domingo. 04.12.2022

Pino Zamorano y el aterrizaje de un avión de papel

Quiero pensar que un tal Pino Zamorano, ¿árbitro? esta tarde del partido FC Cartagena- Real Club Celta de Vigo venía a la Ciudad Portuaria a homenajear a D. Antonio Mingote o a exaltar el esperpento, por aquello de que jugaba en el Cartagonova el equipo paisano de Don Ramón Mª...

Quiero pensar que un tal Pino Zamorano, ¿árbitro? esta tarde del partido FC Cartagena- Real Club Celta de Vigo venía a la Ciudad Portuaria a homenajear a D. Antonio Mingote o a exaltar el esperpento, por aquello de que jugaba en el Cartagonova el equipo paisano de Don Ramón Mª del Valle Inclán, o a celebrar lo que otro gallego escribió lo que a continuación les voy a narrar. Sea lo que fuere y viniera a lo que viniere este personaje al Cartagonova, diré que el justiciero Pino Zamorano ha sido fiel reflejo para que Don Antonio Mingote lo hubiera plasmado en una de sus chistosas viñetas, D. Ramón Mª del Valle Inclán lo hubiera colocado en el centro del esperpento y D. Camilo José Cela hubiera dejado de meneársela al mono porque trae mala suerte. Este personaje en busca de protagonismo lo ha conseguido: se ha transformado en un desgraciado chiste, en un voluptuoso esperpento y en un mono de feria que nos ha bailado esta tarde de Sábado preglorioso un baile fúnebre de no te menees. Tan grandioso ha sido el baile del circo que, como decimos en mi tierra, nos ha dado a todos los cartageneristas y cartageneros por el mismísimo Riau.

Camilo José Cela, de grata memoria, narra en Mazurca para dos muertos lo siguiente, referido a un gato negro o mono de mala suerte: “La señorita Ramona le decía a la señorita Rosider, después de bailar toda la tarde juntas: no se la menees al mono que da gusto pero trae mala suerte”.El FC Cartagena una vez que el tal Pino Zamorano suspendió el partido cuando un avión de papel aterrizó forzosamente entre la poblada cabellera de su circense linier, la que armó el tío, tan grande fue que, hubo un momento, yo lo vi que pareció descornado  o descrismado por el atroz choque en la cabezona pista de aterrizaje del servil ayudante del Zamorano. Pregunto, ¿y si le hubiera dado en sus nalgas se hubiese tirado al suelo o hubiese permanecido en pie porque le estaba gustando el juego?El partido lo estaba bordando el FC Cartagena y quizá por eso el Pino lo suspendió, y a este mi Cartagena le han echado el mal de ojo y, que lo sepan, anda por la Rambla ese gato negro o aquel mono de Camilo J. Cela,que da mala suerte.

Ahora ¡que todos los portapasos de las torrijas arbitrales se junten para anunciarnos que todo lo que rodea al ámbito arbitral es lo más guapo, lo más prestigiado, tiene el mejor presidente, lo mejor de lo mejor, el más justo Comité! Yo no lo creo, pero después del número circense montado por este conjunto de ineptos arbitrales estoy seguro que aparecerán los buitres carroñeros, los he visto sentados junto a mí en el fondo sur, para pedir tranquilidad a una afición que estaba siendo modélica en esta su tercera temporada en la Segunda División. Si ellos lo dicen y son los que en esta grandiosa ciudad entienden de fútbol, tendrán razón pero yo no me lo creo. Llegará un día en el que el articulista podrá contar lo que en la tarde del pasado Jueves Santo le dijo un jugador, curtido en mil batallas, visitando la feria motonáutica en la explanada del puerto náutico de San Pedro del Pinatar.

Durante estos días de playa, recogimiento y piedad he oído hablar hasta la saciedad de crucifixiones, entierros y resurrecciones a toda costa, en lo que me parece a mí además de ser un símil de Jesús, también lo ha sido una semejanza exacta de lo que le ha pasado esta tarde a nuestro Cartagena. Esta tarde lo he experimentado, lo he comprobado. Se ha acercado por el Cartagonova un filisteo y ha crucificado y quien sabe si ha querido hasta enterrarlo a mi Cartagena. Hubo un momento que hasta pensé y vi podía acontecer el milagro, y cuando estaba a punto de producirse va y nos lo chafa un esperpento, que nacido en Madrid, se ha acercado,como un Quijote,  hasta la Rambla de Benipila, venido desde el colegio arbitral Árbitros Castellano-Manchego.

A partir de ahora el articulista va a encomendarse a San Pancracio, santo que siempre tuvo un lugar fijo en los anaqueles de las tiendas, donde lució con el brazo en alto y una ramita de perejil al lado, para que con su intercesión aparte del camino de la suerte cartagenerista a este tal Alfonso. Soy niño de posguerra y para mí San Pancracio ha sido  tan familiar como para los niños actuales lo son las caderas de Shakira y para todos los cartageneristas, tan peligroso, un tal Alfonso Pino Zamorano. 

A San Pancracio debe rezarle el madrileño-castellano-manchego para que le proporcione trabajo cuando abandone el arbitraje, lo tendrá difícil. Su ignorancia, injusticia y actuar premeditadamente en los quehaceres deportivos puede cerrarle casi todas las puertas en la vida. No se lo deseo.

Me dicen que el Santo es un auténtico protector contra las migrañas, de verdad que esta tarde lo necesito, es tan dolorosa la que me ha dejado el Alfonso que no me la quita ni un reparo, ni una paloma, ni una cabernera. El reparo carretero, que se lo tome el tal Alfonso para que lo hunda en su nostalgia ese combinado de vino quina mezclado con yema de huevo que parecía haberle arropado esta tarde en el Cartagonova cuando, cuentan, que un avión de papel aterrizó en la cabellera del primer linier. ¡Ay, ay, ay!

Pedro-Roberto J.P. En un “Rincón para Doce”.Dies 4/7: ante diem septimum Idus Apriles.
http://lamedusapaca.blogspot.com.En Twitter: @Logrocartg.

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