Pepe Castelló, un cartagenero de los de verdad

 

Acabo de enterarme de la triste noticia del fallecimiento de D. José Castelló Ferrer y he tenido un sentimiento de tristeza al no poder acompañar a su familia en estos tristes momentos debido al maldito virus y confinamiento que estamos sufriendo.

Pepe Castelló siempre ha sido un amante de las cosas de su Cartagena, de su equipo de fútbol, del que era socio número 1, de sus procesiones; ante todo era californio y de la Virgen del Primer Dolor, esa virgen tan guapa del Miércoles Santo, de la que fue presidente de la agrupación durante muchísimos años y a la que dedicó toda su vida.

También era Pepe uno de los Mayordomos más antiguos de la Cofradía California y siempre estaba presente el Martes anterior a la Salve Grande para portar sobre sus hombros a su virgen en la subida al altar mayor de Santa María.

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José Castelló Ferrer

Futbolero donde los haya, seguía a su Cartagena cada semana, hasta hace poco desde el estadio y era verdadera pasión lo que sentía por el equipo de su tierra. Era un asiduo del estadio del Armajal y disfrutaba con las victorias y sufría con las derrotas de su equipo del alma, viviendo varias satisfacciones en forma de ascensos a lo largo de su vida, así como grandes tristezas  en promociones fallidas y descensos vividos.

Aún recuerdo como si fuera ayer, como regentaba su famosa zapatería El Gallo en la calle del Duque, esquina con calle Caridad, donde los penitentes de la agrupación de la Virgen acudíamos a menudo para pagar los talonarios de lotería y siempre tenía unas palabras para los críos y menos críos que allí acudíamos, siempre a pesar de la seriedad que su caracter reflejaba.

Pepe ha calzado, nunca mejor dicho, a casi toda la Cartagena de su época, y hasta fiaba a muchísimos clientes que en esos años no podían pagar los zapatos, me consta, al contado.

Siempre ha sido conocido como Pepe el del Gallo, y hasta hace muy pocos meses todavía le veía, compartíamos unas palabras y nos dábamos un abrazo en la Cofradía donde sí, es cierto, cada vez le veía menos en los últimos años, debido a su salud.

Allá donde estés,  Pepe, siempre te recordaré, pues a los que te hemos conocido, desde que éramos unos chiquillos, siempre dejaste tu impronta de seriedad y de hacer bien las cosas. No me cabe ninguna duda, de que la Cofradía te tendrá presente en sus oraciones y en los actos que se puedan celebrar una vez pase esta pesadilla que estamos viviendo.

Y por supuesto, tu Cartagena, también te recordará en el primer partido que se pueda volver a disputar en el Cartagonova, y seguro, que allá donde te encuentres, cogido del brazo de tu Virgen del Primer Dolor, disfrutarás de las venturas del Efesé.

Desde estas humildes líneas, vaya mi homenaje a un cartagenero de los de verdad, de los de toda la vida y mi más sentido pésame a su esposa, hijos y demás familia.

Descansa en paz, Pepe