Se acabó el Circo

 

¿Sabéis una cosa? Que se acabó el Circo. Por mi parte. Voy a hacer un ejercicio de sinceridad y es que estoy hasta el mismísimo gorro y he convocado de urgencia el Sanedrín de mi conciencia, que vengo a ser yo mismo y solito, No se me ha dejado interpretar por la mayoría natural el papel de frívolo, chistoso con mala o poca sombra, a  mi manera. Esaborío o loco de atar, porrero a la vejez viruelas, de ancianete que comienza a no saber lo que dice y a tener manías. Desde luego no soy un dechado de simpatía pero tampoco respondo a la imagen del jorobado de Notre Dam, película de 1985. con Quasimodo dándole a la matraca.

Soy como soy. Y sin presunción estéril me hecho catedrático emérito en el  arte de la mala interpretación y ni  un examen  de Todo a Cien lo llegaría a aprobar. Me han suspendido y hasta yo me he sorprendido. Creo no padecer un conflicto de personalidad. Pero, bueno, ni lo sé ni me importa, perdonen la mala educación transitoria.

Son las 06:41 de la mañana del sábado 30 de mayo de 2020 y he saltado de la cama. Antes me he quitado el mascarón de castigo por la Apnea del mal sueño,  con cuidado no vaya a ser que resbale mi humanidad en la alfombra de Crevillente a los pies y se vaya todo al garete; y  al grano, me enganchado al inseparable ordenador, previo el lavado de manos con gel antivirus y porsiacaso reforzada la limpieza defensiva con un chorro discreto del mágico contenido  spray incoloro para el blindaje en la guerra del Covid-19.

 Tengo que cambiar y cambio. Y muy urgente. No de coche, ni de barrio, ni de teléfono móvil, ni de zapatillas. Ni un minuto más metido a pobre empresario del Circo, entre fieros y fieras, donde el papel del currito  septuagenario lleva a realizar un esfuerzo que puede asombrar y asombra a los observadores que haya. Bueno, ¿y qué? Me da igual. ¿Se me va notando que me da igual?

Como me he propuesto dejar el Circo, con estos pelos canosos que llevo desde los 40, no voy a precisar de esfuerzos de atleta cerca del esprint a muerte en línea de meta.

En estas calendas circenses es seguro que he. sido sido muy diferente a aquel seriote, coherente  hasta timidillo muchacho que me ha dejado la piel y la vida en La Verdad (si yo os contara...), como ahora en el proyecto Sportcartagena, una idea singular. Mi opinión.

Nadie me ha quitao lo bailao, yo que no sé de marcar los pasos del tango. Pero es que ni los del pasadoble. Que soy torpe para muchísimas cosas, pero sí saco pecho lata para ser fiel a mis ideales de ser justo (de justicia), y sin embargo acabo de hacer un Máster maravilloso y especial en la universidad  de la calle y ya está bien. Nada mejor como el conocimiento de la reacción de las personas. 

Voy a ser serio, lo más serio que pueda ser. Voy a hacer las cosas relajado. Voy a ser bueno, a conformar a todo el mundo, a no salirme del tiesto del jardín de lo convencional y rutinario o plano. Que inventen otros, si es que saben inventar, estrujar el magín  o hacer la O con un canutillo. Que sean creativos otros, si les apetece y pueden. Y si saben.

Ya no me veréis buscando la terapia de reírme un poco de mi mala sombra, para la evasión, con la herramienta de tuitero con 1700 seguidores. Lo seguiré siendo, lo de practicar el tuiter   pero muy de uvas a peras y sin entrar en guerras bizantinas. No esperaré que me retuitee la cuenta del FC Cartagena SAD, ni falta que me hace, ByB.  Me dará igual que el club me haya tomado (¿o me lo habré inventado? por el tonto del bote con ese ninguneo de informaciones, que sí, y que es el primer capítulo del manual Aquí mando yo’. En adelante, fuera del Circo, ahora me voy a caer del guindo y me tragaré todo lo que me digan las fuentes oficiales, a la orden mi capitán. Seré sumiso. O pasaré olímpicamente.

Ya no iré forzado a ruedas de prensa, si acaso a las que me apetezca y estimadas necesarias a mi criterio. Ya apenas haré preguntas. raras o tendenciosas en esas ruedas, tantas veces un calco de las anteriores. Muy lindas, patrás.  He dicho que se acabó el Circo y se acabó.

Me voy a quedar descansando pero seguiré en mi guerra con la ley de Bartolo, el as de los vagos de aquellos tebeos del Cromañón, y me alinearé con los comodones de la ley del mínimo esfuerzo. Haré entrevistas, si me apetece, pero con otro aire. O No. Y vídeos, los justos; no me pasaré de rosca reinventando.  ¿Para qué?

Ni daré disgustos, ni los pienso  recibir, He dicho que se acabó el Circo. También Sportcartagena, que eventualmente dirijo por circunstancias ajenas a mí, lo va a notar-creo- en su línea. Ahorita que toca echarme el diario a las espaldas, con ayudas que agradezco en el alma de gente sincera, desprendida y altruista en la colaboración. Habrá otra línea mientras yo, cofundador de este muy seguido periódico, siga en el medio, que continuará líder, conmigo o sin mí. Soy libre hasta poder desengancharme de los compromisos más férreos.

Hablaré en Radio Marca Murcia si lo requieren Pablo Muñiz o José Manuel Cascales, y mejor si dan paso a otros compañeros de SCT, más al loro y en edad de aparecer en la escena.

No me mosquearé para mis adentros si el dueño del imperio Jimbee no tiene ocho minutos para que le haga una entrevista en tiempo de Pandemia. Lo asumo. No puedo ni debo administrar el tiempo de los demás. Igual si Juan Cervantes, el jefe de deportes de La 7 lleva sin responderme a un wasap que se va haciendo viejo ante una solicitud de Entrevista por teléfono que encajaría mi serie. Teresa García sí colaboró y hasta con espontaneidad que se agradece. O si ocurren otras cosas menos trascendentes, del mismo modo lo aceptaré con resignación. Y lo comprenderé. Estoy cambiando y se debe de notar, no lo sé, en  el reflejo de estas líneas. Lo agradecerán todos, al menos tengo la sensación. Empiezo a ser prudente.

El secreto del notición adelantando el ‘ascenso seguro’ del Cartagena, siempre a falta de confirmación oficial, no va a quedar para mí, en el buche. Mi empecinamiento es coherente y fiel a lo vivido e investigado el primer día de mayo. Lo contaré todo, en tiempo y forma. No responderé ya a preguntas sobre el tema ‘capital’, como se dice en los juicios, ni por escrito ni de palabra. No voy a fomentar más morbos ni otras gaitas que puedan herir sensibilidades o estropear muy finas epidermis o menos finas. Se ha acabado el Circo y al final, si quedo por mentiroso, tendré que calentarme en la hoguera. Bueno, ¿y qué?

Ya sé en quién puede confiar o no este menda. La etapa frívola, la de escuchar eso de “pero bueno, éste (yo mismo) ¿de qué va?" Me quedo con la satisfacción de un trabajo a mi criterio, hecho como se tenía que hacer. En adelante voy a ser yo el administrador único de mi descanso y de mi tiempo. Haré lo que pida mi cuerpo serrano, aviso a navegantes de todo rango, y sin acritud me despido. Voy a recuperar el traje que me han recomendado los mejores asesores: el de la seriedad. Lo siento por los pobres y dignos payasos, porque ya no lo seré. Pero, oye, tampoco tengo la certeza de haberlo sido. No sé si me explico.

Gracias compañeros del oficio, una actividad tan a la baja y desprestigiada, gracias a todos. Por aguantarme. Ya soy otro y es que me lo noto yo mismo. Son las 08:13 y voy a desayunar con el permiso.