viernes. 07.10.2022
REPORTAJE DE BLANQUIVIOLETAS.ES

Blanquinegros con tintes violetas

Imaginemos el mundo del fútbol como un enorme álbum de cromos en el que las miles de estampas disponibles pueden cambiar de página, de equipo, cuando desees. Sin rasgar el papel del álbum. El Real Valladolid y el Cartagena poseen una relación, metáforas aparte, muy peculiar. En los últimos años, varios...
Imaginemos el mundo del fútbol como un enorme álbum de cromos en el que las miles de estampas disponibles pueden cambiar de página, de equipo, cuando desees. Sin rasgar el papel del álbum.

El Real Valladolid y el Cartagena poseen una relación, metáforas aparte, muy peculiar. En los últimos años, varios futbolistas del club pucelano, algunos de ellos indelebles para los aficionados de ambos equipos, han fichado por el club blanquinegro. Una conexión que aún hoy sigue viva, aunque más débil desde el verano de 2011. Desde que Teo llegara al Cartagena junto con Carmona en 2006, en todas las temporadas ha habido presencia ex blanquivioleta en el Efesé.

Actualmente, ya poco queda de la Cartagena más blanquivioleta que soñaba con subir el imponente escalón de segunda a primera división. La presente temporada se está definiendo como turbia, y los objetivos son otros. La idea del descenso transita en la mente de todos, fruto de  un inicio nefasto del bloque albinegro.

Pese a que al equipo cartagenero se le ha desteñido el color violeta que llevaba implícito en varios miembros de su plantilla, aún resiste un representante procedente de Valladolid: Álvaro Antón. Con un Real Valladolid que terminaba de descender de categoría, tuvo la pasada campaña en sus manos una ocasión de oro para demostrar sus cualidades. Disputó bastantes minutos, pero no convenció al nuevo proyecto de Suárez y Djukic, por lo que puso rumbo a una Cartagena que recibía numerosos fichajes.

Hasta hoy, ha contado para los dos entrenadores que ya han dirigido al equipo desde el comienzo liguero. Doce son los partidos que ha disputado, todos ellos desde la titularidad. Además, ha anotado dos goles, ante el Murcia en el derbi regional y frente al Deportivo de José Luis Oltra. Tiene ante sí un reto bien distinto al del año pasado: impulsar al Efesé hacia la salvación.

Pero Cartagena echa en falta, y mucho, al tándem que otrora formaron Víctor y Toché. Hablar de Víctor es hacerlo sobre un icono del Real Valladolid. En el palmarés del club, su nombre aparece en un predominante escalafón. En su historia escrita en clave pucelana, ha logrado 90 goles, convirtiéndose en el tercer goleador histórico del club, sólo por detrás de Manolo Álvarez y Emilio Morollón.

Brilló en el Pucela de Mendilibar en la temporada del ascenso, al alcanzar el ‘pichichi’ del equipo con diecinueve goles. Su camino y el de uno de los equipos de su vida se alejaron cuando en el verano de 2009 fichó por un Cartagena que volvía entonces a pisar la liga de plata. Él seguió rindiendo a un óptimo nivel con los blanquinegros mientras al Real Valladolid, en la Liga de las Estrellas,  le faltaba la suya y agonizaba en un vestuario partido por la indolencia.

El Cartagena finalizó en la quinta posición una campaña difícil de olvidar. Víctor lideraba el bloque, con sus goles y estilo como seña. Nueve son los tantos que materializó en la 2009/10, y doce los obtenidos en su último año vestido de blanco y negro. En éste último, el nivel del cuadro de Martínez descendió, por lo que no pudieron acceder a la fase de promoción de ascenso.

Este pasado verano estuvo inmerso en el dilema de abandonar el fútbol o prorrogar su aventura un año más. Eligió la segunda opción , con el lugar en el que comenzó a jugar al fútbol, a dar sus primeros pasos y goles, como destino: Leganés. Donde escribió su primer capítulo, escribirá el final.

Junto a Víctor, en 2009, recaló en el Cartagena José Verdú, ‘Toché’. Los dos delanteros coincidieron en el Real Valladolid del récord, en la campaña 2006/07. El ariete murciano, definido por una irregularidad derivada de múltiples lesiones, llegaba desde Hércules al equipo blanquivioleta. Apenas dispuso de oportunidades porque enfrente se situaba uno de los delanteros que han marcado más profundamente al aficionado pucelanista en los últimos años: Joseba Llorente.

Aun así, fue partícipe en quince encuentros de Liga, transformando cuatro goles. Uno de los pasos más decisivos en su carrera, ya fuera de Valladolid, lo tomó tras cambiar el Albacete por el FC Cartagena en el verano de 2009. En aquel momento, Toché volvería a unir su destino con el de Víctor en un proyecto que ilusionaba. De la mano de Juan Ignacio Martínez, su anterior entrenador en la corta etapa manchega, disputó y vivió su más brillante etapa futbolística.

El delantero ayudó a que el Efesé terminara la temporada en una muy digna quinta posición, peleando la posibilidad de ascender a primera hasta el final. Sus diecinueve goles en el retorno del bloque blanquinegro a la segunda división, le llevaron a alcanzar el ‘pichichi’ de su equipo. En su segunda y última campaña con los murcianos, tampoco dejó de marcar: dieciséis goles que le describían, de nuevo, como el máximo artillero del Cartagena.

Para comprender la relevancia que han adquirido Víctor y Toché en el equipo blanquinegro, sólo hay que bucear en las estadísticas para sorprenderse.

Entre ambos, transformaron 29 tantos de los 58 que se consiguieron en la campaña del “casi ascenso”. Los mismos goles lograron un curso más tarde, si bien el equipo no pudo, esta vez, luchar hasta el final por ascender.

El gol que un día se firmaba en blanco y violeta, ya no existe en Cartagena. Al término de la actual campaña, José Verdú, siempre conocido como Toché, cambió España por Grecia, Cartagena por el Panathinaikos, para poner a prueba su armonía con el gol  fuera de nuestras fronteras.

Antes de que en Cartagena aterrizaran los goleadores que un día vistieron la blanquivioleta, lo hicieron dos futbolistas que ya jugaron en Valladolid. Uno de ellos, con sólo 18 años, en 2005, era cedido del Mallorca a un equipo que intentaba estabilizarse en segunda división para abordar el ascenso de la forma más breve posible. En pocas memorias conectadas con el Real Valladolid resiste su nombre: Carlos Carmona. Aunque si fijan la vista en el FC Barcelona B de Luis Enrique y de Eusebio, quizá desentierren remembranzas ocultas.

En Pucela poco pudo aportar. Pasó sin pena ni gloria, como aquel equipo que deambuló por los campos de segunda en la temporada 2005/06 sin el mayor reto que acabar. Acabar como fuera. Cuando el momento llegó, Carmona volvió a salir cedido con destino a Cartagena. Su huella se perdió entre la 2ªB mientras se gestaba el ascenso de los murcianos. En la última de sus tres temporadas con el cuadro blanquinegro, alcanzó uno de sus mayores logros como profesional, al ascender a la segunda división española.

Si por algo sí va a ser recordado su nombre entre la afición cartagenera es por el partido que supuso el empate en Alcoy y el ascenso. En el último suspiro, Carmona robó un balón a Fernando Martín, un futbolista del Alcoyano, habilitó a Juan Pablo y éste consiguió el gol definitivo.

Sin embargo, no continuó en Cartagena. El interior derecho se trasladó a Huelva, donde disputó una temporada a buen nivel. Al final de ésta, Luis Enrique ascendía con el filial del FC Barcelona y buscaba futbolistas jóvenes, pero de experiencia.

Carmona fue uno de ellos. Bordaron su año post-ascenso al finalizarlo en tercera posición. En verano, realizó la pretemporada con el primer equipo bajo las órdenes de Pep Guardiola. Experiencias que  están convirtiendo al FC Barcelona en un trampolín para él. Y su nombre vuele a sonar.

En la foto de presentación con el Cartagena, Carlos Carmona no estaba solo. Otro futbolista del Real Valladolid, acompañante del mallorquín en la aciaga temporada que disputó en el conjunto pucelano, posaba junto a él. Su nombre es Teodoro García Tirado, ‘Teo’.

El jugador que ejecutó un sensacional regate de rabona en Balaídos. Se quedó en una sensación permanente, en alguna parte de la hemeroteca de memorias blanquivioletas. Un futbolista recordado por un instante de habilidad y magia.

Completó la temporada 2006/07 en el FC Cartagena. Después, su futuro se vinculó a la Ponferradina, con la que consiguió un ascenso. Desde que jugó en Valladolid, no ha vuelto a la liga de plata. Ahora, engrosa el conjunto del Orihuela en el grupo III de Segunda División B.
No todos coincidieron en Cartagena. Cuando Carlos Carmona se marchó al Recreativo de Huelva en 2009, dos goleadores para la historia del Cartagena ficharon por los albinegros.

Hoy día, en el Cartagena del presente, se echan en falta los goles y la calidad de Toché y Víctor. Aunque queda aún un futbolista cuyo corazón también tiene mucho de blanquivioleta: Álvaro Antón. El próximo sábado, dos equipos con historia en común, volverán a cruzar recuerdos.

Fuente: Blanquivioletas.es

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