jueves. 08.12.2022
UN RINCÓN PARA DOCE

Que se apee el tuerto

Pascal Gygan, Soria cinco de diciembre de 2009, Pablo Ruiz caía lesionado ante el Recreativo, el diecisiete de este mes de enero, el negrito Quintero, durante el entrenamiento del pasado lunes, en un encontronazo con uno de los jugadores que estaban a prueba y , ayer, Chus Herrero, en el...
Pascal Gygan, Soria cinco de diciembre de 2009, Pablo Ruiz caía lesionado ante el Recreativo, el diecisiete de este mes de enero, el negrito Quintero, durante el entrenamiento del pasado lunes, en un encontronazo con uno de los jugadores que estaban a prueba y , ayer, Chus Herrero, en el último entrenamiento del equipo, cuando encontraba en un buen momento de juego.

Ahora que todo estaba zurcido va y nos crean un descosido descomunal Un tuerto nos gobierna. ¡Qué digo¡ un tuerto y cojo y casi mudo, una procesión de tuertos, han clavado su ojo sano en los improbables avatares de nuestro querido equipo
El tuerto que nos ha mirado tiene un solo ojo, por eso se llama tuerto, nos ha trasferido todo sus problemas y nos impide adivinar a qué distancia esta la pelota cuando venga, de nuevo, hacia nosotros, en estas circunstancias le pegaremos al aire y la bola pasará bajo los pies levantados.

Desde que el F.C. Cartagena, en beneficio de los equipos que vienen del frío, tuvo que trasladarse a realizar sus ejercicios diarios y estrategias a los campos de Fuente Álamo, no hemos conocido un hombre más feo, pero tampoco más leal, para la desdicha, en todos los días de la vida. El “tuerto” es bravo hasta lo asombroso; y no hay pócima capaz de arredrarlo.

El maldito tuerto es tan feo, tan ridículamente feo, que su cara descomunal ha hecho olvidar todas las buenas sensaciones que, ahora, comenzaban a equilibrarse.

Ha dejado sin asistentes al coronel JIM, más éste es capaz de dar gotas, que digo gotas, un mar de su brebaje sacándolo de su reluciente cantimplora para recuperar a este incipiente enfermo.

A la hora del brebaje todos rodearán el fogón del coronel, como esos rayones que se estacionan debajo de las bardas de la encina para recibir la protección del mal encarado tuerto, y todos, haciendo un rondo empezarán a conversar sobre las diversas calidades del brebaje que aplicarán para ahuyentar al monstruoso tuerto.

El Coronel JIM y sus atribulados conmilitones han quedado mirándose con un poco de asombro y como si cada uno esperara del otro la decisión final, comprobando que sobre el horizonte blanco y negro se alargan esperanzadores signos cambiantes y que el grupo, a pesar del tuerto, todavía guarda,en su maraña oscura, una claridad de cielo mediterráneo atrapada entre las nubes. POR FAVOR, QUE SE APEE EL TUERTO.

Pedro-Roberto J.P. En Villamediana de Iregua. Dies1/28: ante diem quintum Kalendas Februarias.

Que se apee el tuerto
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