EL EXTREMADURA ASCIENDE EN EL CARTAGONOVA A COSTA DE UN CARTAGENA IMPOTENTE QUE ACABA CON NUEVE JUGADORES Y SIN APENAS OCASIONES DE GOL

Otro año más en Segunda B (0-0)

No pudo ser. El Extremadura acabó con el sueño del ascenso albinegro tras empatar sin goles en el Cartagonova, y dejando al equipo cartagenerista una temporada más en la categoría de bronce español.

Los jugadores albinegros, abatidos tras el pitido final/Foto: RAÚL VELASCO-SCT
Los jugadores albinegros, abatidos tras el pitido final/Foto: RAÚL VELASCO-SCT  

CARTAGENA-EXTREMADURA: 0-0

FC Cartagena: Pau Torres, Óscar Ramírez, Jesús Álvaro, Zabaco, Mejías, Diego Benito (Rubén Cruz, 61’), Owusu (Hugo, 45’), Chavero, Aketxe, Aitor y Gaspar (Moussa, 75’).

Extremadura UD: Manu, Díez, Aitor (Fran Miranda, 93’), Pardo, Borja, Álex, Jairo (Jesús Rubio, 83’), Gio, Enric Gallego, Kike Márquez y Valverde (Willy, 75’).

Goles: no hubo.

Árbitro: César Soto Grado (colegio riojano). Mostró amarilla a los locales Gaspar y Diego Benito. Rubén Cruz y Chavero fueron expulsados con roja directa por una dura entrada. En el Extremadura vieron amarilla Pardo y Borja.

Incidencias: Partido de vuelta de la tercera ronda del playoff de ascenso a La Liga 1,2,3 disputado en el Cartagonova. beIN Sports transmitió en directo el partido. 13.517 espectadores se dieron cita en el feudo albinegro.

LA CRÓNICA por JORGE LÓPEZ/FOTOGRAFÍAS de RAÚL VELASCO

Llegaba la tarde esperada al Cartagonova, donde el Cartagena volvía a citarse con la oportunidad de ascender, aunque lo hizo con un importante contratiempo ya que Moisés caería lesionado a última hora en el calentamiento, teniendo que entrar en su lugar Zabaco.

Formación inicial del Cartagena/RAÚL VELASCO

Formación inicial del Cartagena/RAÚL VELASCO

EL EXTREMADURA LLEVÓ EL PESO DEL JUEGO EN LA PRIMERA PARTE

El partido comenzó con mucha igualdad en el juego de ambos equipos, que salieron intensos desde el principio. Sin embargo, el Extremadura dio un paso al frente y comenzaba a dominar cada vez más el cuero y sometiendo al Cartagena que se vio superado en varias fases del partido.

Donde más peligro llevaron los visitantes en el primer tiempo fue, sobre todo, a través de disparos lejanos que muchos de ellos llevaban peligro. La zaga albinegra se mostró segura aunque se notaba la diferencia física entre uno y otro equipo. El partido murió en el área visitante, aunque el Cartagena no llegó a generar ninguna ocasión peligrosa.

Chavero controla un balón/RAÚL VELASCO-SCT

Chavero controla un balón/RAÚL VELASCO

MISMO PATRÓN EN LA SEGUNDA PARTE QUE EN LA PRIMERA

En la segunda parte Monteagudo decidió mover el banquillo antes de que se iniciara, sacando a Owusu que estaba haciendo un mal partido, y entrando en su lugar Hugo Rodríguez, para intentar variar algo en el ataque local.

El Cartagena intentaba que llegara la ocasión que abriera a lata pero el equipo albinegro, con más corazón que cabeza, apenas daba síntomas en ataque de que el partido pudiera cambiar. El Extremadura controlaba la situación e, incluso, se sentía cómodo en varios momentos del partido, sometiendo a un Cartagena que intentaba hacer algo a la contra.

Finalmente, el partido concluyó sin goles, lo que llevó a los extremeños a lograr el ascenso y dejar con la miel en los labios a un Cartagena que murió con todo sobre el campo.

Hugo entró en la segunda parte sustituyendo a Owusu/RAÚL VELASCO

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Punto de Vista de GUILLERMO JIMÉNEZ

Decepción, desquiciamiento, impotencia…

Sí. Es mi modo de ver. Decepción. Desquiciamiento. Impotencia. Estas tres palabras pueden definir la conclusión de la campaña del FC Cartagena, campeón de grupo tras 38 jornadas y condenado a seguir en la categoría este 24 de junio por no estar a la altura en las seis semanas de añadido en la fase del premio. Éste ha recaído en el Extremadura, el mejor en el global de la eliminatoria definitiva, incluso con algunas fisuras y perdonando pero con la mente más clara y fresca, con los factores a favor de ser un conjunto en alza, que ha ido de menos a más, agarrando la clasificación a última hora en la Liga. Para acabar subiéndose a las barbas al campeón Cartagena en el playoff, de otra parte una extraña fase de ascenso para los albinegros, receptores de demasiados castigos, el más reciente la baja de Moi por lesión en el mismo calentamiento del encuentro final. Un partido que no salió nada bien y que finalizó como el rosario de la Aurora.

Demasiados problemas a soslayar –incluido el de la condición física, que se ve a mil leguas ha quedado cortita, doctores tiene la Iglesia-  para salir airoso de estos trances en los que por lo general se tiene  que pelear frente a una serie de vicisitudes que han acabado por derribar un proyecto ilusionante en origen. Este peso fue lo que ha ido hundiendo al Cartagena esta tarde y le ha hecho tirar por la borda una campaña en la que ha merecido más, en especial su afición, y  que deja abierto un debate sobre la continuidad del técnico Monteagudo, receptor en el postpartido, ya en la calle, de gritos a coro pidiendo su dimisión y de lo contrario: muestras de adhesión por otra vertiente opuesta. El de Valdeganga tiene una campaña más por cumplir, ha mejorado su caché profesional en el exterior porque los números son los que son, pero los acontecimientos dirán si ya ha acabado su ciclo en el Cartagonova. La confianza de sus jefes en él parece ser ilimitada pero en estas situaciones se puede esperar todo.

La decepción es grande, sobre todo para los más jóvenes seguidores que estaban dominados por la ilusión. Son los que más han llorado en la grada y fuera de la grada. Duro golpe a la Efesemanía. Se aguardaba un cambio en la tendencia de ese cara a o cruz que son estos partidos decisivos. Se deseaba un guiño, por fin, de la fortuna. Y sin suerte, pero también sin acierto y, errando de manera estrepitosa  en ataque y con un centro de campo cogido con alfileres y sin fuerza, era muy difícil ganar por dos goles de diferencia a un Extremadura que hizo su agrio y práctico papel para perder todo el tiempo posible y alcanzar el desquiciamiento del adversario. Solo así se explica que Rubén Cruz se autoexpulsase, como Chavero, cuando sus aportaciones al equipo eran imprescindibles. La pérdida de control es consecuencia de la impotencia. El jugador no es de acero.

Solo el bloque de contención se ha salvado de la quema en este ingrato playoff, en el que hay un número, el 3, que da un promedio de medio gol encajado  por encuentro, y asimismo de medio gol por partido a la hora de contabilizarlos a favor. Bien en la retaguardia, castigada por lesiones y acciones desgraciadas, pero con una solidez digna de elogio, y mal en la vanguardia donde los clásicos goleadores apenas han resuelto y los cambios ordenados por Monteagudo -rotaciones van y rotaciones vienen- no han conseguido dar en la diana.