domingo. 25.09.2022

Juro que es verdad

Ahora, que tanto se habla de que el FC Cartagena tiene una magnífica afición (y es verdad) deseo contar algo que ocurrió hace muchos años. Pido disculpas a mis lectores, porque en este articulo hablo de mi mismo, y no lo haría, de no creer que la historia es cuando...

Ahora, que tanto se habla de que el FC Cartagena tiene una magnífica afición (y es verdad) deseo contar algo que ocurrió hace muchos años. Pido disculpas a mis lectores, porque en este articulo hablo de mi mismo, y no lo haría, de no creer que la historia es cuando menos emotiva.

Desde muy pequeño, mi afición por el Cartagena era enorme, (quizá, influido como he dicho en alguna ocasión, por vivir frente a la pensión donde se hospedaban mis ídolos futbolísticos de la época) eran los tiempos del Almarjal. Por aquel entonces, a los socios del Cartagena les llamaban los “bóvedas“, este “cariñoso” apelativo venía a cuento, porqué… en cuanto caían cuatro gotas, el Almarjal se inundaba, y con el “gracejo” cartagenero se decía que los espectadores del estadio olían a humedad.

Por aquellas fechas, yo me las ingeniaba, para… domingo tras domingo acudir al estadio a ver jugar a mi equipo. Lo hacía, unas veces poniéndome en la puerta del estadio,  diciéndole a algún señor que me agarrara de la mano, y me pasara como si fuera su hijo. Si esto no resultaba (porque el portero ya me tenía “fichado“) entonces, había que escalar la pareta,  procurando que no te viera la pareja de “grises” y saltar hasta el techo del váter de preferencia, y si era por la parte de general, hasta la balsa.

Resulta que aquella temporada 1949-1950 (total nada) El Cartagena había ascendido a segunda división, ¡eso era lo más de lo más! y el debut del equipo, era contra el Mestalla. En el Cartagena jugaban Toni (Cabañas) Ferrandiz, Mariano, Lucas, Queglas, Pacheco, Coves, Cabillo, Roca, Eduardin y Jover y con el Mestalla entre otros, Fuertes, Mañó, Sócrates, Badenes….todos ellos fueron después internacionales. ¿Cómo me exponía yo a que me fallaran  los “trucos” para entrar al estadio? me perdería el partido, y eso me daba terror. Tenía que pensar alguna solución para ver ese encuentro.

Por aquel tiempo, en España todo escaseaba, dinero, alimentos….en fin todo. Aquí en Cartagena, en la calle de San Diego, se ponían unas señoras a vender panecillos, que compraban en las panaderías por una peseta cada uno, y los vendían a una peseta con veinte céntimos. Entonces pensé lo siguiente, mi abuela (yo vivía con ella) me ponía todos los días, para desayunar en el recreo, un panecillo y una onza de chocolate de Tárraga y el Castillo, (que decían que era pura garrofa, pero a mí me sabia a gloria) hablé con una de las señoras, y le propuse que me comprara los seis panecillos de la semana y me diera seis pesetas. Accedió la señora (el fútbol costaba siete pesetas para los niños) la otra peseta, la conseguí haciendo recados para las vecinas. Me quedé seis días sin desayunar, pero estaba feliz (en aquel tiempo también teníamos clase los sábados).

Se figuran ustedes lo que yo sentía el domingo por la mañana. Con mis siete pesetas, más contento que unas pascuas, me fui a la plaza de Bastarreche, allí, en una casa que estaba habilitada para arbitrios, se vendían las entradas para el fútbol, la compré y no me separé de ella hasta que se la entregué al portero. Para colmo de felicidad, el Cartagena, el equipo de mis amores, ganó dos a uno.

Confieso que una vez enterada mi abuela, de lo que yo había hecho por ir al futbol, me hizo prometer que jamás volvería a cometer tamaña barbaridad.

De nuestro Cartagena actual, espero lo mejor, y olé por nuestra afición, ¡ya somos más de 4400 socios! Yo quiero dar un margen de confianza a nuestros jugadores, y desearles que tengan mucha  suerte.
 

Juro que es verdad
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