miércoles. 07.12.2022

Monteagudo, fin de ciclo

Alberto Monteagudo cogió las riendas del  caballo del Cartagena para debutar en la jornada 24 de la Liga 2015-16, salida a Almería, ante el filial rojiblanco de Fernando Estevez, quien empieza a sonar como relevo del propio Monteagudo, y hubo empate 0-0, como en el último encuentro de su era blanquinegra el pasado domingo ante el Extremadura. Después de aquel estreno en campo almeriense encadenó 12+1 jornadas sin perder. Una importante  tacada de puntos que nada tenía que ver con el bagaje acumulado por Víctor Fernández, destituido incluso siendo uno de los exjugadores más queridos y admirados por la afición que hoy ve justificada la salida de Monteagudo.

Llega un fin de ciclo. Una experiencia importante para quien pronto cumplirá diez años en la tarea de entrenador, tras una aceptable carrera de futbolista con presencia en Primera en el equipo de su tierra albacetense y en el Murcia. En Cartagena las estadísticas han sido buenas, muy buenas en el papel de defender los intereses de una entidad con exigencias de ascenso. Tuvo la suerte de ser el elegido por Paco Belmonte para defender un proyecto que era un regalo para el de Valdeganga, de cuyo afán en el trabajo nadie puede dudar.  Igual se puede escribir de su segundo Juanlu Bernal. Belmonte torció por el criterio británico de dar larga vida a los técnicos. A lo Álex Ferguson. Y Belmonte confió ciegamente en el enfoque que dio a la continuidad del banquillo de su club y un día informó de la ampliación del contrato de quien en tanto confiaba. Compromiso hasta 30 de junio de 2019. No se va a cumplir. La novedad, rara avis en Segunda B y mucho más en Cartagena donde uno de los antecesores de Paco Belmonte decapitaba entrenadores a trote y moche (con razón  o sin ella, por sus caprichos).  Decenas de preparadores recibieron la patada mecánica  de Paco Gómez en el trasero en la fase de mandato del alicantino. Con 'El Paloma' en estado puro Belmonte no habría durado ni la cuarta parte de los meses. Agradecido puede estar quien ha navegado en dudas, en situaciones de quedar uno en blanco, de bloqueo no resueltas, o en decisiones que pocos comprendían cuando hasta para eso hay que contar con la fortuna para cambiar los peones y luego colocarlos en el césped.

 

Una renovación a la inglesa, hasta 2019, que fue una losa

Mas la buena iniciativa que pudo ser la de Belmonte en cuanto a dar carrete a su  técnico preferido, al confiar en sus condiciones observadas en él para triunfar,  sacándole del paro,  tropezó en la anécdota de decir cosas de manera coloquial (por ejemplo que aun perdiendo por 0-23 con Monteagudo, éste seguiría)  que la gente luego se toma al pie de la letra. Creo que aquella expresión parecía como un decreto-ley de presidente de gobierno.   Ordeno y mando. Con tufillo de prepotencia que dentro de cinco o seis años, con más experiencia, habrá desaparecido en los ejecutivos de la entidad.  Supongo.  Pero  esa renovación ‘a la inglesa’ y  a quemarropa fue una losa innecesaria, un maligno IVA añadido para Monteagudo que a la postre le ha perjudicado.  Belmonte Superstar lo hizo con la mejor voluntad, estoy seguro. El club es una empresa bien organizada, es una SAD y se pueden tomar estas determinaciones y otras. Prepara los golpes de efecto y siempre sorprende gratamente, con  muy pocas excepciones. Todo está muy calculado. Pero ascender no es un dos y dos son cuatro.

El trozo de ejercicio 2015-16 de Monteagudo en Cartagena fue aceptable. Recibió el equipo situado en 13ª posición con 27 puntos y lo clasificó para la Copa del Rey, en el séptimo puesto y con 53 puntos a diez del  Cádiz,  que fue el cuarto para entrar en playoff .  Y en las dos siguientes campañas los cartageneristas con más exigencias y mejores plantillas, los retos fueron más altos. Con él se disputaron dos fases de ascenso y las piedras insalvables en el camino fueron el Barcelona B y Rayo Majadahonda, en primera instancia, y el Extremadura, club que dio la estocada la tarde sanjuanera. Por la suma de una serie de factores negativos. Pero Monteagudo estaba en el epicentro del seísmo. Aun reforzado por Belmonte y Breis, lo que era lógico. Defensa a ultranza del proyecto en una ducha de adhesiones.

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Belmonte, un enamorado del fútbol que vivió intensamente diez partidos de playoff con el Cartagena, sin ascenso.

Mas hay una realidad irrefutable. En el seno de los clubes pasan cosas, muchísimas cosas, y en el FC Cartagena al que todos aplaudimos porque en esta etapa se han acometido trabajos certeros para garantizar solvencia ante los cacaos anteriores y seguridad de futuro, ganando la confianza del Ayuntamiento,  con alcaldía del PP al frente, después del  MC y ahora con regidora del PSOE. El algodón no engaña y eso trasciende al gran público.  Por eso se ha volcado la afición, la legión de patrocinadores y  la ciudad con el proyecto, que no debe estancarse con el triste final del 24 de junio.

Pero  han sucedido cosas que la  filosofía y el criterio de los jefes no permite trasciendan y lleguen a los medios. Ellos han sido cocineros antes que frailes.  El control de la información es casi absoluto como exagerando ocurre en las dictaduras. Y en la parcela estrictamente deportiva han ocurrido cosas de las que cualquier informador que, colaborando a tope con los fines del Club y no sea  ‘palmero’,  solo se entera de un 10 por 100 y con suerte.  La fórmula es  defender el clásico “la ropa sucia se lava en casa”.  Vale. En este apartado en la etapa de Monteagudo, como ha podido ocurrir antes, ha habido aciertos en materia técnica pero errores continuados en otros aspectos. En temática más profunda, problemas que han dado pábulo a rumores y situaciones embarazosas y desagradables  como el de las Apuestas ilegales y la 'guerra' con Onda Regional, felizmente acabada.

 

107 partidos, buenas estadísticas y al final la caída en dos playoff

 

Monteagudo se marcha, habrá rueda de prensa a propósito, y se va a demostrar que el curso de los ríos es imposible sea modificado.  No hay tozudez ni fuerza terrenal que pueda con ello. Tengo por seguro que profesionalmente  el  albaceteño sale reforzado  porque después de sus 107 encuentros de técnico albinegro  no le va a faltar trabajo y en buenos equipos que miran las buenas estadísticas que se va a llevar. Le ha faltado, por las referencias que tengo,  suerte  y acierto y manejar mejor la plantilla, que ha sido  defendida por él en todo momento en las ruedas de prensa. Y se ha desgastado hasta tener más detractores deportivos de los que él y ByB pueden imaginar.

 

El trozo de ejercicio 2015-16 de Monteagudo en Cartagena fue aceptable. Recibió el equipo situado en 13ª posición con 27 puntos y lo clasificó para la Copa del Rey, en el séptimo puesto y con 53 puntos a diez del  Cádiz,  que fue el cuarto para entrar en playoff .  Y en las dos siguientes campañas los cartageneristas con más exigencias y mejores plantillas, los retos fueron más altos. Con él se disputaron dos fases de ascenso y las piedras insalvables en el camino fueron el Barcelona B y Rayo Majadahonda, en primera instancia, y el Extremadura, club que dio la estocada. Por la suma de una serie de factores negativos. Pero Monteagudo estaba en el epicentro del seísmo. Aun reforzado por Belmonte y Breis, lo que era lógico. Defensa a ultranza del proyecto.

La dirección del FC Cartagena no ha podido ir contra la fuerza de la corriente.  El equipo es un corto grupo humano de una SAD y ésta se sostiene de sus gentes que aportan, abonados, que no socios, y de las ayudas atípicas  que caen y son generosas cuando se ha sabido  generar un gran ambiente de confianza en las conductas en tres años.  Es un mérito, para ser envidiado, pero ya se ve que no es suficiente para ascender a Segunda. No hay otra que insistir.

 

PD. Yo también mantengo que la mayoría de emprendedores y personas de éxito, por lo general han ido en contra de la corriente como cuando a los hermanos Wright les decían que volar era imposible y que ellos estaban locos,  pero al final no eran locos sino genios como todas las personas que cambiaron al mundo. En el caso de Belmonte, ha sido práctico con la difícil toma de decisión de sacar a Alberto Monteagudo de la escena.

Monteagudo, fin de ciclo
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