LA ENTREVISTA TELEFÓNICA EN TIEMPO DE PANDEMIA

Antonio Pedreño, míster y manager en los peores tiempos albinegros

Le tocó en suerte (¿suerte?) a Antonio Pedreño trabajar para el Cartagena en uno de los peores tiempos de la historia. Intentó lidiar muchos miúras en las vacas flacas de una economía (1994-95) por los suelos. Fue entrenador de ida y vuelta, compaginando su faena con la director de una oficina bancaria en su tierra, Pilar de la Horadada
Antonio Pedreño.
Antonio Pedreño.  

UD Horadada y Torrevieja CF han sido los equipos mediterráneos en los que más ha dedicado su tiempo Antonio Pedreño. A los de su tierra pilareña los ha preparado en todas las categorías desde Preferente a la Segunda B en 1992 y 1993, al relevar a Zocato, y en esa etapa brillante del cuadro colorado contó con los cartageneros Yepes, portero, hoy entrenador de guardametas de la UD Las Palmas,  Pepe Bayardo y  el  veterano central Miguel Ángel Brau, ya fallecido y de excelso recuerdo en la afición del Ikomar para la que fue su ídolo. Brau marcó un gol decisivo para el ascenso a Segunda B de los pilareños. Era un especialista de lujo en la ejecución de faltas.

En el Ikomar, un recinto para 3.500 personas a la salida de la población en dirección a Orihuela, se vivieron buenas jornadas de fútbol en 2B, pero ese sueño de seguir en la categoría no se pudo prolongar.

Fichó al goleador Cuxart y por posteriores necesidades más adelante lo traspasó al Elche por 3 millones de pesetas

Pedreño ha sido en la práctica totalidad de sus equipos entrenador, mánager, gestor, el hombre orquesta que  le ha ahorrado y dado beneficios económicos a algunos de los clubes por los que pasó. En el Cartagena contrató al delantero catalán de Cornellá de Llobregat  Enrique Cuxart, iniciado en el Español,  y el goleador se revalorizó de tal manera como albinegro y consiguió para el club un traspaso al Elche por tres millones de pesetas que sirvieron para paliar la asfixia del club. Pedreño exigió el cobro en efectivo y la directiva ilicitana tuvo que transigir. Se necesitaba dinero rápido para pagar sin dilaciones.

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En el banquillo del Ikomar.

El Lorca, con ascenso a Segunda B fue uno de sus equipos, al igual que el Roldán (1991-92) con descenso,  y el Efesé (1993-94, 1994-95) con una destitución y después un retorno para relevar a Manolo Palomeque, quien había sido jugador suyo. 

A Antonio Pedreño se le ha ido dinero de su billetera en los peores tiempos para mitigar el hambre física de algunos de sus jugadores en la etapa de Andrés Bolarín o de Andrés Hernández, el hermano de Añil, que fueron gestores provisionales del club. Hasta hubo manifestaciones callejeras de los propios futbolistas exhibiendo pancartas alusivas al caos que soportaban.  El Efesé descendió por impagos, por no comparecer a jugar partidos oficiales. Así murió la desvencijada entidad, ya sin amparo municipal, y enseguida llegó el relevo del Cartagonova FC de Florentino Manzano y un grupo de amigos respaldados por la  pericia de Carlos Conesa, experto en gestionar desde los despachos. Comenzaron desde los sótanos de la Preferente pero el 'cordobazo' fue letal y el buque  del capitán vasco Aranguren se fue a pique y todas las ilusiones acumuladas.

Pedreño se declara defensor de Paco Villaescusa porque puso dinero en el Cartagena y salió muy criticado por la afición

Defiende Antonio Pedreño al empresario sanjavierense  Paco Villaescusa Lledó, del gremio de la construcción y aficionado a la pesquera,  que llegó a ser rector del Efesé y salió malparado, muy criticado y hastiado, cuando  'El Garrofero' se desprendió de sumas importantes de dinero que no ha recuperado. Villaescusa tapó agujeros en el seno del club y recibió incluso agresiones físicas en la propia oficina del club por familiares de futbolistas que no cobraban con regularidad sus emolumentos.

Estos días de marzo de 2020 Pedreño cumple al 95% lo establecido para asumir la situación de Alarma por la Pandemia y está confinado en su domicilio de Pilar de la Horadada, localidad en la que ejerció de concejal años atrás en un grupo municipal centrista. Una faceta más en los quehaceres de una persona con una carga de estrés, se supone, como la de veinte camiones en la autovía que pasa por su pueblo, a cuarenta y pocos kilómetros de Cartagena, donde uno de sus amigos fue Ángel Lorente, el procesionista del Resucitado y empresario en la  Lonja de Frutas. En esta última actividad Pedreño trabajó para él.

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