que eran borrados.  Algunos de esos mensajes arremetían contra el entrenador manchego amigo de Belmonte y Breis. A Alberto le llamaban “calvo de mierda”, por llamarle algo. En la grada tuvo en momentos determinados división de opiniones, dependiendo de los resultados.

Muchas exigencias a tono con el alto listón puesto al equipo. No bastaba sumar puntos jugando bien, mal o regular. Se tenía que jugar de filigrana

A Monteagudo se le exigía mucho, de acuerdo con el listón puesto al confeccionar la plantilla los responsables de la planificación-. El de Valdeganga alcanzó números espectaculares que fueron valorados por todos. Las estadísticas le daban la razón pero el público, un sector de consumidores de fútbol, siguió siendo exigente. Ya no era cuestión de ganar como fuese, es que además había que jugar de toque.

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Monteagudo en el Recreativo.

Con Alberto los albinegros disputaron tres playoff y al final los objetivos de la empresa no se consiguieron. Por malísima suerte, por errores, por aciertos de los rivales, por errores arbitrales (humanos), no hay otras fórmulas legales. Los jefes del FCC querían la continuidad de Monteagudo pero un sector del graderío consideraba que había acabado el ciclo del manchego en el club. Finalmente, por lo que se supo, en una reunión celebrada en Cabo de Palos se llegó a un consenso. Ya lo explica en uno de los vídeos el míster. Monteagudo y Juanlu se buscaron la vida pero la suerte (los resultados) les fue esquiva: en Lugo, Grecia y Huelva no acabaron sus compromisos. Localidades distintas, situaciones diferentes con el mismo desenlace.

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Monteagudo la campaña en la que se retiró del fútbol y siguió pero de míster en el Lucena. 

A Monteagudo, opinión personal, le dañó ante el gran público avalar o sumarse a determinaciones del club en materia deportiva que asombraron en parte. Sin dar nombres: se macharon futbolistas valorados por la afición. Fue caldo de cultivo de críticas. Cada cual que peche con su responsabilidad. Hoy Monteagudo se encuentra a la expectativa. Le toca esperar en el confinamiento siguiendo enganchado a los vídeos y al estudio. A sus 45 años le queda carrera por delante en un camino de incertidumbres. / G.J.

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Monteagudo con su segundo Juanlu Bernal

VÍDEO EXCLUSIVO DE SPORTCARTAGENA.ES