La Farola del Lago. ¡¡Florencio Torrelledó!! (Floren)

Veréis amigos, es casi una osadía el reto que me he impuesto, que…no es ni más ni menos que, escribir sobre un cartagenero mítico. Un cartagenero que se denomina a sí mismo habitante del mundo, y… ya veréis, como cuando vayamos desentrañando la madeja de su personalidad, cómo no le falta razón. Es Florencio Torrelledó un hombre de una personalidad arrolladora, cantante de muchísimo éxito, periodista de más éxito (si cabe), compositor, locutor de radio, director y presentador, premio Iparraguirre, a toda una trayectoria, y premio Ondas, compartido en matinal Ser. Eterno joven, y eterno jovial, y sobre todo que lleva muy dentro su cartagenerismo y que, provisto de una memoria descomunal, en mis conversaciones con él, me ha ido desgranado trocitos de nuestra historia, que me han devuelto a mi niñez, Todo esto, y muchísimo más me ha impulsado a dedicarle una de mis Farolas del Lago a esta singular persona.

Es asombrosa la relación entre Floren y servidor, y por asombrosa (y coincidente en muchas cosas), debo contarlas; mi retina se ilumina, al empezar a recordar nuestra infancia, y cómo el azar me escoge para  que yo “adivine” que mi compañero de pupitre, en el Patronato de la calle de Saura, en Cartagena España y en la clase de Sor Rosa, iba a ser una “figura” en algo en lo que se propusiera, lo veía claro. Floren era un torbellino de doce años. Mientras yo miraba la pizarra, el semi-cerraba los ojos y…me cantaba al oído susurrando “El Camino verde”, “noche de Ronda”, “El puente de piedra”. Terminaba de cantar, y me hablaba de sus sueños futbolísticos, Él, quería ser futbolista del Atleti de Bilbao, ese sueño era ancestral, pues su padre Nicolás Torre, natural de Castro Urdiales, a veinte kilómetros de Bilbao, era un ferviente seguidor del Atleti. Pero… además era muchas más cosas, era  músico, director de orquesta, era Mayor de la Armada en la República, y destinado en el acorazado Miguel de Cervantes. En este punto, empiezan mis coincidencias con Floren.

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Florencio Torrelledó en un grupo en el que figura Santana (segundo por la derecha).

 

Nuestros padres eran militares de graduación, durante la república. A ambos, al terminar la guerra (incivil) los degradaron, y les destrozaron su carrera, y sus ilusiones, hay una diferencia, el mío desapareció, el de Florencio, después de volver de un campo de concentración, se incorporó a los Astilleros de Bazán, y retornó a su vida civil, viviendo en Cartagena España, en la calle San Antonio El Pobre, frente a lo que entonces era la fontanería de los hermanos Franco. Debo decir que su padre, Don Nicolás, se incorporó como subdirector  a la famosa Coral Tomás Luis de Victoria, de la que era director Don Ramón Sáez de Adana. y… claro, rodeado de todo esto, y cantando como los ángeles, rápidamente Florencio (acompañado muchas veces por Don Antonio Lauret) empezó a cantar, y a ganar premios.

 

 Los dos queríamos ser futbolistas, salíamos juntos, jugábamos juntos al fútbol en la Rambla de Benipila (con un balón de Floren). Al propio tiempo, (en nuestro querido colegio El Patronato), los dos en el mismo pupitre, desgranábamos nuestros sueños, pero… servidor lo tenía claro, Floren sería algo extraordinario. Teníamos 14 años, y… pronto emprendimos caminos separados. Perdí la pista de Florencio, sabía que se habían ido de Cartagena y supuse que se habrían marchado a Castro Urdiales o a Bilbao, estas dos ciudades, siempre estaban en boca de Floren, Pasó el tiempo, (mucho tiempo) yo estaba ya casado y…un día, creo que fue por 1.966, miro la televisión, (mi querido Vanguard, comprado a plazos a Avelino Marín Garre, como “to quisque”), veo las imágenes que estaban presentando a un joven cantante, que había pegado un “pelotazo” con un disco que se llamaba ¡Loco por el Tenis! Oigo su nombre, y di un salto de alegría, pero…si era mi querido amigo Floren, efectivamente, era ¡Florencio Torrelledó! cantando una canción creada por él, aprovechando el auge de ese deporte a través de Manolo Santana. Sentí una alegría inmensa, y un gran orgullo, al ver que mis presagios infantiles se confirmaban, Floren llegaría a ser algo grande. 

Florencio ya estaba lanzado, la canción se popularizó y ayudó (incluso) a popularizar el tenis en España, tengamos en cuenta que en aquella época el tenis era un deporte considerado elitista y minoritario, y sólo el hecho de ser Manolo Santana un recogepelotas elevado a la cumbre ayudó infinitamente a que “el pueblo” considerara los triunfos de Santana como algo suyo. Fíjense si la canción fue un éxito que hoy día un programa de TV. de enorme repercusión como es el ¡Chiringuito! cada vez que se habla de tenis, suena de fondo la canción de Florencio Torrelledó, ¡Loco por el Tenis!. Se da la circunstancia de que, Florencio además de cantante, había estudiado la carrera de periodismo en Madrid, y uno de sus primeros contratos lo obtuvo en Radio Valladolid, y… seguramente, por esa voz tan personal que posee mi amigo, fue designado para radiar las finales de la Copa Davis, protagonizadas por Santana, Orantes y Arilla.

La fama de nuestro paisano, nacido en Cartagena España, (donde vivió hasta los catorce años), aunque repartida su vida entre Castro Urdiales, Barruelo de Santullán, y afincado definitivamente en Bilbao, fue creciendo inmensamente en ambas facetas (cantante y periodista-locutor) rápidamente lo contrató la cadena Ser en Bilbao, donde estuvo unos diecisiete años, llegó convertirse en uno de los más afamados periodistas radiofónicos de todo Euskadi. Desde la cadena Ser, pasó a la cadena EITB (radio Euskadi), donde ha permanecido veintisiete años. Debo decir que Florencio había “aparcado” sus actuaciones como cantante, dedicándose de lleno al periodismo. Siempre en mi mente había sentido el deseo de volver a ver a Florencio, (yo sabía que estaba en Bilbao pero nunca pensé que su fama en esa parte de España era tan grande), Veréis.

Por mi trabajo hacía bastantes viajes a Bilbao, en uno de ellos, decidí buscar a Florencio, en cualquier sitio que preguntaba por él la admiración era patente, Florencio había dirigido un programa de enorme éxito llamado “El Madrugador” por el que recibió grandes premios y…también el gran disgusto de saberse amenazado por ETA, motivo por el que tuvo que llevar escolta y dirigir el programa desde su propia casa en Munguía, (el pueblo del gran Telmo Zarraonaindía “Zarra”) donde vivía, desde que se casó con Yolanda. Es Florencio un personaje carismático, lleno de vitalidad, padre dos hijas Joana y Ainara, toda su familia paterna (por ancestros) apasionados de la música, sus hermanos Manuel, Diego César, Juan Antonio, (los tres cartageneros)  Benjamín, y Ramón este último director de orquesta de fama mundial.

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Por fin, pude hablar con Florencio por teléfono, nos citamos en una cafetería de la bilbaína Plaza de Moyúa. Allí nos fundimos en un emotivo abrazo y desde entonces no hemos dejado de estar en contacto. Incluso tuve el placer de que me visitara en “mi” Laboratorio en la UPCT, acompañado de nuestro querido y común amigo Perico Vera. Siempre tenemos cosas que contarnos, él sigue dando charlas y pasa su vida entre Castro y Bilbao, pero sin olvidarse de su querida Cartagena, donde tiene innumerables amigos. Me queda muy corto el artículo, Floren, es un hombre que puede llenar un libro entero, pero... me he dado la satisfacción de escribir, sobre aquel compañero mío de pupitre en el Patronato, que me cantaba al oído  “El Camino verde”, sin mirar la pizarra, y del que yo pensaba, este “tío” llegará donde quiera. Bueno amigos. un abrazo para todos, y …hasta otra Farola.

 

P.D. Le dedico esta Farola del Lago, a mi querido amigo Florencio Torrelledó, a sus hijas Joana y Ainara, y a sus hermanos Manuel, Diego César, Juan Antonio, Benjamín y Ramón, y les deseo que no se olviden nunca de nuestra querida Cartagena de España, ni de nuestro F.C. Cartagena.