sábado. 13.08.2022

La guerra es para los que quieran ir a la guerra

A las guerras se puede ir forzoso. Se debe ir forzoso  cuando lo requiera la situación. Quédense fuera los objetores de conciencia, si pueden, y los desertores, allá ellos. Pero a la guerra del fútbol, que es otra muy diferente a la convencional, pienso a propósito del próximo Córdoba B-Cartagena,...
A las guerras se puede ir forzoso. Se debe ir forzoso  cuando lo requiera la situación. Quédense fuera los objetores de conciencia, si pueden, y los desertores, allá ellos. Pero a la guerra del fútbol, que es otra muy diferente a la convencional, pienso a propósito del próximo Córdoba B-Cartagena, de trascendencia sobredimensionada, y de las otras cinco restantes batallas que cualquier pieza del mecano que no se vea en condiciones anímicas de jugar y que vaya a ser una carga para dar al menos un rendimiento digno, lo mejor es que se desenganche y no participe más. 
 
No voy a fomentar el absentismo laboral pero sí una fórmula para evitar el lastre que aportarían los contagiados por la desidia si se sigue encadenando despropósitos. Han sido varios en la competición y llega un momento en el que el algodón ya no engaña.
 
Hay que tener los nervios de acero para enfundarse la camiseta del Cartagena en estas penosas circunstancias de desidia institucional regalada por Sporto. Se comprende y se entiende. Los jugadores son mártires y héroes al mismo tiempo. Pero a veces uno tiene la impresión de que hubo y hay en este grupo de futbolistas injustamente puteados hasta el hastío algunos que se borran con descaro del mapa de los problemas.
 
A veces pienso  en el absurdo de que acaso sería mejor salir empezando a jugar los partidos con diez.  No sé si exagero.

La guerra es para los que quieran ir a la guerra
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