A vueltas con el VAR

Los encuentros Leganés – Levante y Valladolid – Atl. Madrid han vuelto  a ocupar las emisoras y   páginas deportivas por dos jugadas con señalamiento de penalti, alguna después de revisarla durante seis minutos a través del VAR y volver a poner en duda la efectividad del mismo.

Desde luego si lo que se pretendía, seguro, era evitar flagrantes errores humanos que pudieran condicionar el resultado, con la cantidad de interpretaciones que se están      dando jornada a jornada está resultando que los árbitros, ni lo tenían, ni lo tienen, fácil para tomar decisiones y que la “polémica” sigue viva.

 Pero  ¿cómo funciona el VAR?. Éste estará centralizado y ubicado en la Ciudad del Fútbol de Las Rozas. No se utilizará para jugadas polémicas, es para errores graves y obvios del árbitro. Son cuatro los supuestos que la FIFA considera “Jugadas Decisivas”, que son las que determinan cuándo se ha marcado un gol, verificar  si ha habido penalti, saber si una acción es merecedora de tarjeta roja e identificación correcta de un jugador a la hora de imponer una sanción.

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A partir de éstas premisas, lo primero es que el árbitro principal informa a los asistentes de vídeo, o  los asistentes de vídeo recomiendan al árbitro que se revise una incidencia o decisión.

En éste momento los asistentes de vídeo examinan las imágenes grabadas e informan al árbitro mediante un sistema de audio de lo que  están viendo en pantalla.

El árbitro es el que definitivamente toma la decisión  o actúa  tras ver el vídeo en el lateral del campo , casi siempre, basándose en la información que le han comunicado los asistentes de vídeo.

Hay que tener en cuenta que ni el árbitro ni los jugadores ni entrenadores pueden solicitar la revisión del VAR.  Si así lo hicieran éstos dos últimos  recibirían la correspondiente sanción disciplinaria.

A la vista de los resultados habría que preguntarse si tiene más ventaja que inconvenientes o viceversa.

Con el videoarbitraje es posible que los jugadores ya no intente engañar al árbitro con los clásicos “piscinazos”, identificar al autor de una agresión en un tumulto , no conceder goles en flagrante fuera de juego, o determinar de forma fehaciente si el balón ha traspasado completamente la línea de gol.

En contra, y a la vista de las “ultimas incidencias”, se pierde dinamismo y rapidez, no es de recibo que se contemple una jugada durante cinco o seis minutos y que además, como ya ha ocurrido en alguna ocasión,  se yerre en la apreciación correcta.

 Estamos a favor del avance tecnológico y todo lo que sea positivo para la justicia en el deporte, y en éste caso el deporte rey, el fútbol, pero con las decisiones que se están tomando, algunas creo sinceramente que no han sido acertadas, pueden hacer que las conversaciones de los lunes en el bar o en los centros de trabajo para analizar las jugadas polémicas vuelvan por sus fueros.