jueves. 07.07.2022

Cuando el UCAM Murcia se le subió al Real Murcia a la chepa

El FC Cartagena fue uno de los árbitros en la Liga, en la pugna final Real Murcia-UCAM Murcia CF y algún gramo de culpa tendrá el equipo de Alberto Monteagudo en el hecho feliz vivido en Valdebebas por los católicos del muy católico José Luis Mendoza, ganador nato en todas las esferas desde que le llegaron los fervores viviendo en Cartagena a veinte metros de la iglesia de los Padres de la calle Sagasta o Jabonerías.  El 2-1 de los albinegros en  el último derbi el 30 de abril al entonces líder sirvió a la corta y a la larga para entronizar al club universitario en la plaza que concede ventajas en el playoff de ascenso, un objetivo por lo general muy complicado para cualquiera que no acuda a él como campeón.

La campaña del UCAM Murcia CF, con toda la suerte que ha podido tener en el curso ha sido la suma de una serie de factores (el fichaje de Biel Ribas para tapar la traicionera ausencia por la grave lesión del portero Escalona, ha sido el 50% del éxito) que le han dado el premio frente a uno de los más temibles adversarios que le podían corresponder. Ese ascenso ha sido justo y ahora tendrá que deshacer al calor de la euforia el azucarillo de la serie de problemas burocráticos con el Ayuntamiento para que pueda jugar en la Condomina urbana ante más de 4.000 espectadores. La Murcia futbolística intuyo se encuentra en un dilema. Nunca pudieron sospechar los grana que un club insultantemente joven que comenzó jugando de prestado en El Mayayo de Sangonera se le subiese a la chepa con el paso de muy pocas campañas.

Salmerón ha sabido llevar el grupo y el lorquino Pedro Reverte, hijo del excartagenerista Clemente,  acertar en su construcción.Todas sus apuestas le han salido bien. Algo tiene el agua cuando la bendicen.Y es muy difícil dar en la diana de las contrataciones en un alto porcentaje. Reverte arriesgó en especial en un fichaje que movió a la hilaridad entre los seguidores del Cartagena el pasado verano: el de Pablo Pallarés. El denominado Tanque de la Safor por  el periodista carmelitano y de vocación murcianista Joaquín Martínez, tanto en el Cartagonova como en Huesca no dejó de ser un futbolista perdido en la isla y, más que tanque, chatarra. Mas los hechos han demostrado, y justo es reconocerlo, que el delantero valenciano tenía gol pero esta cotizada cualidad no se le vio ni por los forros con la camiseta albinegra por factores varios como si padeciese una extraña alergia. Pero yo me he hecho esta pregunta:  si triunfó como 'killer' goleador en La Hoya Lorca, ¿por qué fracasó  después en la ciudad trimilenaria?  Y lo tengo claro: ha sido la diferencia entre estar y jugar a gusto o hacerlo a disgusto y acusarlo anímicamente.

El Pallarés del UCAM Murcia ha tenido plena confianza en sus posibilidades y el que corría en el equipo cartagenero como pollo sin cabeza y no le hacía un gol al arcoiris estuvo atenazado por el desconcierto que impuso la negativa política de Sporto, con un pintoresco manager como Julio César Ribas, sui generis, que vino a España para ejercer de turista en Cartagena.

Pallarés se ha rehabilitado como futbolista y yo, uno de sus críticos, le he visto marcar este año con la camiseta azul goles inverosímiles un año atrás. Su oportuno gol en Valdebebas fue la mejor prueba el pasado lunes 30 de mayo. Abría puertas al ascenso de su equipo a la Liga Adelante. Un club al que la ambición de Mendoza le seguirá dando alas para que, cuando se consolide en Segunda y a lo mejor incluso antes, pueda pensar en Primera División. El presidente de la UCAM ya tiene el precedente del basket. Tiempo al tiempo. De momento con todos los respetos al Real Murcia, el imberbe club de la otra acera se le ha subido a la castigada y maltratada chepa de los grana.

Cuando el UCAM Murcia se le subió al Real Murcia a la chepa
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