LA INTRAHISTORIA | EL TÉCNICO SE ACERCÓ PARA PEDIR DISCULPAS POR LA DERROTA ANTE ELPOZO

Duda y su gesto, tan espontáneo como cariñoso, con un grupo de chavales seguidores del Jimbee Cartagena

Que Eduardo Sao Thiago Lentz, más conocido como Duda, (9 de diciembre de 1969, FlorianópolisBrasil) es un tipo muy genuino, quien le conoce lo sabe. Tiene carácter y tiene corazón. El técnico brasileño antepone sus principios y su forma de pensar antes que cualquier otra cosa.
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De ahí que este miércoles por la noche no dudase ni un instante en acercarse a un grupo de chavales de 16/17 años que intentaban digerir el disgusto con el que salieron del Palacio tras la inesperada derrota para pedirles perdón por el resultado. Duda se gana el respeto con este tipo de acciones que no se ven pero que existen.

Un grupo de jóvenes con edades comprendidas entre los 16-17-18 años estaban intentando  disfrazar el disgusto que acababa de proporcionar el 2-3 del Jimbee-ElPozo tomando un bocado tipo hamburguesa en un conocido local de comida rápida próxima al Palacio de los Deportes.

A los chavales se les reconocía fácilmente por sus banderas y sus bufandas del Jimbee. Su sorpresa fue cuando vieron entrar a Duda en el local –hacía una hora aproximada que había concluido el derbi- cuando el técnico del Jimbee entró en el local en cuestión. Los seguidores enseguida se percataron de su presencia pero prefirieron no molestar al hispano brasileño que iba acompañado de su familia, esposa e hijos.

Duda, según nos cuentan los propios zagales, enseguida que los vio se percató de la situación. La cara del técnico reflejaba el monumental enfado que aún llevaba a cuestas, pero ni siquiera ese estado anímico le frenó para acercarse al grupo de jóvenes, que a su vez ya se habían percatado de la cara de pocos amigos con la que iba el brasileño.

La sorpresa fue en aumento cuando, una vez delante de ellos, entabló una amena conversación mediante la cual quiso disculparse por la derrota que estaban tratando de digerir. Los chavales, asombrados por el gesto tan inusual, no tuvieron otra que agradecerle el gesto y animar a Duda a seguir por el camino emprendido.

Un gesto, el de Duda, que engrandece si cabe más aún al de Florianópolis, que fue tan espontáneo como cariñoso y que dice mucho en favor de un técnico que por algo está considerado como uno de los grandes del firmamento del fútbol sala a nivel mundial. A los chavales solo les faltó despedir a Duda con un aplauso que sin duda se mereció.