ANTES, DURANTE Y HASTA DESPUÉS DEL PARTIDO

Cuando Cartagena es una fiesta

Dos horas antes del Cartagena-Valencia las calles adyacentes al estadio cartagenerista ya eran un hervidero. Los bares de la zona de la Alameda de San Antón recordaban sus mejores tiempos, cuando no había que utilizar mascarillas para nada y todos éramos felices y comíamos perdices. A mí, desde luego, se me erizaba el vello viendo y disfrutando de una ciudad viva a pesar del puto covid, de una ciudad de fiesta. Y sobre todo disfrutando de este Cartagena-Valencia que dicho así, suena a mucho.
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Cuando Cartagena es una fiesta

Raúl Velasco, nuestro súper fotógrafo desde el primer día que SPORTCARTAGENA vio la luz, tenía un encargo claro y conciso. A Raúl, que más sabe ya por Raúl que por diablo, solo hay que decirle las cosas una vez para que las entienda y a veces ni eso.

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Así que cámara en ristre se dio un buen paseico por los lugares más animados de la zona para hacernos ver a los demás mortales que aún no estábamos por esos contornos que la vida ha vuelto a una de las avenidas más importantes de la ciudad, que el fútbol ha sido capaz de volver a poner las pilas a este trozo de Cartagena que vive y siente como algo propio las aventuras y desventuras de este Efesé de nuestras entretelas, como bien dijo el gran Isidoro Valverde, que estaría disfrutando como un cosaco viendo a su Efesé del alma en alguna que otra ventura.

Solo con ver el material que nos acerca Raúl Velasco es más que suficiente para recordar, una vez más, de todo lo que el fútbol es capaz. Resultados aparte, que dicho sea de paso tuvo que haber sido mucho mejor, un espectáculo así bien merece la pena. A pesar de la derrota la inmensa mayoría de seguidores albinegros salieron super contentos por la talla y por el nivel ofrecido por los cartageneristas.

Pero bueno, lo que importaba y lo que importa es ver a Cartagena en pie, a los bares y tiendas de la zona de la Alameda y Reina Victoria sonriendo ante un acontecimiento de etas características que ni siquiera los Reyes Magos quisieron perderse. Así es como me gusta. Ver a Cartagena convertida en toda una fiesta. Y gracias Raulete por traernos con tu cámara lo bonita que es nuestra ciudad. Y más cuando sonríe.