CON EL DESCENSO EN JUEGO

La Romareda, el clavo ardiendo al que los dos equipos querían agarrarse, pero…

El equipo aragonés se aferró en noche de este Jueves Santo en la visita de los cartageneristas a su buen rendimento en campo propio. Los de Jim afrontaban un nuevo partido de alto rango frente a un rival directo en la zona baja.

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El colegiado mostrando la cartulina amarilla a Narváez // FOTO: FC Cartagena

Con un intempestivo horario de velada, el Real Zaragoza recibía en La Romareda al FC Cartagena, el penúltimo de la tabla clasificatoria al inicio de esta jornada 32ª que se está disputando en fechas laborales. Con las dos aficiones sufriendo de lo líndo y pendientes del futuro inmediato de sus equipos a través de la televisión. No hay otra forma de vivir hoy en día la derogada fiesta del fútbol.

Era este un duelo a vida o muerte por la salvación de la categoría. Uno de esos retos que el equipo cartagenerista pero también los blanquillos del Zaragoza, estaban debiendo acometer hace ya unos cuantos días sin apenas cintura, sin margen de error, tras una temporada repleta de deficiencias, pifias e insolvencias deportivas. Cuando el árbitro pitaba el final (más o menos, las 23.30 de este Jueves Santo más en silencio que nunca), ya solo quedarán 10 jornadas por delante.

Es decir, el psicológico esprint final del torneo, el breve trecho temporal –que este año se corresponde exactamente con dos meses– que el mítico Luis Aragonés consideraba, en un formato liguero, el terreno absolutamente decisivo, la hora de la verdad. La fase en la que, todo lo que ocurre, desemboca en consecuencias irreversibles a muy corto plazo. Lo bueno y lo malo. Todo.

El Real Zaragoza se pondrá en marcha con XX puntos y el Cartagena lo hará con XXNo hay apenas distancias en el pelotón de cola. Es una manada que corre cuerpo a cuerpo, a la desesperada. Nadie se rezaga demasiado, nadie se escapa con cierta decisión. Son siete los componentes de este furgón del que cuatro caerán abatidos el 30 de mayo. Logroñés, Alcorcón, Sabadell, Castellón, Albacete y los dos protagonistas del frenético partido de La Romareda son los que levantan el polvo ahí atrás. Puede sumarse el Lugo como octavo pasajero.

 ‘Jim’ y sus muchachos se aferraban al efecto Romareda. Un fenómeno que, según las estadísticas que viene dejando escritas el cuadro blanquillo desde que llegó el técnico alicantino en diciembre, es un aliado invisible. El Zaragoza ha ganado cinco de los seis partidos disputados en su santuario en este parcial hasta el partido con el Efesé.

Solo falló contra el Alcorcón (0-1), la anterior ‘final’ de perfil gemelo al de los cartageneros. A los demás, Jim les ha ganado a todos... y sin encajar un solo gol: 2-0 al Logroñés y 1-0 al Lugo, Ponferradina, Tenerife y Mirandés. Hay un método. Algo así se sueña, se previsualiza para hoy. Es difícil imaginar otro guión. Y, si se diese, el resultado quedaría suspendido en el aire por falta de datos, de jurisprudencia, de referencias. Hasta hoy, en La Romareda, o se gana así o no se gana.

El Cartagena jugaba por primera vez en la historia en La Romareda. Jamás se habían encontrado estos dos equipos hasta este curso. Luis Carrión es su tercer entrenador del curso, tras los pasos de Borja Jiménez y Manolo Aguilar. Tal para cual con el Real Zaragoza. Llegaban con las bajas por lesión de David Simón, De la Bella, Nacho Gil y Clavería. También, por estar con sus selecciones, de Carrasquilla (Panamá), Aburjania (Georgia) y Coulibally (Burkina Faso). Y con el central Navas, expulsado. Era y sigue siendo un rival herido.