Fútbol y COVID

La pandemia del COVID-19 parece querer arrasar con la vida tal y como la conocemos. Ya se ha llevado por delante muchas cosas - lo más importante, la vida de miles y miles de personas - pero parece que nos resistimos a dejar de hacer otras tantas.

El fútbol de pandemia va por barrios. O mejor dicho, por categorías. Como todo en esta vida, los recursos económicos marcan la diferencia entre poder desarrollar una competición de una manera muy parecida a la normalidad o, por contra, tener que poner todo patas arriba para seguir adelante. Y la comparativa es clara.

 Por suerte para el FC Cartagena, la LFP ha dispuesto de una burbuja casi perfecta para la Primera y la Segunda División. Sin estar libres al 100%, porque eso es imposible, solamente el Sabadell-Alcorcón ha sido aplazado esta temporada por positivos en coronavirus entre las dos categorías. Algo casi impensable si miramos más abajo.

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La pandemia ha obligado a ver imágenes tan curiosas como estas

Porque en Segunda B y Tercera la ristra de aplazamientos es larga. La RFEF ha dispuesto de jornadas para ir recuperando partidos atrasados con la intención de no retrasar mucho la competición, pero se ven insuficientes. Los protocolos más débiles, por la carencia de recursos económicos de clubes y jugadores, hacen que estén mucho más expuestos a una temporada llena de sobresaltos.

En Segunda B y Tercera la ristra de aplazamientos es larga y en los dos grupos de Tercera de la Región los aplazamientos son constantes

Por ejemplo, en los dos grupos de Tercera de este año hay equipos (el Cartagena B entre ellos) con solamente un encuentro disputado en 4 jornadas. Las clasificaciones no pueden ser más engañosas entre sí. Pero es que esto nos lleva a seguir mirando, por ejemplo a Preferente, categoría que aún no ha comenzado y tengo serias dudas de que pueda hacerlo con unas mínimas garantías. 

Esto me hace reflexionar que seguramente el ascenso del Cartagena ha llegado en el mejor momento. El infierno de esta Segunda B, con más de 100 equipos, 5 grupos divididos en 10 subgrupos y un formato de competición leonino, aderezado con la pandemia del coronavirus, hubiera sido insufrible. La única pega es no poder vivir este retorno a categoría profesional desde el estadio, pero por todo lo demás, bendita la suerte de una noche de verano en Málaga.