ANDRéS HERNáNDEZ MARTíNEZ | ESCRITOR

Dioses y mendigos ¿sueño o realidad?

Esta singular y caprichosa frase del poeta alemán  Friedrich Hölderlin, nos arroja a la cruel realidad que durante semanas ha sido esquiva, ha bordeado un escenario teatral donde los que apuntábamos maneras pesimistas desde el final de la anterior temporada no íbamos muy desencaminados, ¿humo?, ¿piruletas de a peseta o...
Esta singular y caprichosa frase del poeta alemán  Friedrich Hölderlin, nos arroja a la cruel realidad que durante semanas ha sido esquiva, ha bordeado un escenario teatral donde los que apuntábamos maneras pesimistas desde el final de la anterior temporada no íbamos muy desencaminados, ¿humo?, ¿piruletas de a peseta o chicles Bazoka?, ¿qué es lo que se ha vendido y se sigue vendiendo?, ¿ilusión?, ¿motivación?, en definitiva…¿afición?, todo se perdona hasta que deja de perdonarse.

El pensamiento en estado hegeliano, donde lo racional es lo real, lo absoluto se manifiesta en resultados negativos, son los principios de la realidad…cartagenerista, … sin embargo, soñar es llevar más allá nuestros delirios e ilusiones, aspiraciones e incluso deseos, sin estar atados a las severas pautas que tácitamente dirigen nuestras vidas.

¡Seamos realistas y pidamos lo imposible!, tan realistas hemos sido y somos, que nos hemos caído del guindo, nada hay perdido aún pero…, no es mala suerte que nos expulsen a media tropa en Tenerife, ni el nefasto partido realizado en las Afortunadas, no es mala suerte sin embargo que Casilla empiece a sentirse seguro y lo demuestre, no es mala suerte que se pierdan dos puntos que deberían de asegurarse si se supiera lo que hay entre manos tanto en Tenerife como en Cartagena con el Nàstic, perdidos, desperdiciados absurdamente, y no es mala suerte que los jugadores hagan estupideces producto de la ansiedad.

No es mala suerte que el portero contrario pare lo que fortuitamente podría ser un gol. Llegar a los epílogos de los partidos anclados en la agonía, una y otra vez no es mala suerte. No es mala suerte estar situados en un lugar en la clasificación que no nos merezcamos, porque lo merecemos. Mala suerte es carecer de miras en el planteamiento de los partidos, mala suerte es intentar resolver un resultado adverso e ¿inesperado? cuando ya casi no hay tiempo.

Mala suerte es escuchar un partido radiado en directo por los murcianistas de Radio Regional, simplemente es patético. Decía que si unos jugadores, que incluso son capaces de brillar por momentos y hacer genialidades con el balón, deleitando al respetable, no es mala suerte la conjunción nefasta de los planetas sobre su estado anímico, es mala preparación de partidos y mala ejecución de los mismos y para eso hay un míster que cobra por ello y un profesional…, los demás exegetas del futbol, como en el dominó… a opinar en silencio y dar tabaco.

Soñando somos como dioses, esos dioses que han nacido, precisamente de nuestros sueños y que se tornan en pesadillas con los resultados adversos, decía alguien,  más leído que yo –que son la mayoría-, que éstos son dioses con minúsculas, son simplemente nombres comunes, mendigos de la intrascendencia. Somos alternativamente dioses  para soñar y mendigos para pensar en la realidad…  Soñemos que el mediocampo está protegido y se aleja el caos de organización. Soñemos que no solo está el de Santomera en el ataque y el resto a por uvas. Soñemos que el brasileño madura y da más tardes de gloria que de ausencias. Soñemos que la zaga no está de vendimia, que las jugadas de faltas no nos hacen tanto daño como hasta ahora y por supuesto, amigo Antonio… Cauto y Valera con mayúsculas, y esto es una realidad… no hará falta este año recordar aquella pancarta que asomaba en el Puerto Rico dando la bienvenida esta noble ciudad de Cartagena al pueblo de Murcia, este año no… y eso es un gozada, de vez en cuando la realidad también es de dioses.

Y como decía el cómico y sociólogo Homer Simpsom, “Ahora vendrá ese precioso momento entre la mentira y el descubrimiento de la verdad”, o no.