domingo. 02.10.2022

España: tragos de excelso Fútbol ante la araña negra

Es cierto querido Icue que ya el ágora, las plazas, los cantones, la tranquilidad de los chiringuitos playeros, la tertulia bajo sombrilla, los paseos al borde del mar muy de temprano y las barras de lo bares empiezan a bullir para charlar y presumir más de esa Eurocopa partida en...
Es cierto querido Icue que ya el ágora, las plazas, los cantones, la tranquilidad de los chiringuitos playeros, la tertulia bajo sombrilla, los paseos al borde del mar muy de temprano y las barras de lo bares empiezan a bullir para charlar y presumir más de esa Eurocopa partida en dos y ya en la línea de salida, como es la de Polonia y Ucrania.

Una vez acabada la competición liguera la conversación en esos citados lugares será monotemática: Eurocopa, los seleccionados, las selecciones rivales, de si caeremos en la primera ronda o pasaremos a la siguiente para llegar, jugar la final y ganarla porque a la tercera, de nuevo, será la vencida.  Toca olvidarse de todo,  toca olvidarse de otras pulsiones primarias y resignarse al fútbol. Y en eso estamos el Icue y el articulista para recordarles, amables lectores, elementos, anécdotas, vivencias de todo lo que rodee los partidos que La ESPAÑOLA juegue en estos días de todo el mes de junio y lo que suceda, puede ser memorable, el día primero de julio que está por llegar y celebrarlo.
 
Les recuerdo que, éste articulista, ahí está la hemeroteca de SPORTCARTAGENA, allá por los días de junio y julio de 2010, tuvo la feliz idea de seguir y relatar el camino de nuestra Selección hasta llegar al estadio  Soccer City de Johannesburgo, en aquellos artículos que, comenzando por: “Joder con la “vuvucela”, nos la han tocado”, seguir con “España, vestida de azul, no se va pa’l pueblo”; “España: Guapa, guapa y guapa”,  y terminar felizmente con: “El pulpo Paul lo adivinó, San Fermín nos echó un capote y, Auf wiedersehen Alemania”. 

Lo de este miércoles, querido Icue, son recuerdos. Recuerdos y retazos de añoranzas vividas entre las playas cartageneras de La Manga incipiente, lugar en la que vi en blanco y negro, por supuesto, aquella Eurocopa jugada en España y ganada por España en el Bernabéu en aquella tarde calurosa de junio y a las ocho y media que fue cuando Olivella, capitán del seleccionado, alzó al cielo el trofeo de Europa de selecciones.

La primera semifinal, diecisiete de junio, fue contra Hungría. La Hungría de Albert, Nagy y Bene fue derrotada por España (2-1) con goles de Chus Pereda 35’, empatando Hungría cerca del final, (Nagy 84′) y, después de jugar un tiempo extra, Amancio lograba darle el pase a la final a LA ESPAÑOLA.

Aun siendo importante esta victoria, España, sin ganar, no hubiera jugado esa final tan deseada contra Rusia. Ahí estábamos.

Formó Rusia con: Yashin; Shustilov, Shesternev, Mudrik; Voronin,  Anielchikin; Chlslenko, Ivanov, Ponedelnik, Korneev y Khusainov.

Alineó España a: Iribar; Rivilla, Olivella, Calleja; Zoco, Fusté; Amancio, Pereda, Marcelino, Suárez y Carlos Lapetra.

En lo que recuerdo, tenía dieciocho años, fue una tarde de protocolo. Allí colocados en el Palco se situaron personas de todo tipo y pelaje, todos bajo el paraguas de su Excelencia y Señora: políticos, heredero a la Corona, un futurible a nietísimo, ministros, militares y civiles y miembros de UEFA y FIFA.

Aquella tarde solo recuerdo que fue la tarde de una gran victoria; la gran victoria del fútbol español, en la que se le pudo al coloso del Este, conquistando España, en tarde triunfal, la más preciada de todas cuantas victorias llegara a alcanzar, hasta aquellos días, en su largo historial dentro del campo internacional.

¡Campeones continentales! ¡Campeones de Europa! Una realidad que hizo se volviese a considerar y a temer a la Selección Española, como en aquellos años pretéritos de Amberes en 1920, de los campeonatos mundiales jugados en Italia en 1934 e incluso aquella brillante actuación, la del gol de Zarra a Inglaterra de 1950 en Maracaná.

 Se le pudo al coloso del Este, al hasta ese día primer campeón continental. Y se le pudo con las armas de la resistencia, furia y técnica. Y es que, recuerdo, el triunfo nacional llegó precisamente cuando se había temido que nuestro momento podía haber pasado y empezaría a contar el de los rusos.

Se le pudo al coloso del Este  con una jugada sencilla en su elaboración, pero trascendental en sus efectos. La estoy viendo; fue un trenzado entre Rivilla, Suárez y Pereda que terminó con pase matemático a la cabeza de Marcelino para que éste marcara el gol histórico... ¿Lo recuerdan?, fue, ha sido y seguirá siendo el gol de Marcelino, aquel gallego delantero centro de los “magníficos” maños.

Con este gol, de sensacional triunfo, se cerró aquella época de nuestro fútbol, pródiga en dudas y vacilaciones, teniendo la más fundada esperanza en que abriría otra. Y así fue. Esta fue el inicio, la del 2008 la continuidad y la Copa del Mundo de 2010 la coronación. 
 
Y, sin empezar la de 2012, ahí estamos ¡cáspita! Con toda España y medio mundo con la baba caída, para contemplar un espectáculo sin igual. La campeona en ejercicio desplegando su potencial, toques de todo tipo por aquí y por allá, “pequeños” pululando con una velocidad de vértigo por todas las parcelas del campo y ¡pum!, en un descuido, presentarse en los mismos cordajes de la red.

Aquí quedan el Icue y las mascotas del torneo, Slavek y Slavko. Aquí queda el articulista que, Dios mediante, les irá narrando todo lo que suceda, en principio en Gdansk y, después, ya les contará. Y ahí queda el adivino cerdito de 380 kilos, todavía no bautizado que, según el Ayuntamiento de Kiev, se expresará como: “Un oráculo único, un auténtico cerdo ucraniano y una psique que conoce los misterios del fútbol”. Va a ser una segunda quincena de Julio apasionante.

Pedro-Roberto J.P. En un “Rincón para Doce”. Dies 6/6: ante diem octavum  Idus Iunias. Nº 238.
http://lamedusapaca.blogspot.com.

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