Opinión: José Antonio González Paredes

Vamos a sonreír, vasco

No es normal que te esté escribiendo estas palabras mientras sonrío. Y digo que no es normal porque cuando alguien se acuerda tanto de un amigo que se ha marchado como tú no es lógico ver una sonrisa en su cara. Pero he decidido ser fuerte y sonreír, porque así te hubiera gustado y porque así te recordaré toda la vida, con tu cara alegre y feliz pese a los palos que te estaba dando esa maldita enfermedad que superaste y que muy pocas personas saben; sí amigo mío, porque tú no te has ido por el maldito cáncer sino por una complicación en el tratamiento que seguías después de haber matado al puto ‘bicho’. Hasta para eso fuiste un jabato, hasta para vencer al cáncer.