La Farola del Lago: ¡¡Tito 'El Ángel Volador'!!

Tenía ganas de escribir este artículo. Me hace mucha ilusión rememorar con mis letras a un futbolista “excepcional”, ¡Qué suerte tengo! de poder guardar en mi memoria tantos recuerdos, y al propio tiempo, poder transmitirlos a los lectores de mi querida “Farola del Lago”. Os doy mi palabra de honor, cada historia que cuento  es como una película que pasa de mi mente al papel. No hay nada inventado, tendré más o menos acierto al transcribirlo, pero…son momentos vividos, y que posiblemente he ido idealizando, aunque…una cosa es segura, si los tengo idealizados es porque son los mejores.

Sé que muchos de mis lectores, (sobre todo los jóvenes) se preguntarán, ¿De quién nos quiere hablar Loren?, y…ahí debe de radicar mi poder de convicción, en conseguir que tengáis confianza, y… la seguridad de que si escribo sobre una persona es porque algo excepcional ha dejado en su paso por nuestra querida Cartagena de España.

Carmelo Albaladejo López “TITO”, este, es el nombre de un futbolista cartagenero ¡excepcional!, ¡EL ANGEL VOLADOR! así lo he bautizado yo, porque en mi mente infantil y juvenil, eso era lo que me parecía, ¡un ángel volando!, un ángel que, volaba con un balón controlado, y con la cabeza alzada, pegado a las bandas (a las dos bandas), pues su habilidad era tal que manejaba las dos piernas con la misma destreza. Ahora mismo me estoy “estrujando” mi cerebro para describir con la mayor fidelidad la forma de jugar de TITO. Era…de seda, todos su movimientos eran acompasados… seguros, en algún sitio, he leído que era medroso, ¡leches! el que esto escribiera, era porque no sentía el fútbol arte, ese fútbol que jugado por los artistas, hace que en vez de un deporte parezca una orquesta sincronizada, ese fútbol, en el que el balón se convierte en un Stradivaruis que hay que manejar con suma delicadeza. ¿Os dais cuenta como era TITO?.

Pero hay más, mucho más. Cuando empecé a ver jugar a TITO, ya estaba en su decadencia, ya había subido a la gloria, ya había dejado parte de sus facultades, (no de su arte) en otros equipos. Me viene a la mente (y lo cuento ahora mismo) aunque sea un poco deslavazado, pero lo escribo, en mi deseo de que, os quede clara la idea de cómo era el juego de este hombre. Repito, me vienen a la mente las palabras del fantástico futbolista del Real Madrid Roberto Carlos, para describir el juego de su compañero Zinedine Zidane. Decía así…es como si en vez de darle al balón con una bota, lo hiciera suavemente con un guante, mientras los demás largamos el pelotazo, el acaricia el balón, y te lo envía al pie, totalmente controlado. Me parece fantástica la definición de Roberto Carlos, y como además (sé que os parecerá exagerado) en cierto modo encuentro similitud en ambos jugadores, pues os traslado a Zidane para que, (salvando las distancias, pero…no tantas) os hagáis una idea de cómo manejaba el Stradivarius, (perdón, quise decir el balón) mi querido Carmelo Albaladejo López “TITO”.

Foto tito y Santi-min

 

Como hoy, me siento un poco “nostálgico”, y como he hablado del fútbol arte, para terminar de definir a TITO como futbolista, voy a convertir el fútbol en general, en una orquesta. Veréis, entre los miles de futbolistas que practican este deporte en España, (siempre con el máximo respeto) muchísimos, la mayoría, tocarían el “triángulo” “el bombo”, o a lo sumo, “los platillos”, otros muchos el “clarinete” y el “saxo”, unos cuantos el “piano” y “el violín”, y solamente unos pocos (poquísimos elegidos) podrían coger el “arco” y con él, hacer sonar (en solitario) las maravillosas notas de un Stradivariun, y…ahí, en ese pequeño grupo que la historia, (mi historia) ha ido seleccionando, es donde he colocado a Carmelo Albaladejo López, “EL TITO”.

Nació el TiTO, un día seis de febrero, de mil novecientos veintiséis, en el “Lazarillo”, un modesto caserío, en la periferia de Cartagena España, y ahí, en esas explanadas, y con pelotas de trapo, empezó TITO  a destilar la esencia con la que había nacido. No tardó, la Gimnástica Abad de San Antón, en llevarlo a sus filas, pero duró muy poco, con apenas diecisiete años lo “pescó” el Real Murcia, para hacerle debutar en primera división. Durante dos temporadas, en la máxima división del fútbol español, deleitó con su futbol a los murcianos. Con diecinueve años, el Murcia lo traspasa al “Barsa” y pese a su juventud, se abrió paso (y jugó) entre aquellas “figuras”, los Gonzalvo, César, Velasco Seguer…etc. Lo cedieron (para que se “foguease”) al Castellón, y en ese equipo jugó 36 partidos, pero en la temporada 49-50, el Real Murcia vuelve a reclamarlo, y con TITO en sus filas recupera la primera división, TITO juega tres temporadas. Es tal la popularidad de TITO que, en cierta ocasión, paseando por calle Trapería, acompañado de su esposa Aurelia Moreno, los transeúntes le dedicaron una enorme ovación, plena de admiración. Más tarde jugó con el Orihuela en segunda división.

Por fin, en la temporada 1954-55 llega a nuestro Cartagena F.C. y entonces, empecé yo a disfrutar de su fútbol, a intentar copiar lo que le veía hacer en los partidos. Eso era imposible, pues yo (cuando mucho) sería uno de los que tocan “los platillos”. Un día, viéndole en un partido contra el Eldense, TITO, hizo algo increíble, y que siempre estará en mi retina, en distintas porterías y con distinto pie, marcó dos goles directos de córner, con la dificultad añadida, de que era una época en la que se ponía un defensa en cada poste, para ayudar al portero. Inenarrable aquel momento, fue… ¡el delirio!. Nunca jugué a su lado, pero si llegué a entrenar con él, cuando casi se retiraba, y…le copiaba hasta la forma de amarrarse las botas. Con el Cartagena, jugó varios años, y se retiró en la Deportiva Minera, equipo en el que yo también jugué, y llevé el mismo número que TITO, “el once”.

Foto tito M

Debo tener un gran recuerdo para su familia. Sus padres, Santiago y Emilia, se “mudaron” a la calle del Alto, al laico mío, allí vivían con su guapísima hija Fina, que junto a Pepín eran los hermanos de TITO. Fina tenía un crío pequeño, al que apodamos (por su flamencura) “El Sheriff”, sé que cuando lea esto Fina se le pondrán los ojos vidriosos. Tito se casó con Aurelia Moreno y tuvieron tres hijos, Santi, Carmelo y Aurelio. Permitirme queridos míos, que, os hable un poco de Santi, heredó de su padre muchas cualidades futbolísticas, era también “de seda”,  manejaba las dos piernas, era un encanto verle jugar. Pero… el servicio militar le frustró un gran fichaje. No obstante, jugó en varios equipos, y en el Cartagena, y formó parte de (posiblemente), la única temporada, en la que los cinco delanteros eran cartageneros, y ellos son. Añil, Donayo, Meca, Melenchón y Santi. Y también, otro recuerdo para la tertulia, que frecuentaban en la bodega “Lizana”, (“los astros” del fútbol cartagenero), Melchor, Quesada, Amaro, Vizcaíno, y nuestro Ángel volador ¡TITO!. Los “chatos” que se tomarían, y lo que hubiera yo dado por participar en ella. Falleció TITO, un veintidós de febrero de mil novecientos ochenta y ocho, dejando tras de sí la estela de un futbolista ¡único! en nuestra querida… Cartagena de España.

 Pues... nada más queridos amigos, ya está hecho, lo que tenía ganas de hacer. Ya he escrito sobre uno de mis ídolos, Carmelo Albaladejo López “EL TIT0”, a quien he bautizado con el sobrenombre de “EL ANGEL VOLADOR”, porque así lo veía yo, y porque me ha salido del…alma.

P.D. Deseo, dedicarle esta “Farola del Lago” con gran afecto, a la familia de TITO, a sus hijos Santi y Carmelo, a su hermana Fina, a sus nietos Daniel, Aurelio José, Cristian, Carmelo, Saray, Santiago y Nuria y a sus nueras Manuela, Isabel y Mari Carmen

 

 

Foto Tito