DEFENSA | LOS FANTASMAS DE LA GOLEADA EN LAS PALMAS APARECIERON DE NUEVO

La retaguardia albinegra sigue siendo un coladero: 19 goles encajados en 12 partidos

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Delmás en una acción defensiva en Ipurúa // FOTO: FCC

Con el 2-0 en el minuto 8 del partido los fantasmas de la goleada en Las Palmas volvieron a aparecerse a los blanquinegros. Muchos llegaron a temerse lo peor. Y es que por algo la defensa –el equipo en general- sigue siendo un coladero. Ya son de nuevo el equipo que más goles encaja, 19 tantos recibidos en 12 partidos. Salen a un promedio de 1,58 por partido. Demasiados goles.

Hasta que el Cartagena no resuelva el problema que tiene a la hora de encajar goles este equipo no podrá aspirar a ninguna hazaña fuera de lo común y tendrá que conformarse con la permanencia. Y es una pena porque este equipo ha logrado reunir a un ramillete de magníficos futbolistas que, sin embargo, a la hora de defender, distan mucho de la calidad que se les supone.

Este Efesé solamente ha sido capaz de mantener su portería cerrada a cal y canto en tres ocasiones, tres. Ni una más ni una menos. En Zaragoza y dos en casa, ante la Real Sociedad B y frente al Sporting. En el resto siempre ha encajado algún gol como mínimo y lo peor de todo es que hay momentos, como pasó en Las Palmas y parecía que se iba a repetir en Éibar, que hay veces en las que algunos futbolistas dan la sensación de desconectarse y en apenas tres minutos el rival marca otro gol. Después ya es  muy difícil remontar.

Lo que está fuera de toda duda es que encajar tantos goles en tan pocos partidos siempre penaliza. Txutxi Aranguren, uno de los mejores entrenadores que han desfilado por el banquillo del Cartagonova, siempre decía lo mismo. “No hay que encajar goles” añadiendo después la misma coletilla. “Si no te marcan no pierdes”. Y ese es uno de los grandes problemas que deberá resolver Luis Miguel Carrión, Belmonte, Breis o a quien le toque. Pero es evidente que si ese problema persiste este Efesé llegará a pocos sitios que no sean la permanencia pura y dura. Calidad hay. Futbolistas también. Falta saber cómo se arregla un problema que parece de difícil solución.