martes. 27.09.2022
UN RINCÓN PARA DOCE

¡Ay! ¡ay! ¡ay! Que a los murcianos se les acumulan las tristezas ¡Ay! ¡ay! ¡ay!

El que suscribe, como no sabe, ni entiende, ni escribe en panocho, hoy, lo requiere el evento, quiere hacer una prosa en Román paladino en la que suele el pueblo hablar a su vecino, ¡forastero!Les voy a contar todo lo que he visto, esta mañana, metido a presión, en la...
El que suscribe, como no sabe, ni entiende, ni escribe en panocho, hoy, lo requiere el evento, quiere hacer una prosa en Román paladino en la que suele el pueblo hablar a su vecino, ¡forastero!

Les voy a contar todo lo que he visto, esta mañana, metido a presión, en la olla, con un sol de justicia y sin gorra. ¡Oigan! el equipo murciano ha tenido que madrugar para cruzar el Puerto de La Cadena y acercarse hasta el Mar. Y se ha marchado de prisa con un 3-2 en el capazo y resabiados. Ya saben, son capaces de dormitar en la capitalidad para no dejar ni un céntimo en la sede episcopal y departamental.

Cartageneros y Cartageneristas, fundamentalmente estos, han obligado a los huertanos a guardarse la traca que tenían preparada, para explotarla, por si hoy vencían, como final de sus fiestas de primavera. ¡Qué ilusos! ¿Acaso no se acuerdan del 4-1 de la primera vuelta? ¿Es que no han mirado la tabla para comprobar que los “amigos departamentales”, van desde septiembre y, hoy más, encumbrados en puestos de ascenso? Total, en caja, 7-3.

Está muy bien, y se lo agradecemos, que no hayan venido vestidos de huertanos y que hayan dejado su jolgorio para otra mejor ocasión ¡Que la habrá, hay más días que ollas!

Por favor, guarden en el arca los refajos, zaragüelles, chalecos y monteras, claveles y fajines, delantales, mantones, y esas horquillas de cobriza bisutería pues las van a necesitar, después de hoy, en ocasiones más propicias, salvándose del descenso.

Las flores de vuestra hermosa batalla se han quedado, hoy, marchitas y llenas de pena por ese alfombrado camino blanquinegro que os conduce, compungidos y tristes al otro lado del puerto hacia la Vega.

Los floristas han sido esta mañana los jardineros de JIM que, como orfebres en el campo, han ofrecido sus ramilletes de goles para arrojarlos, a destajo, sobre los huertanos-sardineros, porque siendo generosos no los han querido utilizar todos ni guardarlos para las suyas de Cartagineses y Romanos encargando ya, en La Primera División, otros tan lozanos y frescos como nuestras nenas.

Me contaba un murciano, buen amigo, al terminar el partido, que el desgraciado testamento de este año no se lo ha llevado el velatorio y entierro de la sardina. El estaba muy triste pensando que no es cierto que el fuego purifique todo.

A partir de hoy ya las huertanas reirán menos en la huerta del Segura y por el contrario si resplandecerá su hermosura, porque lo cortés no quita a lo valiente. Y en las ramas del naranjo, del Campo Cartagenero brotarán las flores de nuestro amor blanquinegro.

¡Qué pureza de juego qué castidad de azahar ha desplegado nuestro conjunto! Todos al abandonar el Cartagonova nos hemos reflejado en La Rambla como acequia de nuestro jardín contemplando las flores de la victoria que han salido, posándose sobre el puente, para vernos sonreír.

¡Ay Vega, Veguita mía de mis amores y querencias, gala de mi palmar! ¡Qué hermosa eres! Tu jardín no tiene igual.

Os recuerdo que un santomerano de bien, Toché, y el "Baconbridge" Tato, con penalti no cobrado, nacieron en la huerta para amar, jugar y vivir en nuestro campo, labrado con su noble trabajo queriéndose morir después de lo de hoy.

En fin murcianos y murcianas, cartageneros y cartageneristas que, a partir de mañana, comencemos a ser felices, al fin y al cabo esto sólo, sólo, ha sido un partido de fútbol entre hermanos.

Hasta el domingo que viene que seguiremos remando Mediterráneo arriba, si Dios quiere y la huelga nos lo permite, y ya saben, sean buenos...y no tengan miedo que el F.C.Cartagena no estaba muerto que estaba de parranda.¡Ay! ¡Ay!

Pedro-Roberto J.P., hoy en un Lugar, con encanto, del Mar Menor. Dies4/11: ante diem tertium Idus Apriles.

¡Ay! ¡ay! ¡ay! Que a los murcianos se les acumulan las tristezas...
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