LA LEYENDA VIVA DEL BALONMANO EN CARTAGENA Y LA REGIÓN DE MURCIA

Felipe Faura, un nombre para la historia del balonmano regional

Fundador de Maristas Cartagena de balonmano y entrenador de equipos de la ciudad portuaria, estuvo entre los legendarios jugadores de los sesenta con la Bazan de Cartagena

Felipe Faura con su gente
Felipe Faura con su gente  

Hoy es el momento de hablar de la leyenda viva del balonmano en Cartagena y en la región de Murcia, es el fundador de Maristas Cartagena, entrenador de equipos de la ciudad portuaria, y un legendario jugador de los sesenta en la Bazan de Cartagena, coincidiendo con la sede de los mundiales de 1979 en Maristas de la Fuensanta de Murcia y en el pabellón central de Cartagena, el es Felipe Faura.

Felipe Faura el balonmano en su máxima esencia

Felipe Faura, el balonmano en su máxima exponencia

Faura, nacido el 7 de septiembre de 1949, dejando huella de su sapiencia balonmanistica en Cartagena, y buena prueba de ello es el nivel muy alto que siempre ha demostrado la ciudad portuaria con equipos como Maristas y actualmente el CAB Cartagena, conjunto referencia en estas últimas temporadas a nivel nacional.

Su experiencia como jugador de Primera División con la Bazan, entrenador con Maristas Cartagena, ha hecho que el balonmano sea un deporte referencia en su querida tierra, y como dijo en el homenaje que le hicieron sus jugadores de siempre, en el año 2014, reflejado en un articulo del rotativo La Verdad, "que encerrona me habéis hecho", le dijo a su hijo Pedro Faura Cano, que le ha seguido sus pasos jugando y entrenando a equipos. Su mujer, Ana María García recordaba "esos sábados por la mañana y tarde cuando su hijo le preguntaba por el incombustible Felipe, y le comentaba que se había ido a entrenar balonmano, entendiendo que era su forma de vida".

El homenaje llegó en su momento de jubilación como profesor de Educación Física y surge del cariño que le profesan sus ex alumnos y algunos de ellos no paraban de decir que "es un hombre irrepetible y fundamental en el mundo de este deporte en esta ciudad. Iñaki Del Pino recordaba sus nueve años con el gran Faura, "una figura imprescindible y muy difícil de encontrar con esa capacidad de trabajo y un gran carácter".

Lo más emotivo fue con Daniel Moscad Pomares y Pedro Herrera. El primero, con los ojos brillantes por la emoción del momento llegó a decir que "ha sido nuestro padre deportivo. Es el que nos ha creado deportivamente, porque él nos escogía para los diferentes deportes y nunca se equivocó. Ha sacado lo mejor de cada uno y de lo malo que teníamos ha hecho que lo encauzáramos para sacarle también un rendimiento positivo. Es un hombre de mucha raza"

Por su parte Herrera, entrenador del CAB Cartagena comento que "estuve en Maristas hasta juveniles y luego se montó el CAB y dividimos los caminos. Antonio Ros fue como el padre y Felipe como su segundo hijo y por eso le ha recordado en el homenaje. Quisimos haber honrado la figura de Ros, pero no dio tiempo y no queríamos que ocurriera lo mismo y de ahí que nos hayamos reunido. Han ido muchos antiguos alumnos, jugadores y antiguos compañeros suyos en el Repesa entre otra mucha gente".

"Es un tío duro, pero se ha emocionado también en algunos momentos", fue la frase que se comentaba cuando llegó el momento de decir hasta pronto, porque Felipe Faura vive en nosotros, en el balonmano de nuestra tierra. Todos somos unos privilegiados de haber compartido grandes momentos, en mi caso, le pité partidos, me protestó, me aconsejó, pero jamás me faltó al respeto, y por ello le digo a la historia del balonmano, Felipe Faura es de los nuestros, y deja con letras de oro un gran relato de nuestro apasionado deporte en Cartagena y región de Murcia.

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UN ALUMNO CON CARIÑO A SU PROFESOR

Probablemente no sea del todo consciente la institución Marista de Cartagena lo que acaba de perder, tras la marcha de D. Felipe Faura Molina, -cosas de la edad y de la jubilación, todo sea dicho- como profesor de Gimnasia, entrenador de Balonmano y promotor del deporte en Maristas y en Cartagena.

En la vida hay maestros y profesores que te marcan, que hacen que tu paso por el colegio no haya sido un mero trámite académico, sino toda una experiencia de vida al lado del deporte. D. Felipe Faura encarnó a todo un personaje y una figura humana que transmitió fuertes vibraciones desde el minuto uno de empezar una clase de gimnasia en los vestuarios, tratándonos como él nos decía hasta la saciedad con todo el cariño y respeto del mundo   “venga nenes , nenas, quítense los pendientes, los bragueros, las medias, y vístanse que empezamos en unos minutos…». Entonces, en aquella época no éramos un colegio mixto. Sólo se respiraba sudor y testosterona.

D. Felipe se pudo limitar a ser un profesor de Gimnasia más, uno que se limitara al protocolo que marcan los manuales, que si estas tablas por aquí, unos calentamientos y estiramientos por allá y unas vueltas o rodeos por el campo o por la famosa «senda de los elefantes». No señor, D. Felipe Faura siempre tuvo amplias miras y quiso exigir e imponer un modo de vida y unos principios inquebrantables: puntualidad, exigencia, compromiso, respeto y legalidad. Todo lo demás se hacía fácil.

Una muestra de ello, fue el espíritu de superación del alumnado por participar en los campeonatos de Navidad  Marcelino Champagnat de Campo a través o campeonatos de atletismo de fin de curso que organizaba el colegio, culminándose con un  riego de medallas y diplomas que iban y venían para los competidores. No era pues casualidad que cada dos años, Maristas Cartagena disponía de un equipo competitivo en Cross o Campo a través en las categoría de alevín, cadete y juvenil y que casi siempre ganaban las distintas promociones los campeonatos regionales o provinciales.

Felipe no se detuvo ahí, pues siguió la tradición del balonmano de su mentor y maestro D. Antonio Ros, e hizo de este deporte la señera y el buque insignia de los deportes de Maristas Cartagena durante décadas. Nunca olvidaré su figura imponente, su voz tronante, sus yugulares congestivas ante el cabreo majestuoso que manifestaban sus ojos y el vaivén de su gran cabeza barbuda y sus ademanes y gestos inequívocos de inconformismo en la pista de Balonmano para exigir hasta la perfección a los jugadores de Balonmano, ya estuvieran machacando al rival o estuvieran perdiendo por la mínima.

En Balonmano todos admirábamos a nuestros promociones mayores, que cumplían a rajatabla el orden disciplinario y los valores de Maristas dando como testimonio el  entrenar varios días a la semana a las 7:50 AM bajo el frío húmedo de Cartagena, o dejarse la piel en los campeonatos del Sector, lo cual, nos estimulaba a los que éramos más jóvenes a formar parte de esa gran comunidad deportiva.

En el Homenaje a D. Felipe Faura en el Palacio de Congresos de El Batel, en donde se dieron cita unas doscientas personas, la mayoría antiguos alumnos de distintas promociones del Balonmano, Cross o Baloncesto.

 Como era de esperar, se quedó atónito y perplejo ante esta caluroso homenaje manteniéndose erguido, firme, aunque con los ojos congestivos de intensa emoción cuando se le expuso en un vídeo-montaje una lluvia de fotografías de decenas de promociones a lo largo de 40 años de servicio al deporte en Maristas.

Tras el mismo, se le dieron unos regalos, trofeos y bufandas alegóricas al balonmano y al colegio Marista Cartagena y tras exponer los mismos ante el público, se dispuso a coger el micro y  tomar la palabra en la que una vez más nos brindó con un gesto de su  generosidad al recordar la figura y memoria de D. Antonio Ros, al gran maestro de maestros en el deporte de  Cartagena, al que se le debió mucho y a quién no fue reconocida su labor en su justa medida. También evitó nombrar a nombres de personas, para que no quedara nadie fuera del recuerdo y de su gratitud, y quiso compartir el premio de la victoria con “todos sus jugadores”, pues la victoria era para que la disfrutaran ellos y no él, según sus palabras.

En esta fiesta del deporte compartimos momentos de gloria varias generaciones del Balonmano, desde la primera en los años 70, con Paco Huertas, Pepe Contreras o Pepe Quiñonero a la cabeza, otras posteriores como las de Gracia, Suso, Quiñonero o la de Felipe Montoya, Juan Carlos, o Pablo Soler. También fueron alumnos representantes presenciales de nuestra gran promoción del 86 y 88, con Nacho, Torres Astondoa, Cabezos, Perico Arroyo y un servidor que les escribe. No faltó generaciones más jóvenes, como la de Quino, Herrero y compañía y un largo etcétera que cerrarían los cadetes actuales que han ganado el sector regional y se irán próximamente a competir en nacionales.

No faltó en este gran encuentro de amigos la presencia impagable de los hermanos Isaac y Alberto que durante décadas sirvieron de apoyo a Felipe en los entrenamientos, desplazamientos, enfermería, y una labor silenciosa de entrenamiento y formación con las más pequeños y benjamines.

No tendría fin el hablar de la figura de D. Felipe Faura y uno caería en el error del mero recuerdo personal. Sí que nos ha advertido en su homenaje, que el Colegio Marista debe hacer una reflexión interna si no queremos que no decaiga o simplemente desaparezca el Balonmano en nuestro colegio tal y como lo conocemos, merced a la irrupción de nuevos y numerosos deportes y a la dificultad para mantener en los presupuestos anuales el Club Balonmano Marista.

Desde este humilde blog, darle las infinitas gracias muchos compañeros de nuestra promoción, a los que has invitado a hacer del deporte parte intrínseca de nuestro espíritu de superación, del espíritu de lucha ante la vida, de ofrecernos grandes valores como personas.

Gracias por todo y hasta siempre Felipe!!!

Paco Vera