NUNCA ACTUÓ EN PARTIDOS DEL PRIMER EQUIPO DE LA CIUDAD DE LA MEZQUITA

Fernando Román, 32 años, de Palencia y experto en Segunda B, es la segunda vez que se cruza en el camino albinegro

Por San Antolín, que es el santo patrón de Palencia, su tierra natal, la del río Carrión y de las buenas  galletas de siempre en el desayuno con café también palentino, que Fernando Román, profesor de Educación Física por oposición ganada y árbitro de Segunda B no habrá pensado nunca que le iba a pitar de nuevo al FC Cartagena después de la pesadilla blanquinegra de Majadahonda 2018 en el Cerro del Espino, el mazazo más grueso de todos los mazazos sufridos en la historia de la trimilenaria de este juego. Y ya son unos cuantos.
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Fernando Román, el colegiado de Palencia. / EL NORTE DE CASTILLA

Porque los encargados de designar los colegiados jornada tras jornada le han encomendado para el 8 de marzo próximo pitar en El Arcángel donde juegan los de Borja Jiménez uno de los encuentros de las once finales que restan en la competición. Junto al Guadalquivir aguarda un Córdoba desquiciado pero con posibilidades porque no contaba con el batacazo que el 1 de marzo que le iba a proporcionar el Algeciras (0-1) con el gol de Iván.

Un estropicio ha sido la segunda derrota en casa del equipo cordobés, que le está costando al entrenador maño Raúl Agné encontrarse en la picota por los despropósitos del conjunto en el que Jesús Álvaro es titular, no así otro exalbinegro como el también defensa Chus Herrero.

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Al Córdoba no le ha pitado jamás Román, pero al filial sí, en Segunda B y en una sola oportunidad. Con derrota por 3-0 en el terreno del Villanovense hace cinco años.

Román es de los árbitros veteranos en Segunda B con 132 actuaciones distribuidas en nueve campañas. Más tres partidos de promoción de ascenso a Segunda, dos de Copa del Rey y uno de promoción de permanencia. Del árbitro de Palencia se recuerda que en aquel Rayo Majadahonda-Cartagena del 27 de mayo de 2018 enseñó nueve tarjetas amarillas a jugadores cartageneristas (Owusu, Aketxe, Aitor  Ruibal, Rubén Cruz, Cordero, Jesús Álvaro, Moisés, Pau Torres y Josuá Mejías, además de un roja a Sergio Jiménez) y amarilla a cinco majoneros: Dani Pichín, Dani Martínez, Ayoub, Juan Cruz y Jorge. A Fernando Román se le tachó entonces de anticasero. Habría que darle a la moviola para recordar lo que pasó.

En aquel partido jugaba con los locales el hoy zaguero albinegro  David Andújar, hoy uno de los mejores, un baluarte que descansó ante el rival marbellí el pasado domingo y estará preparado para ser de la partida en Córdoba.

Pero a lo que íbamos. El minutero de su reloj permitió la desgraciada jugada, fatídica, del rechace fortuito de Michel Zabaco, hacia atrás,  a la red de Pau Torres aquella mañana en la que hubo futbolistas que ‘pasaron olímpicamente’ del partido y su trascendencia como Chavero y Moussa. La culpa ahí no la tuvo Román, desde luego. De la crítica ácida no se libró entonces Alberto Monteagudo por su planteamiento conservador. El albaceteño miraba fijamente el 0-0. Pero tampoco se le puede culpar en exclusiva al técnico despedido este año del Recreativo de ese fracaso colectivo.

Cinco meses después de aquel evento el colegiado hizo unas declaraciones a El Norte de Castilla en la que daba a conocer aspectos de su vida como árbitro. Él se enamoró del arbitraje hace diecinueve años. «Todo comienza en el año 2001 a través de dos amigos de clase que me comentan que si quiero ser árbitro. Yo jugaba en el San Juanillo y al principio pienso 'dónde me quieren meter'. Luego di el paso, hice el curso y empecé a arbitrar partidos de prebenjamines y benjamines»,

En el arbitraje se madura muy rápido, considera el colegiado Fernando Román

«El arbitraje tiene muchísimos aspectos positivos. Maduras muy rápido. Tienes que ser tú mismo y tener mucha psicología positiva. Además tienes que estar muy bien físicamente. Un jugador de fútbol puede pedir el cambio en el minuto 60, un árbitro no. Y se hacen muchos amigos de los de verdad», afirmaba Fernando, quien ha vivido en sus carnes la dureza del arbitraje de partidos de fútbol base. «Muchos padres aún piensan que su hijo va a ser una gran estrella y no se dan cuenta de que los niños están ahí para disfrutar y pasárselo bien. Es duro para todos los que hemos formado parte del deporte base ver cómo los padres gritan a los árbitros, a los entrenadores y a los mismos niños».

Fernando que se  ha acostumbrado a recibir insultos desde la grada lo ve así. «Los primeros años es muy duro entender el tema de los insultos. Porque te pasa con gente que conoces, con la que te cruzas en Palencia y te saluda. Es difícil asumirlo al principio. Pero con el paso de los años te da igual lo que piensen o lo que te digan. Te concentras en hacer bien tu trabajo y te aíslas de lo que pasa fuera».

Lo más difícil en el árbitro es tener que convivir con el error, pero te acostumbras

Fernando Román destaca la importancia de mantener la tranquilidad. «A lo largo del partido hay muchas decisiones complicadas, pero lo más difícil es convivir con el error. Poco a poco te vas haciendo. En Segunda B todos los partidos son televisados. Los jugadores son muy listos y te vienen a decir que te has equivocado para ver si pitas algo a su favor», resalta.