GANARON LOS DE LILLO EN EL SECANTE

La presencia de Cristo con el Minerva brilla con luz propia (2-1)

El Minerva ganó 2-1 en el campo de El Secante en la mañana que Cristo Martín debutaba ante su nueva afición. El tinerfeño brilló con luz propia y los de Lillo lograron la victoria ante un difícil rival como el Churra. Su refuerzo no deja de ser uno de los fichajes más importantes en la historia del club minervista. Y su concurso y su clase se notaron a base de bien

Cristo en su partido con La Minerva // FOTO: SCT
Cristo en su partido con La Minerva // FOTO: SCT  

FICHA TÉCNICA

ALINEACIONES

SFC Minerva: Cárceles, Ceballos, Naranjo, Juanma, Franky, Mariano, Cristo, Peke, Ureña (Gonzalo Páez 90´), Valdeolivas (Ramón Marín 77´), Borja (El Hassani 76´)

Gesa Churra: Juanra, Juan Chupi, Tomás (Mata 64´), Patri, Iván, Agulló, Pedri, Macanás, Carrillo (Emilio 83´), Javi Muñoz (Matías 83´), Pepe

ÁRBITRO: Sergio López Fernández. Fueron amonestados por la Minerva, Ureña y Mariano, y por el Churra, Patri.

GOLES: 1-0 M. 46 Cristo. 1-1 M. 58 Muñoz. 2-1 M. 60 Juanma

INICIDENCIAS: Instalaciones Campo Municipal de Alumbres, El Secante, con asistencia de unos 200 espectadores.

LA CRÓNICA

Por PEDRO ANTONIO GARCÍA

FOTOS: SPORTCARTAGENA

Mañana soleada en Alumbres para ver a un Minerva en el hoy brillaba una figura con luz propia, Cristo Martín. Todas las miradas estaban puestas en el 7 del Minerva, y no decepcionó.

El partido fue bastante parejo, con ocasiones para ambos equipos, con el juego un poco trabado en algunos momentos del encuentro donde se notaba la intensidad y las ganas de los puntos por parte de ambos conjuntos. No sería hasta la primera parte donde llegaría los goles, y como no, sería Cristo el encargado de abrir el marcador desatando a una afición totalmente entregada a su nueva estrella.

mpataría minutos después Muñoz por parte del Churra, que no bajó los brazos en ningún momento del encuentro y se repuso al gol. Pero Juanma dos minutos después, tras recibir una falta al borde del área mandó el esférico de manera magistral a la red poniendo el 2-1 en el marcador que sería el resultado definitivo de un encuentro.