FALLÓ EN EL TERRENO DE JUEGO Y AL REDACTAR EL ACTA

Varón Aceitón, el árbitro balear, se equivoca en la tarjeta a Chavero y demuestra que no ve la acción ilegal de Rubén Cruz que acaba en gol

El árbitro anuló el gol por la insistencia de los jugadores del Marbella, no porque él viera nada
El árbitro anuló el gol por la insistencia de los jugadores del Marbella, no porque él viera nada  

Álvaro Varón Aceitón no sólo se equivocó en el césped sino también a la hora de asignar las tarjetas en el acta. Estuvo mal en el terreno de juego y en el vestuario, dónde tampoco se enteró de nada, ni él ni sus auxiliares

Chavero fue el que acabaría llevándose en el acta la tarjeta que debió de haber sido para Rubén Cruz, que fue el que le propinó el puñetazo al balón para que entrase entre los tres palos. El colegiado balear, que no se enteró absolutamente de nada en el área marbellí, no vio ni las dos manos claras, primero de Ferrón y a continuación del ‘5’ Alonso ni tampoco cuando Rubén Cruz marca con la mano.

Lo que pone sobre el motivo a Chavero de enseñarle una tarjeta clama. “En el minuto 84 el jugador (8) Chavero Muñoz, Alejandro fue amonestado por el siguiente motivo: Jugar el balón con la mano intentando marcar un gol” cuando en ningún momento se trata de Chavero sino de Rubén Cruz.

Peor aún fue que, cuando consultaba -ante el avasallamiento de los futbolistas del Marbella- a su auxiliar, este tampoco se entera de nada por lo que Varón Aceitón decide anular el gol, sin haberlo visto, pero no sanciona el penalti previo que hubo por las dos manos ya citadas, que se refleja en todas las imágenes.

Es evidente que este choque entre los dos primeros del grupo IV le vino demasiado grande a un joven colegiado cuyas decisiones más importantes fueron erróneas y acabaron influyendo en el resultado de forma descarada.

MONTEAGUDO, BAJA PARA DOS PARTIDOS COMO MÍNIMO

Por otro lado el Cartagena tendrá la baja de Alberto Monteagudo para el choque de este domingo (18.30 h.) en el estadio del San Fernando. El técnico serña sancionado con dos partidos como mínimo aunque era el propio entrenador el que expresaba su temor a ser castigado con cuatro partidos, al ser reincidente.