jueves. 01.12.2022

Ahogados en el espíritu de Alcoy, este Cartagena ya huele a chamusquina

Eso lo dejo para aquellos que, un día por la tarde escriben lo de se rompió la magia y estamos en 2ªB y al día siguiente balbucean, sin criterio, que habrá que esperar al jueves, como en la película, para que en “Fuentecilla” surja el milagro y se aparezca el...

Eso lo dejo para aquellos que, un día por la tarde escriben lo de se rompió la magia y estamos en 2ªB y al día siguiente balbucean, sin criterio, que habrá que esperar al jueves, como en la película, para que en “Fuentecilla” surja el milagro y se aparezca el buen ladrón, San Dimas, y nos ayude a incrementar la afluencia de turistas, en este caso nos llene el jugón de puntos.

Ni el FC Cartagena, ha roto la magia, no eran mágicos, ni ha surgido el milagro, lo tuvieron y lo tiraron por los puentes alcoyanos. Los milagros, en una sociedad laica y en un conjunto descreído como es el FC Cartagena, no abundan y sí están, en esas catorce finales que les quedan, más cerca de la 2ª B. Es la realidad y es lo que hay, lo demás son pamplinas. Unos dirán, deleitándose en sus cantos de sirena, que todavía restan 42 puntos por disputar, que este empate sirve. Otros añadirán, vienen diciéndolo desde que no se ganaba un partido allá por el mes de septiembre, que mientras hay vida hay esperanza y los más ilusos, ¡Uf los que son, somos!, serán pregoneros de difundir, tópico aparte, aquello de que este puntito pueda proporcionar más moral que el Alcoyano, nunca mejor dicho.

Ha estado muy bien que durante toda la semana pasada los medios llamasen, con aldabonazos, a la épica. No ha estado nada bien que, “el sumo hacedor” de este equipo, vaya, se descuelgue y haga de Gestas, el mal ladrón, para crucificar a su equipo con aquello de: “si el equipo baja es para colgar a algún futbolista, colgados, todos colgados”. Esa llamada a la épica no ha servido para otra cosa que para desilusionar, entrar en lo trágico y salir de aquel sueño que la aventura ilusionante de aquella tarde de mayo - aquel 24 de 2009- con el gol de Juan Pablo ha sido esta tarde, más bien noche, destrozada.

Antes de que hoy comenzara el partido y en sus horas anteriores he estado pensando que, llegar hasta Alcoy a ganar, era o parecía una osadía, me desmintieron Álvaro Antón y Braulio. Aparecieron los de Alcoy para decirnos que ésta es una ciudad imposible, construida entre barrancos y ríos que obligan a saltar de puente en puente. En aquel mayo del 2009 conté como una docena, faltando, según me dijeron, todavía dos por construir.

Esta tarde hemos comprobado que el FC Cartagena no ha estado, le han sobrado piernas pero le han faltado piernas, para saltar de puente en puente, llegar al Collao y escaparse con los tres puntos para Cartagena y, además, no “Tens més moral que l'Alcoià”. Éste no es  un dicho que deba ofender a los de Alcoy, sino debe enaltecerlos recordando ese tesón secular de su ciudad que superó sus apuros medievales (con ayuda, eso sí, de San Jorge, milagroso caballero matamoros), y luego aprovechó la fuerza de sus torrentes para levantarse de sus caídas. Hoy, con este empate, lo han repetido confirmando su historia.

Esta tarde noche el enfrentamiento entre Alcoyanos y Cartageneros, dejémonos de épicas y otras zarandajas adjetivadas, ha sido un alardo, una batalla de trabucos y arcabuces que se ha saldado con un empate que sirve más a los propietarios del Collao que a los del Efesé y eso que, desde 1984, tienen limitado utilizar un máximo de un kilo de pólvora por cada festero que participe en el Alardo. ¿Qué hubiera pasado de haber tenido, para disparar, entre dos y cuatro kilos de pólvora en sus avantcarga? Lo tuvieron muy al final pero las piernas no les aguantaron los trabucazos.

Lo siento, debo decirlo, el CD Alcoyano ha optado disparar con la pólvora del color que forma parte del vestido cartagenerista: la negra, de haberlo hecho con la blanca, todavía hubiese sido peor, ya que los truenos hubiesen hecho saltar todos los decibelios del empate que, aun así, sonarán. El FC Cartagena, lo siento, esta tarde, además de perder su épica futbolística, ha entrado en el terreno del sainete y, vuelvo a sentirlo por segunda vez, le ha salido la hoja roja de aquellos librillos de papel de fumar de hace años y es como un jubilado.

El articulista trata de ser sincero y objetivo para decir que hoy este nuestro equipo no ha demostrado ser más que un equipo. Un equipo, un club es un símbolo, una catedral espiritual, un tótem. Hoy ha ocurrido algo extraño y esperado: se ha quebrado la seriedad defensiva desperdiciando y gastando todo lo recaudado en los diez primeros minutos de la segunda parte y la escena ha adquirido categoría de risa. No sé si el FC Cartagena sabía “lo que se jugaba”. Decían era un partido en la cumbre, duelo de titanes, partido de vida o muerte.  No, no ha sido eso. Ha sido un partido de amargura y luto. 

Aquí en Cartagena ya no olerá a pólvora, huele a sudor y a miedo, a run-run de tragedia y comienza a heder a olor a chamusquina cuando en lugar de asomar la primavera, asoma en lugar de ella nieblas de otoño  en uno de los años futbolísticos más duros de nuestra vida. Esperaba, como siempre, que el equipo floreciese y se pusiese en savia. Hubiera deseado que el Cartagena, son fechas de ello, comenzara a arder en fiestas de ninot, pero ha petardeado. Ay, ay, ay.

Pedro-Roberto J.P. En un “Rincón para Doce”. Dies 11/3: Ante diem quintum Idus Martias.
http://lamedusapaca.blogspot.com. En Twitter: @Logrocartg.

Ahogados en el espíritu de Alcoy, este Cartagena ya huele a chamusquina
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