SEGUNDA RFEF | EL EQUIPO AGUILEÑO PARECE IMPARABLE

El Águilas encadena su tercera victoria consecutiva en Granada (0-2) y se coloca líder en solitario del Grupo

El Águilas FC dio un golpe en la mesa con su victoria por 0-2 al Recreativo Granada, el filial del equipo rojiblanco que compite en LaLiga Santander. Los de Molo, que se sobrepusieron a un doble varapalo en forma de lesiones, se adelantaron por medio de Pedro Torres en un penalti claro por mano de Diego López y pusieron la sentencia al inicio de la segunda mitad con un remate de cabeza de Barrenetxea. Los blanquiazules encadenan su tercer triunfo consecutivo y son líderes en solitario del Grupo V de Segunda RFEF con 10 puntos.
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FICHA TÉCNICA

ALINEACIONES:

RECREATIVO GRANADA: Sarr, Raúl Castro (Adrián Cova, 74’), Virgil (Bryan, 74’), Barcia, Sepúlveda, Diego López (Plomer,76)

ÁGUILAS FC.: Iván Buigues, Javi Pérez, Mike Gaffoor (Gonzalo Pereira, 22’), Uri, Mounir, Ramón Arcas, Carlos López, Pedro Torres, Cellou (Barrenetxea, 45’), Toni Jovic (Abel, 83’) y Rafa Chumbi (Petravicius, 22’) (Junior Loussoukou, 75’).

ÁRBITRO: Carbonell Hernández, Ibáñez Granell y Pérez Alcocer, del colegio valenciano. Mostró tarjetas amarillas a los locales Plomer (75’) y Butzke (79’) y al aguileño Ramón Arcas.

GOLES: 0-1. Min 26. Pedro Torres. 2-0. Min 55. Barrenetxea.

INCIDENCIAS: Partido disputado en la Ciudad Deportiva del Granada ante unos 200 espectadores.

LA CRÓNICA

Saltó el conjunto aguileño (que estrenaba segunda equipación, por cierto) al césped de la Ciudad Deportiva del Granada Club de Fútbol con la idea de apretar a su rival desde el inicio y anular las virtudes de un equipo que, ante la presión en bloque alto y la consistencia del Águilas más sólido de lo que llevamos de temporada, se mostró absolutamente incapaz de demostrar el fútbol y el talento que atesora su generación de promesas.

Apenas se contaban unos minutos sobre el cronómetro cuando Mounir, en otra acción individual de pura potencia, ponía a prueba los reflejos y la colocación de Sarr. Era la primera ocasión clara de un partido en el que muy pronto empezaron a sucederse los imprevistos.

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En el 17’, Rafa Chumbi se echó la mano a la parte trasera del muslo y sintió un pinchazo tan fuerte que, inmediatamente, solicitó el cambio. Y para desgracia del conjunto que ayer vestía de turquesa, todavía no había saltado al campo el lituano Petravicius (quien jugó en Granada sus primeros minutos del curso) cuando Mike Gaffoor se vio obligado a tumbarse en el suelo por otra lesión, la segunda en apenas cinco minutos. Como el báltico, Gonzalo Pereira se estrenó en partido oficial.

El Águilas, lejos de lamerse de las heridas, siguió con su plan de juego: empujar al filial nazarí contra su portería y fortalecer la presión, especialmente en la salida de balón. Fruto de la misma, Pedro Torres recuperó una pelota que, tras pasar por Cellou, acabó dentro del área y golpeando en la mano –separada- del lateral Diego López. Penalti tan claro que el valenciano Carbonell Hernández no escuchó protestas tras señalarlo. Uno de los protagonistas de la acción, el citado Pedro Torres, sería el encargado de convertir el primer gol de la tarde con un disparo fuerte a la escuadra de la portería que defendía Sarr.

Tras un tramo de indecisión, el Recreativo Granada empezó a copar el protagonismo de la pelota y a mejorar la circulación, si bien, en honor a la verdad, demasiado lejos de la meta visitante como para inquietar a Iván Buigues. No es que el Águilas estuviera cómodo con esa situación, pero tampoco parecieron los de Molo sufrir de verdad en ninguna fase del encuentro.

El técnico almeriense, no obstante, reajustó a los suyos tras el descanso con la entrada de Barrenetxea por Cellou (previsiblemente, para tener más balón) y el cambio de dibujo desde el 4-2-3-1 del comienzo a una especie de 5-3-2 con Ramón Arcas incrustado entre los dos centrales.

La modificación le sentó de cine a un Águilas que, en la segunda parte, desarrolló un ejercicio de compromiso y trabajo colectivo tan descomunal que sonó a reivindicación ante aquellos agentes externos a los que no parece hacerles especial ilusión que un equipo de la Región esté compitiendo por cotas tan ilusionantes.

El 0-2, por poner un ejemplo, fue otra demostración de pura fe. Hasta tres veces seguidas recuperaron la pelota en campo contrario los de Molo antes de que Javi Pérez se marchase de Diego López por velocidad para poner un centro medido a la cabeza de Barrenetxea. Era el minuto 55’.

El resultado ya no se movería. Fundamentalmente porque el Águilas, cada jornada un tanto más maduro y más solvente que la anterior, hizo el partido que había que hacer. Los de Molo, por recoger el testigo del titular de la previa, respondieron en el campo. Y ya no es que El Rubial sea un fortín del que sólo el Atlético Mancha Real se llevó un punto en el descuento, es que este equipo, en menos de dos semanas, ha demostrado que ni dos ciudades tan históricamente difíciles de asaltar como Toledo y Granada se resisten a la conquista de un grupo de jugadores que quiere más, porque no merece menos.