jueves. 08.12.2022
BELMONTE EN LA ENCRUCIJADA

Revulsivo o continuismo en el banquillo del Cartagena

 La coincidencia en considerar que el equipo del Cartagena no se encuentra en el mejor momento es mayoritaria, casi unánime y por tanto es evidente. Los números delatan que el conjunto se desangra en el propio estadio y que demasiadas veces no se sabe a lo que juega. Su actitud es cansina. Los resultados no tapan los fallos. El discurso de Monteagudo se repite, pierde consistencia y las cosas no salen a su gusto. Belmonte, que apostó por él arriesgando en un gesto tal vez no bien calculado y excesivamente generoso, se encuentra entre la elección del revulsivo o el continuismo hasta que concluya la temporada.

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Han transcurrido cuatro meses y medio.

Dueño y presidente, de una parte, y entrenador de la otra, ya han hablado de la situación que preocupa a tres semanas de que se dé el pistoletazo al playoff, que aún no está asegurado. En circunstancias normales y por la reiteración de hechos el relevo en el puente de mando técnico del equipo ya se habría producido hace semanas. Con Paco Gómez el cese habría sido indefectiblemente fulminante hace un par de meses y adornado además con las correspondientes declaraciones al estilo ‘Paloma’ cuando se despachaba a gusto cada dos o tres en Onda Regional. Hoy hay datos que pueden soliviantar a cualquier aficionado, en especial a los más apasionados, aunque la prudencia también es compañera de un importante sector que confía en los jugadores a marchamartillo.

En el grupo cuarto de segunda B hay hasta siete conjuntos que han cedido en su campo menos puntos que el Cartagena, por este orden: Real Murcia (14), Villanovense (16), Mérida (16), Linense (20), Lorca 20) Jumilla (21), Granada B (21). Al igual que los blanquinegros el Melilla ha perdido 22 puntos en su terreno. El análisis de la situación, con números en la mano, ofrece unos rendimientos por parte de la plantilla de Monteagudo especialmente buenos desde que llegó el albaceteño al club para relevar a un tan emblemático como desvaído Victor Fernández, que fue la segunda versión de Juan Señor en Cartagena. Alcanzar plaza para entrar en la Copa del Rey ya fue un mérito reconocido, aunque tuvo que ser el Mérida el que lanzase un cable porque en el Cartagonova se empató en la última jornada con el descendido San Roque de Lepe.

LA ORTODOXIA DE PACO BELMONTE

Pero las de hoy son otras circunstancias, colocadas en las antípodas. La nueva ortodoxia de Paco Belmonte, al blindar al entrenador cuando el 13 de diciembre pasado adelantó su renovación hasta junio de 2019 en una ceremonia nunca conocida en el fútbol de Cartagena, que está cambiando para bien en lo institucional gracias al resto de su gestión –lo que en cierto modo le blinda a él con una solidaridad general reflejada en realidades- pero no le libra de los errores que cualquier humano puede cometer y que en lo deportivo son llamativos, con otros aciertos. Y error fue mover las fichas de dominó en el mercado de invierno con una revolución que se antoja innecesaria (las salidas de Chus Hevia y Óscar Rico, la cantinela que se mantiene desde enero y de la que el primero en salir ‘tocado’ por sus efectos ha sido y está siendo Alberto Monteagudo.

Belmonte y Ricardo en fusion

Belmonte, a partir un piñón con el Ayuntamiento.

Paco Belmonte ha sido fichador en varios clubes con suerte diferente, que es lo normal. Trabajó para aquel novedoso  At. Ciudad  que jugaba en Lorquí,  y para el Sangonera At. y asimismo para el Leganés y también por libre con el foco puesto en el extranjero (Gran Bretaña y Hungría). No es nueva para él la confección de plantlllas de futbolistas y conoce el fútbol por dentro, pero ofrece la sensación de que sus mayores éxitos los alcanza en la gestión burocrática con estamentos  oficiales y no oficiales respecto a lo que venía necesitando el Cartagena desde lustros. Por eso convence a una afición tan especial como la cartagenera.

Belmonte había dado a mediados de diciembre de 2016, días antes de las vacaciones de Navidad y con la 'pirueta' del mercado de invierno en secreta gestación su opinión acerca de la ampliación del contrato del técnico “Es una muestra clara de lo que queremos que sea la identidad del club en el futuro. Se lo ha ganado a pulso. En el fútbol de hoy es difícil que a mitad de temporada confíen en ti pero me reitero que tenemos claro que al FC Cartagena le va a tocar y vamos a seguir trabajando duro para conseguir colocar a este club en la LFP lo antes posible”. Su compañero y amigo, mano derecha, Manuel Sánchez Breis aseguró en el acto de comunicar el nuevo contrato estar convencido de que “Alberto Monteagudo es el hombre, es la persona que nos va a llevar al fútbol profesional y con la que vamos a conseguir muchos éxitos. Es un mensaje de confianza para el entorno y para la plantilla, que todo el mundo tenga claro que la persona que manda es Monteagudo y que vamos con él a muerte”.

DIECISIETE TRIUNFOS EN 34 PARTIDOS

Monteagudo presentaba unos números excelentes cuando le propusieron continuar con una prórroga de dos años y medio. Su poderoso aval era los 34 partidos que llevaba en el banquillo albinegro con 17 victorias, 13 empates y 4 derrotas. Señalaba emocionado que «por encima del dinero, para mí lo importante es estar a gusto y sentirme valorado por lo que hago, independientemente del resultado del encuentro, porque ya sabemos que el fútbol es muy caprichoso”.

Pero es que además su equipo hacía fútbol de calidad en la mayor parte de los encuentros y pocos podían imaginarse que se pudiesen  revertir la situación. Hoy las excusas del nuevo Monteagudo apenas convencen.  Cuatro meses y medio después de aquella gozosa jornada de la ampliación de contratoi, el panorama ha cambiado. Lo único que no se ha modificado es el blindaje. Este compromiso llevado al pie de la letra reafirma hoy la idea de que el entrenador de Valdeganga siga contra viento y marea al frente de un grupo de jugadores que necesitan confianza y volver a creer en sus posibilidades. Herramientas hay, y calidad, con las consabidas carencias en ataque, pero tendrían que ser utilizadas racionalmente que es lo que se tiene la sensación no viene ocurriendo.

Mientras la mitad de los clubes del grupo IV de Segunda B han cambiado de entrenador, a lo mejor innecesariamente en buen número de casos, llevados por la mala dinámica o por otras circunstancias entre las que entra la actitud caprichosa de algunos dirigentes, en el FC Cartagena todo apunta a que no va a suceder lo que le ocurrió al burgalés Pacheta al ser destituido a bocajarro por Paco Gómez por no acabar la Liga como campeón de grupo. De locos.

Cola del paro

No son comparables las líneas de actuación del empresario de Jacarilla entonces y las del periodista murciano metido desde hace dos años a llevar la empresa Cartagena SAD, como tal empresa, calculando todo al dedillo. Pero hay materias que se atragantan y la de meter el bisturí en el mercado de invierno es una asignatura no aprobada en tanto no se demuestre lo contrario. Ahora falta recobrar la estabilidad, se dice. Sí pero, oiga, eso ¿cómo se hace con el playoff a la vuelta de la esquina? Monteagudo habla de recomponer la situación y, una vez reforzado con su blindaje hasta verano de 2019, le asiste la razón pero no es fácil recuperar de la noche a la mañana el crédito que se ha ido perdiendo por derivar en desestabilizar , sin querer, creyendo lo mejor, involuntariamente a futbolistas con trato profesional distinto, en tema de dar o quitar confianzas.

El discurso de Monteagudo se ha ido agotando en las últimas semanas como se agotó el del tan querido Víctor Fernández como entrenador novato después de dejar una gran estela como futbolista y apostar Belmonte por él en una estrategia que estimuló a los aficionados que admiraban  al internacional extremeño residente en Leganés.

LA CARRERA DE ENTRENADOR

Monteagudo dejó de ser jugador en el Lucena a los 34 años de edad y en la misma campaña (2008-2009) en Segunda B pasaba tras 19 jornadas de futbolista a ser entrenador del mismo equipo para relevar al sevillano Antonio Gutiérrez, quien antes había sustituido a 'Nene' un clásico muchos años en la categoría. En 2009-2010 cubrió la temporada completa en el banquillo del equipo lucentino y su siguiente etapa transcurrió en el Badajoz (2014-15), asimismo en Segunda B,  donde tuvo que relevar al ex cadista Moisés Arteaga en la jornada 34. Con Monteagudo los pacenses ganaron tres partidos y perdieron uno.

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Monteagudo y su ayudante Juanlu Bernal, en la dirección del Lucena hace ocho años. / EL DÍA DE CÓRDOBA

En el Cádiz duró su tarea 13 jornadas después de sustituir a Ramón Blanco. Unos  malos partidos ante Cacereño, Arroyo (escandaloso 2-5 en el Carranza), Albacete y La Roda desembocaron en su marcha de la entidad cadista, donde las exigencias deportivas eran altas, tanto o más como las actuales en Cartagena. Y la experiencia en la La Roda tuvo pasajes agridulces, en la campaña goleadora de Arturo, traspasado al Córdoba en el mercado de invierno , porque después de la salida del delantero cartagenero abandonó él también del club rodense, en el que estuvo 31 partido. Lo destituyeron, tal vez injustamente, se dijo entonces, y el detonante fue un 0-2 adverso ante el Granada B.

En el historial de Monteagudo como técnico hay una campaña en blanco, la del ejercicio 2014-15.

Todos saben que por esa ley del fútbol no escrita, a lo mejor injustamente aplicada, en el FC Cartagena no hay más que dos cosas a esperar: revulsivo o continuismo. El revulsivo se llama golpe de timón en la dirección; el continuismo, más de lo mismo, si no hay catarsis y nadar contra la corriente, lo que no suele ser recomendable. Para llegar a puerto en el segundo de los casos la suerte tiene que acompañar en lo sucesivo en cantidades industriales o al menos que el equipo traduzca en goles un 15% de las ocasiones que es capaz de crear.

Revulsivo o continuismo en el banquillo del Cartagena
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