jueves. 06.10.2022

Viene el Rayo Majadahonda a la hora de tomar café

Parece que, sin querer queriendo, el FC Cartagena parte como favorito en su eliminatoria con el Rayo Majadahonda. Lo tenemos que decir con la boca chiquita,  en voz baja o al oído del vecino o amigo, no vaya a ser que las meigas huelan tufillo de prepotencia y nos manden a hacer puñetas a los que confiamos en la seriedad del proyecto que más temprano que tarde devolverá al fútbol profesional a los blanquinegros, sin necesidad de tener que aguardar  un cuarto de siglo como el que se come una chocolatina con avellanas.

Vaya por delante que el Mallorca habrá respirado sintiéndose aliviado al saber que la bola primeriza del Cartagena en el sorteo de Las Rozas se emparejó con la del Rayo Majadahonda, que para empezar en la Liga se ha mostrado goleador y atrevido hasta rebañarle el primer puesto al ‘Fuenla’.  Del Mirandés no sé lo que pensará Jesús  Limones esquivando el trago o ‘chorreo’ de tener que volver al Cartagonova  con el equipo visitante. No me hago a la idea de ver a Jesús Limones volando bajo palos de una portería del estadio que tanto conoce para atajar un remate de Aketxe (el próximo será su gol número 14) , o un cabezazo picado de Rubén Cruz o un golpe franco lanzado a la escuadra por Hugo Rodríguez, y hasta no veo yo que el meta de Daimiel tuviese que esforzarse para impedir un gol del nuevo, el chico bético  Aitor Ruibal, si debuta, que creo que sí.  Pero, a lo que iba, ese Rayo del Cerro del Espino ha estado 29 jornadas en puesto de playoff, y de ellas en nueve ha sido líder. Durante diez semanas fue vicelíder, en siete ocupó la tercera posición y en cuatro estuvo en el cuarto escalón de su grupo. Son buenos números, incapaz de obtenerlos un rival paria entrado como de tapadillo en la fase de ascenso. No es el caso pero… ¡Cuidado!

En los desplazamientos ese Rayo desconocido por estos lares del Sureste, en nueve de los diecinueve realizados mantuvo su portería a cero, y también consumió nueve salidas sin marcar. Y en su caso podría ser la antípoda de un rival fácil o perita en dulce en la eliminatoria. Habrá que avisar que en su ambiente solo en tres partidos no marcó. En este apartado el Cartagena ha gastado cinco encuentros en su terreno sin poder hacer gol en la Liga, incluido el 0-0 del partido con el Écija, que nadó  y sufrió para morir en la orilla.

Me temo que el horario impuesto por sorpresa (16:15 horas) para el partido que se jugará el sábado, condicionará muchas cosas. Exigirá un sacrificio ímprobo a los que gustan de almorzar sin prisas. Han puesto un horario de la leche que antaño solo se ponía en Cartagena en los años 50 en el estadio del Almarjal debido a que no había alumbrado para el fútbol y se tenía que jugar a pleno sol.  Hoy es una imposición a los clubes por quienes forma el puzle de las jornadas futboleras y tienen que cuadrar los horarios como la antigua  Renfe. Para que nos vayamos acostumbrando a las normas de la LFP, LaLiga que dicen ahora, que es la que paga.

En estas circunstancias pretender que el sábado vayan al estadio 14.000 espectadores es pedir demasiado. El esfuerzo merece hacerlo por la importancia del evento, la duda ofende, máxime creyendo a pies juntillas que el Cartagena  va a dar una buena tarde.

 

Viene el Rayo Majadahonda a la hora de tomar café
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