domingo. 21.04.2024

Con 6 seguidos perdidos bajamos, con 6 ganados ¿subiremos?

En la temporada negra muchos entendidos decían que el lastre de los seis primeros perdidos fue decisivo como si no quedaran 36, nada menos que 36, de aquella Liga. También repetían –cuántas veces lo hicieron- que de ésta vamos a salir. Y salimos, claro, hacia la 2ªB. Ahora, la inercia de...
En la temporada negra muchos entendidos decían que el lastre de los seis primeros perdidos fue decisivo como si no quedaran 36, nada menos que 36, de aquella Liga. También repetían –cuántas veces lo hicieron- que de ésta vamos a salir. Y salimos, claro, hacia la 2ªB.
Ahora, la inercia de 6 primeros seguidos y ganados nos tiene que ayudar muchísimo, pero  quedan 32, muchos partidos  ante rivales sin nombre y sin historia, pero que pueden que saquen potencia o picardía ante el FC. El caso es que estamos afortunadamente en el reverso y podemos pensar en dar la vuelta a la tortilla.

Desechada ya la mala suerte, creyendo que ya somos otro equipo y que el esfuerzo, la calidad y la constancia del FC junto a la inyección de la efesemanía premiarán el sacrificio, podemos y debemos ser optimistas.
 
Pero aquella frase tan simple y tan verdadera de que fútbol es fútbol nos advierte de que en los partidos decisivos puede surgir cualquier cosa, una lesión, una expulsión justa o injusta, un mal pase etc. ¡Ay si la lógica no fuera tan absolutamente contraria al fútbol y pudiéramos sacar conclusiones verdaderas tras lo malísimamente malo del principio del año pasado y lo rematadamente bueno de éste! Sólo nos podemos agarrar a la esperanza y a las posibilidades, que son muchas.

Tras estos 6, hay dos cosas muy claras. El FC ha destrozado otra vez la teoría de que un equipo de todos nuevos necesita tiempo para funcionar. En estas seis primeras victorias seguidas, ahí están los resultados de tantos jugadores que no se habían visto en la vida. Para conjuntarse al máximo, sí, es lógico que haga falta tiempo, no para ganar.

Igual resultó con el primer año tras el ascenso. Había muchos más nuevos que antigüos y la salida fue fulgurante. Después, qué casualidad, la segunda vuelta resultó mucho peor cuando debían estar más conjuntados. Para  triunfar está claro que hace falta un entrenador que sepa lo que hace y  jugadores que quieran y sepan jugar. O sea, un tópico destrozado por segunda vez en sólo cuatro años.

Hay algo que está clarísimo y en lo que quiero insistir una vez más porque me parece importantísimo. Esta afición renovada y agradabilísimamente sorprendente no se ha venido abajo. Es más : ha cambiado el fracaso por éxito y está dando una lección soberana a Cartagena, a todos los estamentos que componen la ciudad, incluídos por supuesto a los que han dicho no al Cartagonova, ya que a muchos de ellos no les importa ni la ciudad y su prestigio, ni el equipo.
 
Solamente la categoría de los conjuntos que nos visitan. Ver fútbol bueno y no rescatar para la ciudad ese buen ambiente y nivel que es la 2ªA, nuestro sitio. Eso, pensarán, que lo hagan otros y después nosotros lo disfrutaremos.
Ya la temporada pasada esta bendita efesemanía intentó ejemplarmente cambiar el fracaso cantado por el éxito final por los pelos, pero el equipo no quiso. Ahí quedaron las admirables manifestaciones de apoyo una y otra semana hasta el final.

Si  políticos, empresarios, agentes sociales y demás fuerzas vivas de Cartagena pusieran el empeño y la fe de la efesemanía, su trabajo, su constancia, su ilusión y su vacuna contra el fracaso, seríamos otros. Que aprendan por lo menos y que los imiten. Esa es la gran manera de triunfar. Y me alegro extraordinariamente poder mirar a este grupo y llenarme de fe en el futuro de la ciudad si los imitan.

Con 6 seguidos perdidos bajamos, con 6 ganados ¿subiremos?
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