Este mayo se cumple un quinquenio del final de la pesadilla de Sporto

El fantasmal Sporto Gol Man, sin querer, colocó al Efesé a punto de caer al abismo de la desaparición hace cinco campañas. Hoy refrescamos las memorias. Perdón por el atrevimiento
Julio César Ribas. / Foto GODÍNEZ
Julio César Ribas. / Foto GODÍNEZ  

El triunfo en Canarias, porque el  empate 1-1 (gol cabecero de Carlos Martínez, el delantero cordobés a pase de Gato, que jugaba renqueante por lesión anterior) fue un exitazo tras el 0-0 de la ida en el estadio Cartagonova.

Cerca tuvo de sus marices el Efesé la caída en tercera división esa campaña iniciada por el capataz de la obra, sin cimientos, el uruguayo Julio César Ribas, el mánager general, y acabada esa muy sufridora etapa  por Manolo Palomeque en el banquillo. Antes se habían lucido fichando con otros fichajes.

El tiempo pasa y Ribas se ha asentado en Gibraltar donde es considerado un técnico a la altura de los mejores que han pasado por la colonia  británica, con Brexit o sin Brexit. En ella el uruguayo trabaja con unos niveles de confortabilidad bastante altos. Él siempre quiere ser el amo e impone su ritmo. Gana el doble que en cualquier club de Europa de medio nivel en Primera. Pero a Sport vino a pasear y de paso a comprometer de forna injusta la tarea de Simón Ruiz Díaz.

El más pequeño de la clase, Carlos Martínez,  saltó delante del portero del Las Palmas Atlético y de cabeza marcó el gol de la permanencia

Una caída  entonces en el territorio grancanario habría conducido a una probable desaparición del mapa del fútbol (a discutir este extremo) por las pésimas condiciones económicas de las que 'disfrutaba' el club, al que salvó el lograr la entrada en concurso de acreedores.

Se cumplen cinco años y este medio digital ha preparado un informe, incompleto eso sí, pero a tono con la idea de que se tenga una referencia de aquel fiasco en la sinuosa historia blanquinegra de medio siglo largo a esta parte. 

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EL DETALLE: Cristina Bustillo, quien colaboró en la 'transición', en la imagen con el presidente puente y gestor Fran de Paula, cedido para estos menesteres por Pinatar Arena, empresa de la que es director general. Más adelante Bustillo fue despedida ante los nuevos tiempos y más adelante su mono por el fútbol y la necesidad de tener un empleo la llevaría a ayudar al Real Murcia, a requerimiento de Deseado Flores, quien también pasó a la historia de la centenaria entidad pimentonera, en una entusiasta labor y con pasajes divertidos como fue el de fichar a Biel Ribas en carrera pugnando con el Cartagena. Famosa se hizo aquella foto en la que el albaceteño y restaurador aparecía con gesto triunfador en la playa mallorquina con el polémico portero. / G. J.

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