Tiempo de pasión

El fútbol es así de pendular y ha bastado una segunda parte oscura en el derbi con el Real Murcia y un desastre en Ibiza para que el Cartagena viva su semana de pasión. Ni el regreso de Cristo, con perdón, ni los goles de Santi Jara o Elady, que hacen a los murcianistas recordar el pirateo de la etapa Gálvez, salvan a la parroquia blanquinegra del mal trago. No han faltado, si quiera, mensajitos a lo Florentino de un Belmonte que se fue de la sinhueso a la hora de hablar que los que juegan y los que no. Con todo, parece que Munúa es un hombre con la personalidad suficiente para, a estas alturas de la temporada, saber lo que quiere. Y no parece que vaya a cambiar el rumbo en lo que resta. Si con Monteagudo se aguantaron carros y carretas, porqué no se va a mantener la confianza el charrúa, piensan dentro del club. Aunque tampoco falta  quien atisba cambios en la dirección técnica si la trayectoria del equipo no cambia radicalmente en las próximas jornadas. Nada nuevo bajo el sol.

Claro, en una categoría de la que cuesta un huevo salir. Con un sistema de competición injusto que más parece un embudo que otra cosa, y con el “fantasma Zabaco” paseándose por el baúl de los recuerdos, hay que entender juicios y prejuicios, nervios y sospechas, temores y mosqueos. Y los foros blanquinegros echando humo. Aquí lo que vale es el primer puesto y no siempre , como se demostró el año pasado. Sumar tres puntos de dieciocho posibles en las ultimas seis jornadas  es más propio de un colista que de un candidato. Por tanto lo que hay que purgar en esta semana de pasión son los resultados adversos y conseguir que el equipo reaccione. Y empezando por ese Ejido que viene amenazante con dos ex que querrán reivindicarse en el Cartagonova: Sergio Jiménez y Álvaro González.

La semana de pasión blanquinegra debe desembocar, como manda la tradición cristiana, en la resurrección de un equipo llamado a dar muchas satisfacciones, la primera de ellas, el ansiado retorno al fútbol profesional. Y eso se hace entre todos. Los que están dentro del campo y los que están, estamos, fuera.

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En Ibiza el Cartagena dejó muy malas sensaciones/Foto: Marcelo Sastre-Periódico de Ibiza

El Murcia mira hacia abajo

El que no se consuela es porque no quiere. Fíjate tu en el Real Murcia que ya mira directamente a los puestos de descenso. Que no están tan lejos. Ahora que el derbi ha demostrado que las relaciones entre blanquinegros y granas están en uno de los mejores momentos de la historia, no deja de ser triste que los de Nueva Condomina no acaben de reaccionar y ni siquiera puedan aspirar a las plaza de la Copa. Y eso después de que esa banda de trujimanes, mercaderes y trileros que planificaron la temporada diseñaran una plantilla que, créetelo, es más cara que la del Cartagena y UCAM juntas.

El efecto Algar se ha disuelto como azucarillo en vaso de agua y pocas cosas pueden hacer en Nueva Condomina que no sea salvar el descenso por bochornoso que parezca este planteamiento a la vista de lo que se malgastaron fichando y desfichando a su antojo( Elady y Santi Jara son dos buenas muestras de ello). Visto lo visto y teniendo en cuenta que a finales de año el Murcia tendrá que acometer su fase decisiva del concurso de acreedores, igual hasta puede ser una vía de escape llegar a esa situación en Segunda B que en una división de fútbol profesional de la que ya Tebas y sus secuaces lo desvistieron una vez. Y no hace demasiado tiempo.

 

Desfiles mal promocionados

Centrémonos en los desfiles procesionales de la Trimilenaria en esta nuestra extraordinaria Semana Santa.  Únicos, singulares y majestuosos. Los mejores de España en marcialidad y brillantez. Lo aseguro con orgullo desde mi humilde pcondición de Hermano de Honor de la Agrupación del Santísimo Cristo de la Flagelación de la Cofradía California. Desfiles de interés internacional pero muy mal promocionados ( no como antaño) por la ineficaz exconsejera y candidata al fracaso electoral, Noelia Arroyo como demuestra que existan demasiados medios nacionales que los ignoren a pesar de su inmensa categoría.

Centrémonos en nuestra Semana Santa, que coincide con la semana de pasión blanquinegra, en la esperanza de que tras el sufrimiento llega la resurrección definitiva.