EN UN “RINCÓN PARA DOCE”

Un soneto con endecasílabos imperfectos

Hoy nos hemos reunido para comer y después salir pitando hacia el estadio un grupo de amigos, nos hemos sentado en torno a un buen arroz con sus correspondientes botellas de vino. Entre lance al arroz y a la copa y a la copa y el lance al arroz hemos...

Hoy nos hemos reunido para comer y después salir pitando hacia el estadio un grupo de amigos, nos hemos sentado en torno a un buen arroz con sus correspondientes botellas de vino. Entre lance al arroz y a la copa y a la copa y el lance al arroz hemos intentado arreglar a nuestro Cartagena, como parte de esos cuantiosos entrenadores que existen y pasean por el puente de La Rambla los días de partido, algo habitual cuando las palabras se las lleva el viento. Y llegó el momento de abrir en canal la crisis de nuestro equipo. Era como estar en urgencias deportivas. Los diagnósticos sonaban rotundos, sin matices. Y, en dirección al estadio, a todos nos han dado unas locas ganas de gritar: ¡preparen el quirófano! ¿Habrá sido todo ese grito de esos cuatro tragaldabas una auténtica premonición?

Hete aquí que uno de los tragaldabas, después de escuchar el diagnóstico de sus adláteres, comentó: “Me gustaría que mi Cartagena, nuestro Cartagena, su Cartagena, el FC Cartagena de todos fuese, sino constantemente, sí  a veces, como un soneto muy bien medido en el que todo rime muy bien, donde cada una de sus 11 sílabas sean esos endecasílabos perfectos que en ocasiones pudiesen dejarnos un poco fríos. Sin embargo, hay momentos fuertemente emotivos en su fútbol que esos endecasílabos están tan perfectamente desestructurados que más que perfectas composiciones poéticas parecen versos libres. Y eso

Esta tarde ha tenido razón el tragaldabas  y, según lo entiendo y veo ha sido nuestro y vuestro Cartagena: un verso libre, suelto, indescriptiblemente asonante, imperfecto, sin estrambote, o sí, ya que algunos pensarán que el estrambote ha sido verdaderamente el punto conseguido. El juego que hemos visto y presenciado esta tarde en el estadio ha sido tan imperfecto que ni a Góngora, ni a Quevedo perfectos constructores de la técnica del soneto les hubiese servido ni para construir ni un solo terceto y miren ustedes que entre ambos se lanzaron auténticos insultos literarios, tantos que unos de ellos  me ha servido, no solo como entradilla al artículo que usted, amigo lector, está leyendo, sino como resumen del partido presenciado.

Venia el equipo del serbio Djukic con proposiciones deportivas deshonestas: “defender con uñas y dientes" la segunda posición que ahora ostenta. "Quiero ambición" y echándole unas flores a nuestro equipo que, desde hace mucho tiempo, ni las hemos disfrutado en el estadio, ni fuera de él: “el Cartagena es un conjunto que quiere tocar y jugar el balón y que tiene muchos recursos".  ¡Por favor! ¿Han visto ustedes esas cualidades en nuestro equipo o es algo onírico del serbio?

Parecía que el FC Cartagena no estaba dispuesto a aceptarlas, ya saben, “el hombre propone pero Dios dispone” y los de la Ciudad Portuaria solamente han propuesto un querer y no poder, un punto que no sirve para nada, - lo que sirve es sumar de tres en tres-. Es cierto que se han vaciado, pero en ataque estamos sin pegada y sin poder hacer daño a nadie y además parecen traumatizados por esa ineficacia goleadora.

Tres jugadas.Tres respiros y doce minutos finales fueron lo que duró la presión enfervorizada por lo pocos asistentes al estadio, esto no fue, ni es suficiente para que el equipo salga, ahora otra vez, del último puesto de la clasificación. Si alguien cuenta lo contrario es puro espejismo, ya me gustaría poder contarles que los blanquinegros son una jauría de dóbermans desde el medio campo hacia adelante, dogos sí, pero desdentados y con eso no basta. A este equipo le falta, ¡por favor Presidente, Director General, Director Técnico y señor entrenador! algún/os  jugadores que sean capaces de soltar dentelladas con mandíbulas de acero y dientes afilados, si eso no es así, este Cartagena se nos marchará por el sumidero del tembleque.

Y no solo son estas las carencias que he visto esta tarde. A este equipo le falta alguienque se eche el equipoa las espaldas, que tome la responsabilidad y que no la suelte desde el principio del partido y que pueda dar candela a ese faro al que se le está acabando el carburo. Querer quieren pero…, tomar iniciativa, parece la toman pero… ¡Qué tristeza! La marea blanquinegra ya no existe, mi tragaldabas particular se ha despedido diciendo que esto solo es un batacazo, descomunal y de difícil digestión, añade el cronista.

Esta tarde, estimados cartageneristas, dirán algunos debe ser una tarde noche de remanso sereno, de resignación y de calma chicha. El cronista teme, y no entiende de fútbol, que esta tarde ha sido la tarde en la que nos hemos tragado un “bicho” de un sólo bocado y nos va a costar deglutirlo durante semanas, más bien meses.

Adiós sé que nos hemos quedado un tanto atontados porque no hemos sabido ni entender ni leer el partido.

Pedro-Roberto J.P.En un “Rincón para Doce”.Dies 11/26: Ante dies sextum Kalendas Decembres.
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