viernes. 07.10.2022

Buenas sensaciones (en teoría)

Pero tengo que decir que me proporcionan buenas sensaciones (las vibraciones es que me dan cosquillas) los componentes de la lista de futbolistas que está reclutando el FC Cartagena para esta mili de diez meses que empezará a finales de agosto. En esta guerra de la Segunda B habrá que...
Pero tengo que decir que me proporcionan buenas sensaciones (las vibraciones es que me dan cosquillas) los componentes de la lista de futbolistas que está reclutando el FC Cartagena para esta mili de diez meses que empezará a finales de agosto. En esta guerra de la Segunda B habrá que utilizar el machete, el cetme, el mortero y lo que haga falta para que no te intimiden.

Toco madera. Sí, naturalmente, toco madera porque el pasado verano piqué en el anzuelo –no seamos hipócritas- y, como le sucedió a la mayoría natural de aficionados, me columpié elogiando o al menos dando por buenas las contrataciones de Ángel Quirantes. Comenzó con la firma anticipada de Juanjo Collantes y siguió con otras como la del meta Reina, o del primera  división de Portugal, el armario Cléber Monteiro; nada diré del ex barcelonista Dimas, que iba a comerse el mundo, como el pichafría de Ivan Bolado, con horchata de chufa valenciana en las venas. Y qué decir del Clan de los Malagueños (Gaspar, Manu Torres).

Se comprenderá por qué ahora digo que toco madera, aunque no soy supersticioso ni falta que me hace. Pero este nuevo Cartagena tiene buena pinta, como la del caldero que ves condimentar y observas que el arroz y el caldo, en el recipiente al fuego, hacen chup-chu-chup antes del estado de reposo.

Luego nos equivocaremos y pillamente diremos como excusa que el fútbol es así. Pero en honor a lo que pienso, a mis cortas pero gastadas luces veo que se está reuniendo un plantel de lo mejorcito para jugar en Segunda B y dar mucha caña. Hace tiempo que no pongo la mano en el fuego por nadie. Me ha traicionado demasiada gente en la que confiaba, pero la realidad del caso, lo que se intuye es que Pedro Reverte ha trabajo con tiento y sin sigilo, con saber estar. No escribo así en gratitud porque me haya dado una exclusiva, porque no ha sucedido así, sino porque con el criterio de buscar gente con oficio y responsabilidad está reuniendo una plantilla que podría ser compensada y dar juego y victorias.

Del trabajo de Pato no puedo decir nada. Pero he indagado en Orihuela –sólo me habría faltado hablar con el gran Ramonet, ya fallecido- para cerciorarme de que este Pato puede salir adelante de esta prueba. De momento es profeta en su tierra, lo que no es fácil. Todo el mundo habla allí muy bien de este entrenador de 34 años al que muchos ven como un segundo Émery. Ojalá.

Todas estas buenas sensaciones que compartimos muchos deben traducirse, para la buena marcha del negocio, en que el número de abonados suba como los primeros cohetes desde aquel Cabo Cañaveral de los años 60 y 70. No hay que darle pie a Paco Gómez para que diga que “con estos precios de los abonos, tenemos una afición de pacotilla si no llegamos a los 7.000”.

Buenas sensaciones (en teoría)
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