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La Farola del Lago. ¡¡En un lugar de La Mancha!!

Lorenzo Vergara |

Sportcartagena | 27 de septiembre de 2019

Tranquilos, que no os voy a hablar del caballero de la triste figura. ¡Qué más quisiera yo! que tener retorica para poder opinar sobre la más grande de las obras literarias. No, mi pretensión es contar una pequeña “historia”, ocurrida en Albacete, cuando yo era un joven futbolista de la Deportiva Minera. Veréis amigos, el otro día estuve en una tertulia deportiva, (de la que soy habitual contertulio) y conté algunas anécdotas de otros tiempos de nuestro fútbol, y naturalmente, me vinieron a la cabeza mil peripecias que te ocurren, y que pasado el tiempo, reverdecen en tu memoria, casi todas ellas con alegría, o al menos con esa gracia que te dan los recuerdos de tus años mozos, donde todo se ve bajo la perspectiva de la juventud.

Además, este recuerdo que os voy a relatar, me sirve también para rendir un pequeño homenaje a todos los árbitros de fútbol, (de todas las épocas) de nuestra Cartagena España. Cierro los ojos y hago un recorrido mental, y me remonto casi al año 1947, que es donde empiezan mis recuerdos deportivos. Desde luego que no se trata de hacer un historial de los árbitros, solo trato de contar algunas anécdotas, que me han venido a la cabeza, y que por pertenecer a épocas añoradas, creo que merece la pena relatarlas, esperando que la lectura de ellas dibuje una sonrisa en los rostros curtidos (ya mayores) de algunos de mis lectores, y alguna simpática en los más jóvenes.

Foto de Molina y Alonso

Salvador Molina López y Alonso Gómez López.

Lo más antiguos que yo recuerdo, (personalmente) ya digo que empieza en 1947 y veo a tres árbitros, (sobre todo jueces de línea) por desgracia, no sé sus nombres, (y los he buscado) solo se sus apodos, pero… los tengo nítidos en mi mente corriendo la banda del estadio del Almarjal. Deberéis saber que, en esa época solo el árbitro era de fuera de la localidad donde se jugaba el partido, los jueces de línea todos eran locales, y además en esas fechas no existía la Federación Manchega, ni la Alicantina, la Federación Murciana abarcaba las tres regiones, por eso, en juveniles éramos los mejores de España.

 

'El Vitaminas' era pequeño y delgaducho, no pesaría ni cincuenta kilos

 Bueno, “pos” como siempre ya se me ha ido el hilo, lo retomo. Decía que recuerdo a los tres árbitros corriendo la banda del viejo estadio, a uno de ellos le llamaban “El Valenciano”, yo, como estaba en medio de todos los corrillos de Lago y allí se destilaba el fútbol del Cartagena, pues recuerdo su cara perfectamente, era un hombre muy atlético de gran amabilidad. Al segundo le llamaban “El Vitaminas”, era pequeño y delgaducho, no pesaría ni cincuenta kilos, esta mañana, hablando del tema con mi querido amigo y gran futbolista Nito, me contaba socarronamente una anécdota del “Vitaminas”, y me decía que durante un partido se lesionó un futbolista y llegó corriendo el “Vitaminas” para ayudarle y le gritaron desde la grada ¡Vitaminaaasss! préstale sangre “pa” la transfusión, y el público “partió” de risa. Aquello se quedó de estribillo, y cuando se lesionaba algún futbolista la gente gritaba ¡llama al “Vitaminas”!. El tercer árbitro de esa época que recuerdo se llamaba de apellido Leal, y era tío de nuestro querido Pepe Egea.

Eran unos tiempos heroicos del arbitraje, y estos hombres soportaban insultos, y mucho más que insultos, en aquellos tiempos no había tele, y los campos de fútbol se llenaban de público, y todos querían que ganara su equipo, y si este no ganaba el que pagaba el “pato” era el árbitro. Naturalmente, la lista de árbitros heroicos se iba engrosando, y aparece otro gran árbitro, Salvador Molina López, del barrio de Santa Lucía, valiente donde los haya, integro y gran persona, y aquí viene mi anécdota en Albacete. Resulta que, yo ya era futbolista, y jugaba en la Deportiva Minera (yo creo que era por 1958) teníamos que ir a jugar a Albacete. La Minera, tenía para sus desplazamientos un camión, al que se había adaptado una especie de cabina con asientos, pero ese día se había estropeado, y tuvimos que viajar en tres coches particulares, que, aunque tenían banquetas supletorias íbamos en ellos como sardinas en lata.

...y le digo al Molina, no me hables más que el Nicanor me mata de una “patá”.

El partido se jugaba en el antiguo campo de fútbol del Albacete que se llamaba “Los Mártires” (aún no se había inaugurado el Carlos Belmonte) porque estaba ubicado dentro del precioso parque albaceteño del mismo nombre. El defensa que me marcaba se llamaba (o se llama) Nicanor, era durísimo, y a mí me tenía “tirria” porque alguna vez lo había “marreao”. El árbitro era Salvador Molina López (ya levantaba suspicacias porque era de Cartagena) a los diez minutos del partido Molina pita falta contra el Albacete al borde del área, la tiro yo, y la “clavo” por la escuadra, y Molina (por lo bajini) me dice ¡vaya golazo Loren!, el Nicanor oye un susurro, y empieza a “mosquearse”,         y a meterse conmigo, y a decirme que al árbitro lo teníamos a favor. Sigue el partido y vamos ganando 0-1, y faltando unos cinco minutos se me acerca Molina, y me dice en un susurro, Loren, no tengo donde irme esta noche para Cartagena, os espero a la salida de Albacete en la gasolinera para irme con vosotros, y el Nicanor “mosqueao perdió”, y yo “cagao”, y le digo al Molina, no me hables más que el Nicanor me mata de una “patá”.

Cuando termina el partido le digo al Sr Roig (nuestro entrenador) lo que me había dicho Molina, y me dice… bueno pero hay que hacerlo con cuidado, porque si nos ven que lo llevamos se va a liar gorda, así lo hicimos y como el amigo de Molina era yo, pues se sentó al “lao” mío, y con lo grande que era me apretó contra la ventanilla, y llegué a Cartagena “asfixiao perdío”. Bueno, el caso es que llegamos bien, y todo quedó en la anécdota. Años más tarde Molina fue nombrado Delegado de los árbitros en Cartagena y también fue “padrino” y compañero de trabajo en la “Basán” de Alonso Gómez López, que me habla de Molina con mucho cariño y respeto, al igual que Manzano que también lo recuerda con cariño. Gran recuerdo tengo de los heroicos árbitros de Albaladejo, de Ayala “El peluquero”, de  Antonio Paredes El policía, de Zaplana, Juanin, Nicolás López Cuadrado, Manolo Pérez Gutiérrez, también peluquero de profesión; Solano…A todos los árbitros de Cartagena un gran abrazo, porque tanto los de antes como los de ahora cumplen una labor importantísima dentro del furbol, afortunadamente cada vez más reconocida. Un abrazo para todos. Y a vosotros, mis queridos lectores, aquí tenéis otra “farolica” ¡que os aproveche!.

 

                                                                                                                      

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