Las prisas de Borja, con un día menos para debutar

Borja Jiménez, con esa cara de crío que en Andalucía dirían con salero que no se puede aguantar, un año más joven que Jorge Fucile, se sienta desde el 4 de enero en el trono/banquillo del FC Cartagena para debutar en el estadio Romano. Aún no sabemos quién le arropará en el trabajo, sus ayudantes. Ya nos enteraremos por la prensa. Pero las circunstancias y el adelantamiento de la fecha de su debut oficial en campo emeritense le obligan a disponer de un día menos para preparar su primer partido como cartagenerista. Un día en la vida son 24 horas pero para que Borja se empape de todo lo que debe saber ese día tendría que ser de 48 horas.

El detalle puede ser insignificante y no se sabe si será decisivo o dejará de serlo, pero el nuevo míster tiene que conocer personalmente a sus nuevos jugadores, en el escaso día a día, examinar detalles con vídeo como herramienta elemental, hablar, hablar y hablar, enterarse de lo divino y de lo humano, congeniar con ByB, que sí, como ya lo hicieron Monteagudo y Munúa y además dar con la clave de las estrategias: qué sistema de juego utilizar para empezar; los detalles, el balón parado, la presión. Y extraer consecuencias para confeccionar su primera alineación. Munúa ya se ha ofrecido a colaborar con él en estos primeros pasos del joven míster en el Cartagena para sacarle dudas o ampliar esas dudas, vayamos a saber. Con otro punto crucial: simultáneamente acertar en el tema de los recambios de jugadores en el mercado de invierno. Hay huecos por cubrir y aquí habrá sorpresas. Es una prueba en todos los sentidos para el de Ávila, que apenas puede disfrutar comiendo tranquilo unas calóricas yemas de Santa Teresa, producto clásico de su tierra estas fechas.

No lo quiero pintar difícil, porque soy un pésimo pintor, porque llega la suerte caprichosa y te da o te quita lo que has trabajado con fruición y expresado en la pizarra delante de tus jugadores. Debutará en el Cartagena un entrenador joven, más de lo que lo es el del filial David Bascuñana, cuyo nombre ha sonado en los foros. Borja Jiménez intuyo cuenta con una ilusión arrolladora porque si no es así no habría  podido subir al CD Mirandés en Son Malferit, un campo de césped sintético, batiendo al At. Baleares por el doble valor del gol fuera de casa. Ese día Borja tuvo la flor en el trasero, como se decía de Camacho y de tantos otros que acumularon suerte para lograr sus objetivos. La satisfacción del abulense le llevó a vivir en una nube triunfal y embelesado en la fiesta mirandesa con las ofrendas a la Virgen de Altamira y dominando en las calles la charanga Gintónica, con Los Brindis y otros grupos con fenomenal estruendo en las calles de la ciudad burgalesa.

Ojalá que Borja pueda bañarse en mayo/junio de 2020 con la camiseta albinegra, en medio de un loco bullicio, en la fuente de la plaza de España de Cartagena o asaltar el sucedáneo de Submarino Peral en la rotonda que mira a la Autovía.