La Farola del Lago: ¡Qué gran obra!

Aquí estoy, delante del ordenador. Quiero escribir mis aventuras futbolísticas, pero…también quiero aprovechar el “tirón” que tiene este periódico digital, y por consiguiente este articulo, para recordar a los Cartageneros una obra ¡Magnifica!, ¡Extraordinaria! diría yo, y me consta, que todos los ciudadanos admiramos y respetamos. Permítanme que empiece desde el principio, uff que “tontería” acabo de escribir, pues…naturalmente que tengo que empezar desde el principio ¡no te jodes!. Bueno… empiezo a escribir y ya se me va el Santo al Cielo, pido perdón a mis lectores.

Como decía… recuerdo que, siendo un crio (tendría trece o catorce años) fuimos a jugar un partido de futbol, con un equipo que hizo “El Tony”, el famoso Antonio Sánchez “De Bustamante” que se llamaba Racing Delicias. El nombre, viene dado porque “El Tony”, hizo la mili en el barrio Delicias de Madrid, y era un pequeño homenaje a ese barrio. Bien pues…retomo el escrito. Fuimos a jugar un partido contra los juveniles de la Gimnástica Abad de San Antón, este equipo, lo llevaba un sacerdote muy célebre, y muy deportista, ese cura era el padre Gerardo Larrea, toda una autoridad en el barrio de San Antón de aquellas fechas (1953-54). Eran las fiestas de ese barrio y nos jugábamos un magnifico trofeo.

“El Fusiles” era de pequeña estatura, pero daba palos hasta debajo de las cejas, trabajaba en un taller mecánico de la calle del Parque 

Nosotros (el Racing Delicias) íbamos “reforzados” por un jugador ya bastante mayor, que le llamaban Alfonso “El Fusiles” (toda una institución en el fútbol cartagenero). “El Fusiles” era de pequeña estatura, pero daba palos hasta debajo de las cejas, trabajaba en un taller mecánico de la calle del Parque, y se casó con la hija de su jefe. Su pasión por jugar al fútbol era tal, que llegó a jugar, (dando caña) teniendo casi sesenta años, en equipos de futbol sala. En fin… un fenómeno, al que desde estas letras (espero siga vivo) le mando un gran saludo. Aquel partido contra la Gimnástica, lo jugamos en el “Campo de la luz”. Ese “campo”, siempre ha sido para mí (y lo sigue siendo) un misterio. Para que mis lectores se sitúen, les diré que, es el solar que se encuentra al final de la Alameda de San Antón, en Cartagena España. Uno de los mejores sitios de esta ciudad, justo enfrente de “El Corte Inglés”. ¿Qué intereses ocultos (o sin ocultar) existirán, para que…un solar de siete u ocho mil metros cuadrados, y situado en un sitio de privilegio, después de más de sesenta años, siga siendo eso…un solar?. En ese “campo de la luz”, íbamos a jugar el partido, y como no tenía vestuarios. Por mediación del Padre Larrea, nos dieron permiso para hacerlo en ¡LA HOSPITALIDAD SANTA TERESA!.

Desde ese día, siempre he llevado en mi pensamiento el recuerdo de esa institución. Ya sé que este digital es deportivo, y que mis lectores siempre esperan de mi “Farola del Lago” que les relate algún partido, equipo o jugador de fútbol, pero…fue gracias al fútbol, como pude conocer tan gran Obra. Permítanme que intente explicar desde este modesto artículo, lo que sentí (va a ser muy difícil) cuando entré en el patio del edificio de la Hospitalidad. Siempre, (desde niño) he sentido como mío el dolor “humano”, lo he vivido desde tan cerca…por esta razón, cuando pude ver ante mis propios ojos, el cariño y el respeto, con el que trataban en la Hospitalidad de Santa Teresa (piensen en la pobreza que había en la época años 1953-54) a las personas que, a ellos acudían, las lagrimas asomaban a mis ojos. ¡Créanme! fue una sensación extraordinaria. Desde ese momento siempre he sentido una atracción especial hacia esa grandísima obra. Tal es así que… (Perdonen el ejemplo) cuando en algún concurso de TV, he visto que, los participantes donaban el dinero para una obra benéfica, inconscientemente mi pensamiento volaba, imaginando que, yo era uno de los premiados, y ese premio era para mí “querida” Hospitalidad. Afortunadamente, esa grandiosa obra, que cumple ya 101 años, (total na) siempre ha estado magníficamente dirigida por hombres y mujeres altruistas. ¡Qué bonito es el altruismo! Y sobre todo, cuando sabes y ves el agradecimiento de las personas que lo reciben.

HOSPITALIDAD SANTA TERESA (3)

En la Hospitalidad de Santa Teresa se vestían los jugadores de fútbol, cuenta Loren.

 

Ocurre además, que una de mis hijas vive muy cerca de la hospitalidad, y mi atracción hacia ese edificio  hace que, aparque mi coche cerca de él. Sin poderlo evitar, miro hacia el interior de las habitaciones, (generalmente en verano están abiertas) y se respira una limpieza y un orden que alegran la visión. El viernes día 14 del presente mes de julio, con motivo de tener una opinión más cercana, (para ilustrar mejor este artículo) acudí a la Hospitalidad. Allí me recibió el Sr Vicente Villar, (actual director del Centro) que respondió con muchísimo agrado a todas mis preguntas. Por él supe que generalmente el Centro atiende a unas 14.000 mil personas anuales. A grandes rasgos me dio a conocer lo que yo siempre había detectado, el enorme amor que todos y cada uno de los colaboradores, a través de tantos años, han ido dejando en esa maravillosa obra.

Al propio tiempo me presento a la “conserja” la señora Cari Fernández y le indicó que me enseñara todo el edificio. ¡FANTASTICO! Todo lo que diga es poco. Peluquería, talleres, enfermería, salón de estar, comedores, habitaciones. Todo me lo iba enseñando con orgullo. Y le hice una pregunta. ¿Si yo ahora mismo, fuera una persona desarraigada, sin tener a quien pedirle ayuda, ustedes me atenderían?. Y la Señora Cari, me dijo… aquí en esta institución no le faltaría de nada, hasta que usted pudiera ser autosuficiente, mientras tanto, nuestra ayuda sería total. Con esas palabras en mi mente abandoné la hospitalidad.

¿Qué les parece? ¿Ha merecido la pena que les cuente este pensamiento mío de tantos años? ¡Yo creo que sí! Y al que no le guste pues…que me disculpe. Muchas gracias como siempre a todos mis lectores.

P.D. Deseo dedicarle este articulo, a mi amigo, y compañero de tertulia en Onda Cero Cartagena, Rafael Ruiz Manteca. Es un honor, poderle dedicar algo “mío” a tan gran persona. Rafael es “todo” en nuestra Ciudad, Cartagena España, imposible (en este corto espacio) poder escribir lo que significa en la sociedad Cartagenera, en todos los ámbitos…deportivos, procesionistas, jurídico, docente…pero sobre todo, Rafael, ha estado siempre muy ligado a la Hospitalidad Santa Teresa. Siendo el autor del prologo, del libro que recoge toda la historia de esa Institución. Muchas gracias Rafa, por permitirme esta “libertad”. Un abrazo, ¡amigo!