sábado. 04.02.2023

Buscando alicientes al derbi Cartagena-Real Murcia

 Quién le iba a decir a Pablo Pallarés que, después de sus clamorosos fracasos en Cartagena y en Huesca, doblete agrio en una misma campaña, que ya es rizar el rizo, iba a ser el causante de que el 1 de mayo el Real Murcia tenga que comparecer en el estadio Cartagonova a jugárselas todas para intentar acabar en la plaza de campeón en la que sigue pero en la que se tambalea por su 'bache'. Le ha llegado, como puede llegar una gripe, un dolor de muelas o los efectos de una enterocolitis, vulgo diarrea.

Creía yo que que estos dos equipos grandes del grupo, el Real Murcia y el UCAM estaban blindados o vacunados contra los 'baches', como el Sevilla Atlético, y al margen de las bajas formas o de las 'pájaras' en la competición, pero ya se está viendo que no. El reciente 0-1 del UCAM al Murcia en una Nueva Condomina que daba gloria verla con 18.000 espectadores -lo nunca visto en Segunda B- representa aumentar los alicientes de un derbi que todo el mundo espera en el Cartagonova. Los demás derbis son remedos, de chichinabo, con permiso. No es lo mismo que acuda al campo de la rambla seca de Benipila el primer club de la Región, como martillean en la emisora autonómica por si no lo sabíamos que había jugado en Primera y tiene mejor historia, que lo haga con todos los respetos un Jumilla italianizado hasta el disparate o un La Hoya Lorca, asiatizado desde la llegada de los capitalistas chinos.

El 1 de mayo toca derbi gordo y ese traspié del equipo de Aira  ante el vecino universitario engorda las posibilidades de que una entrada de 7.000 u 8.000 espectadores se convierta en otra más sabrosa para las arcas de 9.000 o 10.000 o aun más espectadores contando con la aportación de los sufridos seguidores del Murcia, que se merecen un monumento por lo que han tenido que padecer y siguen padeciendo por el tema institucional de su entidad, antes, durante y después de la muerte de Jesús Samper con las guerras con la LFP. A falta de otros alicientes a los que aún hay posibilidad de agarrarse como sería entrar en la Copa del Rey, es innegable que un Murcia necesitado de un triunfo en Cartagena, el hecho de ver a Chavero (el catalán que de chiquillo se hizo futbolista en el Cartagena Promesas) corriendo la milla para vencer o al larguirucho Azcorra con la cabeza puesta en su sitio para hacer de cazagoles y marcar al primer despiste defensivo de la defensa albinegra, eso no tiene precio.

Si a la vida dicen que hay que buscarle alicientes o si no te mueres de asco, a la Liga el Cartagena los debe localizar y extraer de donde sea y una excusa es ese derbi que viene de camino, en menos de veinte días para satisfacer la revancha deportiva (abstenerse los viscerales y radicales de los dos bandos) de aquel 2-0 adverso en la ida cuando el empate sin goles era lo más natural como el yogour 0'0. Mas dos latigazos del líder, con recursos, desbarataron los sueños de aquel blandito equipo de Víctor Fernández en el que tal vez los marcajes no eran férreos y el ataque grana halló fisuras para vencer y además con justicia. Porque los partidos duran 90 minutos, no ochenta como se creían los que aquella mañana jugaban de blanquinegro en Nueva Condomina.

Buscando alicientes al derbi Cartagena-Real Murcia
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