domingo. 21.04.2024
Frank no parece la edad que tiene, es lo primero que le decimos prácticamente todos los tertulianos, desde Guillermo Jiménez hasta Isidoro García pasando por Paco Villaescusa y Manuel Ángel Balaguer. No aparenta más de veintipocos pero ya se acerca a los 30 –tiene 28- una esposa (Marían) y una niña de 18 meses, es el bagaje que lleva en sus aventuras y aquí, en Cartagena, no será menos.

Aún no tiene domicilio pero todos le han dicho que no se lo piense, que se vaya a vivir a Santa Ana, donde viven la inmensa mayoría de los futbolistas. Come rápido, todos tenemos que comer rápido porque hoy el tiempo se nos echa encima. Han sido tantas las cosas que tenía que hacer Signorino que casi llega a la cita con Herminio Carlos y la SER, a la que como cada lunes desde hace ocho años, también acuden Willy y Manuel Ángel además de Isidoro.

Frank saluda a David Acosta, director del grupo hotelero La Tartana, futbolero por los cuatro costados. El francés, con un castellano con desparpajo, nos cuenta que ya conocía España de cuando venía con sus padres a hacer camping a la zona de Alicante, Benidorm…Tiene un buen recuerdo de Aqualandia, claro que cuando era un crio. Ahora le encanta. Y recuerda que le encanta la cocina, el carácter alegre mediterráneo, su cocina. Parece estar integrado con apenas unas horas.

Iván Le Mée es su agente con el que lleva los 3 últimos años. Iván era un alto dirigente en el Olimpyc de Marsella hasta que se lo dejó por estos menesteres. Se conocieron estando en el Nantes, hace tres temporadas y ahí siguen, con estos negocios. De momento Frank duerme en el NH Cartagena, le gusta la ciudad. Le gusta mucho la ciudad, remarca, nada que ver con la frialdad de una ciudad-dormitorio como Getafe de donde, reconoce, estaba deseando salir.

Hace una confesión, lo que le dijo Ángel Torres, presidente del Getafe. “Me amenazó diciendo que no iba a jugar ni un solo minuto más en el Getafe, yo lo intenté pero ahora ya estoy aquí” dice con una sonrisa.

De su amigo Pascal Cygan dice que sólo le ha contado buenas cosas de Cartagena “y aquí estoy para tratar de ayudar con el ascenso”. Así de claro aparece Frank en una Tertulia cariñosa, distendida y sobre todo, muy francesa, vaya que sí Signorino que, por si era poco, dos mesas más allá conoció en La Tartana a un matrimonio y una señora, todos franceses. Hasta ahí todo habría sido normal si no hubiera sido porque eran, son, vecinos suyos de París. El mundo es un pañuelo amigo Frank.

Tertulia muy francesa en La Tartana con Signorino de protagonista
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