sábado. 24.09.2022

El Icue y cuando el fútbol era tricotar

Me cuenta mi gran Icue que tiene el presentimiento que  muy cerca de La Rambla merodean algunas aves carroñeras, que desde el cielo azul de Cartagena están al acecho de lo que está sucediendo en las oficinas del Cartagonova o en otras que están unos pocos kilómetros más allá. Que aunque...
Me cuenta mi gran Icue que tiene el presentimiento que  muy cerca de La Rambla merodean algunas aves carroñeras, que desde el cielo azul de Cartagena están al acecho de lo que está sucediendo en las oficinas del Cartagonova o en otras que están unos pocos kilómetros más allá.
Que aunque solamente han transcurrido no más de cien días del nuevo empeño todos los males del FC Cartagena se deben a una tormenta de celos entre el Director General del Club y el que fuera entrenador en aquel momento de la 1ª plantilla, es decir entre el hijo del utillero y D. Juan Ignacio Martínez Jiménez. ¿Por qué? JIM, sencillamente, sabe, por educación y bien nacido, también por señorío, que en la vida hay que ser agradecidos y quiso serlo con la mano que le daba de comer. Despreciable quien no lo es, allá él con su altanería.

Juan Ignacio Martínez cayó en “pecado” desde el momento que instó a D. Francisco Gómez Hernández a que le diera la vara con mando en plaza. El señor Gómez Hernández, señor del FC Cartagena, casi contra corriente, entre Juan Ignacio y el hijo del utillero, eligió a éste para suerte, ¡qué suerte!, de su Cartagena  y del Cartagena precipitado hacia el abismo y sin red. ¿Por qué, entonces, la mezquindad de estigmatizar a quien siendo agradecido lo manifestó y lo defenestraron para mayor gloria de él, como ahora estamos viendo en tierras un poco más arriba? Mi enhorabuena, mi muy admirado y “muy honorable” Juan Ignacio. La gratitud ennoblece al ser humano.

Mi querido Icue me reitera que, de tricotar fútbol, el FC Cartagena ha pasado a hilvanarlo con pespuntes roídos y que en nada se parece a ese juego que llamamos  fútbol. Antes, es decir ayer y antes de ayer en el Cartagonova y fuera de él se tricotaba fútbol de agujas finas y al tiqui-taca y que para tricotar fútbol tiqui-taca, como el de esos dos años pasados, fue menester tener los jugadores y equipo técnico que no hace mucho tenía el CF Cartagena.

Es de catón que la obligación de un entrenador inteligente es tricotar el sistema de juego en función de las características de los jugadores de que dispone. El sistema son ellos, los jugadores. Hoy desgraciadamente no sucede así, esta temporada, en el FC Cartagena no hay lana, ni ovillo, ni madeja para tricotar sistemas de juego ni bolillos para confeccionar aunque solo sea una mantilla de blonda barata y pobre.

Simplemente se experimenta y, los experimentos, estimados todos, no con mi Cartagena. De lo contrario, señores Gómez y  Lópeces, pueden ustedes correr el indeseable peligro de durar en este FC Cartagena de hoy lo que, como dicen en mi tierra,  al parecer dura el cantar de un vizcaíno.

Por último me dice mi querido Icue que les transmita que el FC Cartagena no es nada más que un equipo, sin más de La Liga Adelante, ramplón y poco más; que en este equipo ya no valen los planteamientos timoratos y miedosos; que el Cartagena, además de no tener nada ni nadie, se pasea por esos campos de Dios con más miedo que vergüenza, desdibujado, sin ideas, con la defensa, una vez más y como nunca, hecha un coladero y el medio campo incapaz de enviar balones a quien debe rematarlos arriba y que además no están para resistir no solo los noventa minutos, sino veinte; que dicen, y ya no es verdad, que esto no ha hecho más que empezar y que queda toda la Liga por delante, pero este aviejado y bien pagado Cartagena, precisamente por eso, ha demostrado no tener hambre ni de balón, ni de juego ni de nada, bueno sí de una cosa, de seguir vegetando, viviendo y tostarse al sol de esta bendita tierra y algunos con cheque en blanco de larga estancia.

Como el Icue no es malvado y sí muy positivo me recomienda decir que es el momento para que los aficionados nos volquemos en apoyar a los nuestros y de que los ¿dirigentes?  reflexionen  sobre sus manías, que no siempre funcionan. Los fantasmas del pasado han vuelto y el temor a una nueva frustración late con fuerza. Esta institución, el equipo sí, no merece ser el peor de los segundones y tiene que aspirar a mucho más. Hay jugadores y un técnico serio, aunque a veces su seriedad se parezca mucho a la tristeza. Se trata de un tropiezo grave, pero sólo de un tropiezo.

Habrá que armarse de paciencia y la plantilla de moral. De lo contrario, nos encontraremos una temporada más instalados en el desánimo.

Pedro-Roberto J.P. En un “Rincón para Doce”. Dies 10/5: Ante diem tertium Nonas Octobres.
http://lamedusapaca.blogspot.com

En Twitter: @Logrocartg.

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