DESPUÉS DE 11 AÑOS DEDICADOS EN CUERPO Y ALMA A ESTE DIGITAL

La historia jamás contada de Guillermo Jiménez en SPORTCARTAGENA

Suele decirse que los homenajes y los reconocimientos hay que hacerlos en vida. Eso pretendemos con este informe. Una historia jamás contada sobre los once años que Guillermo Jiménez, uno de los co-fundadores de este digital, ha dedicado entregandóse en cuerpo y alma

Guillermo Jiménez ya está retirado de toda actividad periodística, se va acercando a los 80 años y tras más de 60 dedicados a este oficio, ya le toca descansar porque se lo ha ganado a pulso. Willy, como le conocemos por aquí, ha terminado hastiado de una profesión que ama por encima de todas las cosas. Es, ha sido, el último baluarte de una extirpe difícil de repetir.

El trabajo, inconmensurable, irrepetible, de Guillermo Jiménez desde el mes de febrero hasta el 1 de junio, ha permitido seguir vivo  a este diario mientras nuestro director se recupera de dos golpes serios a su salud, un infarto agudo de miocardio con posterior operación para implantarle un doble bay pass en la Arrixaca y una posterior complicación, un mes más tarde, en el pulmón izquierdo del que, tras pasar tres semanas internado en el hospital de Santa Lucía coincidiendo con los días más críticos de coronavirus, logró salir sano y salvo. Por fortuna Manuel Ángel Balaguer  se recupera y ha logrado salir airoso  de dos graves acontecimientos. Pero entre Willy -sobre todo- y nuestros colaboradores, nos hemos sabido mantener en primera línea sin fallar un solo día a nuestra cita con todos vosotros.

El trabajo inconmensurable de Guillermo, entregado en cuerpo y alma a este diario, decisivo para seguir adelante.

Guillermo XIMGuillermo Jiménez y Pedro Arango reflexionan en caliente del duelo ante el Recreativo Granada

Guillermo Jiménez a la izquierda, junto al gran Perico Arango. Dos leyendas del fútbol cartagenero

Y en ése tiempo ahí ha estado Guillermo, sólo ante el peligro como decía Blas Romero más conocido como El Platanito, aquel torero que se salvó del manicomio y de la muerte gracias a su toreo valiente. Decíamos eso, que Guillermo ha sido un ejemplo para todos los que trabajamos o hemos trabajado en este diario y que, a lo largo de los once años de vida que tenemos, ya han sido muchos. Guillermo ha sido amigo, socio, compañero, padre y abuelo a la vez. Pero sobre todo ha sido periodista. Un pedazo de periodista. Un maestro como la copa de un pino. De los que ya no quedan.

Lo único que pretendemos es hacer público nuestro agradecimiento y nuestro reconocimiento a una gran persona que, tras sus más de 40 años dando lecciones en La Verdad, se remangó para apoyar un proyecto hoy consolidado pero incierto en aquel arranque por casualidad. Era 2009. Once años después Guillermo se tiene ganado a pulso su descanso profesional después de impartir miles de lecciones de todo tipo, incluso a los envidiosos e impresentables que también los hay en la viña del Señor.

Eso sí, nos falta disculparnos por aquella noticia del no ascenso del Cartagena que tanto se nos ha exigido por los intransigentes y que Guillermo escribió convencidísimo de su veracidad. Nada que objetar. No hubo ni trampa ni cartón, sólo el afán de un grandísimo profesional y mejor persona que sólo pretendía hacer bien, hacer muy bien su trabajo porque sí algo ha sido siempre ha sido un perfecto perfeccionista. Que le pregunten a Cari, su mujer, su gran apoyo y su gran amor tras más de medio siglo juntos. A las verdes y a las maduras.

Si por todo ello este diario digital tiene que pedir disculpas pues lo haremos, no nos dolerán prendas ni se nos caeran los anillos pero quede claro que con la modestia que siempre hemos pretendido y con el deseo de seguir trabajando con la ilusión del primer día, sin Willy eso sí, pero reconociendo públicamente lo que alguna vez la historia tendrá que ponerle un marco de oro. SPORTCARTAGENA siempre será el diario de don Guillermo Jiménez Alcaraz y quedará/quedaremos (estamos) unidos para siempre. Por aquí siempre te vamos a querer. Es lo que pensamos y lo hacemos público a los cuatro vientos para que se sepa.